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 Transiberiano 07

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caravanserai
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:04

Dia 22 - Viernes 17 de Agosto (escrito por k_lero)

El mítico Potala nos esperaba. Hoy era un día importante, visitábamos una de las joyas del viaje, visto tantas veces en fotos y esta vez lo teníamos ahí al lado... tan cercano... pese a ello nos teníamos que recordar que en realidad estábamos a miles de kilómetros de nuestra civilización en una de esas ciudades míticas del planeta, no era una excursión que pudiéramos hacer cualquier fin de semana.
Obviamos el desayuno voluntariamente, sin duda era el peor desayuno que habíamos hecho en todo el viaje.

Admirar el Potala desde fuera es impresionante, es una de esas construcciones que te hacen desconectar del resto de mundo que te rodea y contemplar embobado la imponente mole con ese paisaje de fondo tan espectacular como son los Himalaya. Extrañamente yo siempre había pensado que se encontraba en la afueras, solitario en mitad del campo, pero no, realmente el palacio preside Lhasa, está cerca del centro de la ciudad y desde lo alto se puede apreciar ésta en su totalidad..

El Potala




Al llegar tuvimos que esperar fuera un buen rato a que los oficiales de turno de la puerta organizaran la situación y fueran dejando entrar a los diferentes grupos. Por lo que nos contaron, se necesita pedir hora para entrar al Potala, como si fueras al medico de cabecera, y tenía un número máximo de visitantes diarios, con lo que conviene “pedir cita” con antelación para no encontrarte con la desagradable sorpresa de no poder entrar. Aparte, las visitas guiadas tenían un máximo de tiempo dentro: una hora. Mientras que si ibas sin guía podías estar todo el tiempo que quisieras, con lo cual nuestro guía nos dijo que nos dejaba volar libres y que nos esperaba en la salida.
Realmente yo creo que le venía de perlas, porque nuestro guía era muy majo y agradable pero de guía ejercía poco, la verdad.

Todos en las escaleras del Potala


En uno de los patios


Se dice del Potala que es el edificio más grande del mundo, cosa que por supuesto veo como una exageración, pero si es cierto que posee mas de 1000 estancias entre todo el complejo. La parte visitable por los turistas, sin embargo, se limitaba a una pequeña porción del total.
Nos recorrimos todo el interior “permitido” del Potala, y para muchos de nosotros tuvo más de decepción que de impresión.
Estuvimos en la sala en la que estudiaba el Dalai-Lama, también junto a su dormitorio, viendo todas las estancias interiores importantes y luego fuimos pasando por todas las tumbas en las que estaban los anteriores Dalai-Lama a través de un recorrido bien marcado con flechas, para no salirte de la ruta establecida.
Ahí fue cuando muchos de nosotros nos sentimos algo decepcionados, y es que hartos de criticar la opulencia de la Religión Cristiana, encontramos que un lugar como la residencia de los Dalai-Lama no estaba ni mucho menos exento de ella. En todas las sepulturas de los anteriores Dalai-Lama había mas oro del que ninguno de nosotros había visto en su vida, para más datos dentro estaban enterrados del quinto Dalai-Lama en adelante (si no recuerdo mal), siendo la tumba más grande e imponente la del V Dalai Lama con una altura de 15 metros, construida con 3721 kilos de oro y cerca de 15000 piedras preciosas... eso lo dice todo. Y el resto de tumbas no tenían mucho que envidiar, la verdad.

Seguimos Potoleando




Aparte de esto, el Potala por dentro era bonito, atípico para ser un palacio. Máximo exponente de la arquitectura tibetana, tenía corredores oscuros, mucha madera en su interior y una serie de características que cumplían con lo que habíamos visto hasta ahora en el Tibet y lo que aún nos quedaba por ver.

Mi hermano, muy digno él


Me encanta la foto desde este mirador


Bueno, NOS encanta


Una última del Potala, que ya me estoy poniendo cansino



Tras el Potala fuimos a comer en uno de los numerosos restaurantes de Lhasa (la media de dinero gastado en comida eran unos 3 euros) y después nos llevaron al monasterio de Drepung, enclavado en las laderas de una colina a las afueras de la ciudad. Es una mini-ciudad monástica en todo su conjunto y, fundado en el siglo XV, aún conserva cerca de 400 monjes. Quizás parezca mucho, pero es insignificante si se compara con los cerca de 15000 estudiantes que había en él antes de la invasión China... pese a ello sigue siendo el monasterio más grande del Tibet. En su patio pudimos ver como los monjes debatían (con ese sonido tan característico de sus manos entrechocando) de materias como metafísica, filosofía, religión... en palabras de nuestro guía.

El maravilloso baño femenino del restaurante, una delicia para los sentidos


En el monasterio de Drepung






El bueno de nuestro guía (el del sombrero no, el otro)


Tibetanos en Drepung


Grupo de monjes debatiendo en el patio


Más Drepung


Calientateteras solar, muy extendido en el Tibet. Estos si que respetan el cambio climatico.


Por lo que nos pareció entender, ahí cuelgan un inmenso mosaico una vez al año, en una fiesta muy importante para ellos


Después de esto, ya por la tarde, teníamos que ir a hablar con los de la agencia y habíamos planeado para la noche ir a un espectáculo tibetano que nos había propuesto nuestro guía. Sin embargo, hubo un gran caos organizativo cuando los ricksaws en los que ibamos acabaron cada uno en una punta de la ciudad y estuvimos perdidos más de una hora, españoles desperdigados por Lhasa sin saber dónde teníamos que ir... finalmente todo se arregló y conseguimos llegar todos a la agencia, donde tuvimos nuestros más y nuestros menos con el “jefe” y entre nosotros, fue de los pocos momentos de mal rollo del viaje. Todo se debía al “robo” que nos habían hecho por el tren Pekín - Lhasa y la compensación que merecíamos por ello. Finalmente la cosa acabó en que nos devolvían a cada uno los 93 euros que habíamos pagado de más por el avión + 90 euros en compensación por las molestias y las 2 noches de más que estuvimos en Pekín.

Aclarado el asunto, pero sin darnos tiempo ya a llegar al espectáculo al que nos iba a llevar nuestro guía, nos separamos. Unos fueron a ver el río mientras otros fueron de compras y a cenar. Ambos grupos sin excepción nos empapamos por un diluvio monumental que cayó esa noche que provocó que zonas del centro de la ciudad se quedarán inundadas con varios palmos de agua, todo un espectáculo atravesar la ciudad en esas condiciones...

Mañana más!
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:09

Sábado 18 de agosto

Tras una noche de tormenta, amanece un cielo gris. Hoy es el día que empezamos la famosa “carretera de la amistad” que une Lhasa y Kathmandú por tierra, una de las rutas más hermosas que se pueden hacer en el mundo, y que atraviesa una de las regiones más desoladas y remotas de la tierra, el altiplano tibetano, y que comprende una altitud media que oscila entre los 4000 y 5000 metros. Eran unos 900 kms. los que nos separaban de Kathmandú, casi 5 días de travesía atravesando los Himalayas. Desde el principio teníamos claro que era "lo mejor" del viaje, sobre todo porque pretendíamos alcanzar el campo base del techo del mundo, y sin duda alguna, era “la aventura”. Si existiese una autopista en el cielo, posiblemente esta ruta sería lo más parecido. Con estas expectativas salíamos del hotel. Enseguida vemos que nos esperan el guía y 3 conductores (el veterano, el gordete y el Elvis xDD) con 3 4x4, con lo que nos dividimos en 3 grupos: las 3 parejas se distribuyen como pueden en 2 coches intercambiándose en cada parada, mientras los 3 solteros: Lyon, Illenca y yo, nos acomodamos en el otro coche. Iniciamos ya la ruta por una carretera convencional en la que de vez en cuando hay controles policiales, que curiosamente miden el tiempo entre control y control para saber a la velocidad a la que vas y vigilando que no te pases, con lo que a veces teníamos que hacer paradas técnicas, donde aprovechábamos para estirar las piernas y tener contacto con los nativos. Al principio la carretera es asfaltada, había mucha niebla en las montañas por las que pasamos. Luego la ruta se encamina por unos desfiladeros siguiendo el curso de un gran río, el Yarlung Tsampo, sagrado para los tibetanos. Es impresionante, picos de 5000 metros a ambos lados, aunque por aquel entonces no sabíamos que esto era sólo el principio y lo mejor estaba por llegar.


Comienza la carretera de la amistad





Con los niños tibetanos



En el río Yarlung Tsampo



A media mañana llegamos a un pueblecito, donde comemos en un bareto de carretera lo poco que hay: arroz, carne y noddles, a su elección, no estaba mal. El sitio era bastante auténtico, ya que empezamos a ver la vida tibetana fuera de Lhasa. Al acabar de comer, ocurre algo surrealista puesto que uno de los 4x4 se avería y el guía con el primer coche y 3 de nosotros sigue adelante sin preocuparse apenas. Los demás nos quedamos allí sin saber muy bien qué hacer. Por un momento nos ponemos a empujar el coche a ver si arranca pero no hay manera. Entre gestos, pues no estaba el guía y no teníamos ni idea de tibetano ni los conductores de inglés, decidimos montarnos 7 en el coche que funciona, con Tere en el maletero, y seguir hacia adelante, mientras el otro conductor se queda en el pueblo intentándo reparar el otro coche. Perdemos más de media hora hasta que por fin nos reencontramos de nuevo, justo en el momento en el que empieza uno de los tramos más apasionantes, con paisajes semidesérticos, muy montañosos, auténticas pistas de tierra, realmente espectacular.


Lago tibetano



Ate viajando en el maletero



Colina funeraria



De rallyes







De vez en cuando, observamos colinas funerarias, que son lugares donde esparcen los restos de los muertos, descuartizados, a modo de ritual, y donde esperan las aves carroñeras. En un documental escuché que forma parte del ciclo de la vida y que además, la tierra en el Tíbet es tan dura que cuesta mucho excavarla. Seguimos carretera y manta, y vemos también numerosos poblados, en lugares tan inhóspitos y en los que abunda la pobreza. Los niños siempre te saludan para que les des algo, y cuando no, hay alguno muy cabroncete que nos tiraba piedras al coche xDD.


Después de ir un largo tiempo de rallyes, divisamos allá a lo lejos una colina-fortaleza a la que nos vamos aproximando. Estamos llegando a Gyantse, un pueblo que en su parte antigua es casi medieval, y conserva muy bien la cultura tibetana, gracias a su monasterio, el Palkhor, rodeado por una larga muralla, y que se mantiene bastante bien a pesar de la destrucción de numerosos templos en la revolución cultural de los años 60. Empezamos a visitar el monasterio y la estupa de Kumbun, o de las 100.000 imágenes, con nueve pisos y un total de 108 capillas donde se encuentran miles de esculturas de arcilla. Esta original construcción es única en el Tibet. Poco más tarde se pone a llover a cántaros y vamos a refugiarnos. La parte moderna de Gyantse se reduce a un par de amplias calles cruzadas perpendicularmente llenas de tiendas.


Llegando a Gyantse



Monasterio Palkhor de Gyantse



Tibetana girando las ruedas de oración



Monjes tibetanos recitando sus plegarias (foto de Elena)



Una tormenta se apróximaba..



Buda del kumbun de Gyantse



Vista de Gyantse desde lo alto del kumbun



Todos ante los ojos de Buda, en la Estupa de Kumbun



El hotel también es de lujo. La verdad es que nos sorprendemos con tanto lujo, hubieramos deseado algo más normalito, aunque todo llegaría... Esta vez le toca a Lyon dormir sólo, pero aquí no hay masajistas xDDDDD. Damos una vuelta hasta la hora de la cena, donde varios pedimos pizza de yak, buenísima. De vuelta al hotel nos apalancamos en la habitación de Lyon, mientras hacemos kalimotxo con el que nos animamos y rememoramos anécdotas del viaje, ya sabéis cuáles, mientras le manchamos la cama a nuestro lioncito xDDD

Y más tarde, a sobarla.


>>to be continued, by illenca>>
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:10

Domingo, 19 de agosto (escrito por Illenca)

El desayuno de hoy no tiene nada que ver con el de Lhasa: inauguramos los desayunos a base de panecillos de tortilla, que no variarán hasta que abandonemos el Tibet: mmm, ¡eso sí que es un lujazo!

Ayer por la tarde empezó a llover, ha estado lloviendo por la noche y no dejará de hacerlo a lo largo del día. Pillamos coches destino Shigatse, la segunda ciudad del Tibet por detrás de Lhasa. El objetivo es el monasterio de Thashilunpo, fundado en 1447 por el primer Dalai Lama y hasta la ocupación china, sede de los Panshen Lama. Lo visitamos por nuestra cuenta porqué nuestro guía tiene trabajo burocrático: ¡tiene que conseguirnos los permisos para el Everest!

Tashilunpo:











Acabada la visita hacemos algo de tiempo hasta que nos vienen a buscar. Nos llevan a comer a un restaurante de Shigatse mismo y, como la mayoría de veces, nos ponen en una especie de reservado, en una salita adosada al cuerpo principal del comedor; hemos comprobado que, siempre que pueden (esto empezó en Pekín), nos ponen en una salita a parte o nos suben a un piso diferente, etc., porque allá donde vamos llamamos mucho la atención y se ve que les despistamos a la clientela. Consecuencia: no nos ven y cuesta mil conseguir que te hagan caso; comprobamos que la camarera no responde al grito de “¡tibetanaaa!” (versión adaptada de “¡tabernera!”) que sale insistentemente desde nuestro rinconcito.

Después de comer continuamos con la ruta. Nuestro destino es Sakya y, más concretamente, su monasterio, sede de la escuela budista tibetana de Sakya, donde en la edad media se tradujeron las escrituras budistas del sánscrito al tibetano.

Sakya:









Por lo visto, nuestro tour no está tan organizado como creíamos y el guía y los conductores llevan toda la tarde decidiendo donde nos llevan a dormir (y nosotros que creíamos que teníamos todos los alojamientos previstos y reservados, ¡qué ilusos!). Las opciones son dormir en Sakya mismo o tirar hacia Lhatse y avanzar camino. Al final nos llevan a Lhatse. Ya en Lhatse paramos delante de un hotel (¿hotel? Bueno, algo así) y el guía baja con Elena como representante del grupo para ver si podemos quedarnos y si nos parece bien el sitio. Salen y Elena, que se lo ha currado e incluso ha hecho fotos en plan reportera gráfica, nos explica como está el tema: resulta que hay diferentes categorías de habitaciones y el presupuesto que le han asignado al guía los de la agencia solo da para las habitaciones “downstairs”, pero que pagando un extra podemos tener habitaciones mejores (las “upstairs”). Según Elena las habitaciones son iguales pero en las de abajo hay muchísima humedad y hace más frío y las de arriba son más habitables. No tenemos que decidir en grupo, cada cual puede dormir allí donde mejor le convega.

Lyon, Caravan y yo, como buen “pack” pedimos una habitación de tres. Mi idea, directamente, es pillar una de las de abajo, que en los últimos alojamientos me he sentido demasiado señorita y estoy deseando recuperar mi faceta mochilera. Dicen de ver las habitaciones y luego decidir. Por supuesto, nos llevan primero a las de arriba: muy bien, una habitación cutre; vamos para abajo: ok, una habitación todavía más cutre; las camas son más sencillas (sin que las de arriba fueran el último modelo de Ikea, desde luego) y no hay tele (arriba la había, ¿os acordáis cuando las teles tenían la pantalla convexa y eran redondeadas? ¡pues de esas!) pero yo no noto ni frío ni humedad (claro que, ¿qué voy a notar? Llevo dos forros polares, el palestino, una braga polar y guantes…) así que… ¡adjudicada! ¡nos la quedamos!

A mi personalmente me parece de lo más auténtica, palabra que no dejamos de repetir estos últimos días; me encanta porque no está adaptada para los que vienen de fuera, como los hoteles en los que hemos estado, sino que esta vez somos nosotros los que nos adaptamos a su forma de vida. La “decoración” (creo que las comillas son imprescindibles) es total, auténtica-auténtica, como la de estos restaurantes-casa donde hemos comido algún día de estos. Nos instalamos y, antes de salir me parece importante encontrar el interruptor de la luz para no tener que buscarlo a tientas cuando volvamos ya de noche; busco y rebusco incluso en los rincones más insospechados sin éxito hasta que, de repente, lo veo claro: ¡ya sé donde está! La bombilla, tristemente desnuda, está sospechosamente baja… me acerco y…¡voilá! Un cuarto de vuelta y ya tenemos luz. Ahora veo que la diferencia upstairs/downstairs no son las camas, ni la tele, ni el frío y la humedad, sino que se paga el lujo de tener interruptor para la luz.



El sitio es tan auténtico que, como allí esto de ducharse no se lleva, han decidido que nosotros tampoco lo hagamos. Viendo el sitio no nos extraña lo más mínimo que no haya duchas en las habitaciones pero es que… ¡tampoco las hay en el pasillo! Inspeccionamos todo y, definitivamente, se confirma que no hay duchas. En cuanto a los baños, son una habitación común, sin luz, con varios agujeros en el suelo, sin ningún tipo de separación entre ellos ni nada, para que amplíes tus ocasiones de hacer vida social… Eso sí, ir al baño por la noche se convierte en un deporte de riesgo XD

Ya instalados nos vamos a dar una vuelta por Lhatse: ¡qué cosa más horrorosa! Es una calle larga y destartalada, chinicizada e impersonal, sin nada interesante. Caravan y yo decidimos comprar panecillos para cenar que últimamente vivimos como señores y todavía tenemos comida en la mochila; hay que economizar y hacer sitio para las compr… esto… quitar peso.

Después de cenar nos quedamos unos cuantos echando un continental y, tras las horas invertidas a lo largo del viaje en mi nuevo vicio llega mi recompensa: ¡por fin ganooo!

Y después a dormir. Próxima estación… ¡¡¡Everest!!!
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:11

Aquí van más foteles pa añadir al relato de Illenca, la verdad es que fue un día algo gris, estuvo lloviendo casi todo el día. Eso sí, aviso a nuestros lectores, los 2 próximos días son espectaculares...


Desde el interior del monasterio de Thasilumpo


Monje tibetano a la entrada del Thasilumpo


Nuestras pintas. Obsérvese k_lero en plan Jesucristo Superstar xD


Paso de montaña de 4500 metros entre Shigatse y Sakya


Niño pobre en Sakya, en el Tibet también hay mucha pobreza


Las habitaciones cutres de arriba
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:12

Dia 25 - LUNES, 20 de Agosto (escrito por k_lero)

Incluso en un viaje ya de por sí especial tiene que haber algún día más especial que el resto. Y si además resulta coincidir con la recta final del viaje, a pocos días de la temida vuelta a casa, éste se convierte en la guinda del pastel.
Estar rodeado de montañas que superaban los 5000 metros era en sí mismo impresionante, más por lo que significaba que porque éstas realmente te dejaran boquiabierto, ya que el altiplano himaláyico estaba a sus buenos 3500 o 4000 metros.
Pero hoy era el día en que veríamos varias de las montañas más altas del mundo, puede que hasta 4 ochomiles, de los que tan solo se pueden contar 14 iguales a lo largo y ancho del mundo y que por supuesto están todos ellos en los Himalaya.
Y entre los que veríamos, por encima del resto, el Qomolangma (madre del Universo) o más conocido por nosotros, monte Everest. Con 8842 metros, la montaña mas alta del planeta, 237 metros más que la segunda, el K2.
Pensábamos llegar hasta el campamento base de su cara norte, desde donde allá por Mayo zarpan las expediciones con ánimo de coronarlo. Para ello necesitábamos un permiso especial, aparte de los dos que ya se nos requería para recorrer el Tibet, pero nuestro guía ya se había encargado de ello.

Amaneciendo en el Tibet, vistas del Himalaya desde nuestro Hotel


Salimos de Lhatse, pueblo feo donde los haya, y tras alguna hora de viaje comenzamos la ascensión de un puerto de montaña; poco a poco la nieve comenzaba a rodearnos, el frío se empezaba a hacer notar, y al fin paramos en el punto más alto.
Resultamos estar en Gyatchula, el paso de montaña más elevado de toda la travesía con 5220 metros. Para todos nosotros el sitio mas alto que jamás habíamos visitado.
Disfrutamos fuera con la nieve entre las banderolas de plegaria tibetana, nos rebozamos y tiramos bolas como críos, nos hicimos unas fotos (parece ser que finalmente conseguí parecerme al yeti en una de ellas), y después de 20 minutillos continuamos con nuestra ruta, comenzando a descender de nuevo.

Todos en el paso de Gyatchula


Al fin consegui convertirme en algo parecido al Yeti!


Banderolas en Gyatchula


Mas foto de grupo


Era realmente pronto, las 12:30, cuando paramos a comer al llegar a Shegar, otro pequeño pueblo que básicamente eran casas agrupadas a ambos lados de la carretera de la Amistad. Tras comer continuamos camino y llegamos a un desvío por el cual una carretera relativamente nueva y en construcción nos llevaría al Campamento Base. Sin embargo, los militares a la entrada de la carretera nos prohíben el paso. Damos fe que incluso nuestro guía intentó el soborno, pero nada funcionó, por ahí teníamos vedado el paso.
La historia que nos contó fue que esa carretera llevaba ya bastante tiempo en construcción, era una carretera financiada con fondos internacionales para facilitar la llegada al Everest, pero debido a la precariedad del estado en el que todavía se encuentran las obras, el gobierno Chino prohíbe la entrada a cualquier extranjero por miedo a que la noticia se filtre.

Camino del Everest, parecen las Montañas de la Locura


Tibetanas trabajando la lana


Teníamos muy claro hacia donde era


Ya queda poco




Continuamos pues hacia Tingri y desde allí cogimos una ruta infinitamente más precaria pero a su vez también más genuina. Sin duda es el recorrido más emocionante que yo haya hecho en coche en mi vida, tardamos 4 o 5 horas en recorrer unos 65 km en los que pasamos un desfiladero en el que apenas entraba el coche, con todo el suelo encharcado por la lluvia y un riesgo bastante real de irnos montaña abajo “like a rolling stone”. También cruzamos varias zonas en las que el coche patinaba y patinaba, teniendo que poner piedras debajo de las ruedas y tirando de reductora a más no poder. Desde luego nuestros conductores eran unos auténticos portentos, y el derrape y el contravolanteo lo manejaban a la perfección. Yo disfruté como un enano de ese recorrido.

Pasamos por desfiladeros “complicados”




Y tuvimos muchos problemas para sacar los coches a veces






Había bastantes coches que hacían la misma ruta que nosotros, tanto de ida como de vuelta del C.B., y a mitad del viaje les contaron a nuestros conductores que la “carretera” estaba fatal por la lluvia y que había gente volviéndose ya no solo por el hecho de no poder llegar, si no porque había una posibilidad bastante elevada de no poder regresar si continuaba lloviendo.
No queríamos quedarnos atrapados varios días en el Campamento Base, pero desde luego lo que no queríamos era no ver el Everest, así que instamos a nuestro guía a continuar costara lo que costara; desde luego él era el menos convencido de todos, su cara era un poema viendo como estaba el camino.
Los conductores, sin embargo, sí iban bastante confiados (uno nos contó que el año anterior tuvo que estar horas con el coche atrapado en el barro en esa misma ruta) así que continuamos hasta que finalmente conseguimos llegar a Rongbuk. Allí, un precioso monasterio se alza, rodeado de majestuosas montañas, y a escasos 8 km, el Campamento Base.
Sin embargo a nuestra llegada y aun teniendo el Everest a escasos 2 o 3 kilómetros, éste no se veía, estaba todo el cielo cubierto por nubes.


Al fin el Campamento Base. El Everest estaba justo enfrente de nosotros, tapado por las nubes



Nos alojamos en una de las tiendas habilitadas para ello, hicimos una cena a base de todas las sobras del mundo y alguna más y pese a las múltiples salidas al exterior de la tienda con la esperanza de que se hubieran disipado las nubes, el Everest no se veía, absolutamente nada (no quiero coñas de mis compañeros al respecto, yo lo vi por un momento, jejeje).
Un serpa local, mudo, nos dijo que saliéramos a las 8:00 de la mañana, que sería el momento de verlo, las nubes se despejarían.
El interior de las tiendas era frío, muy muy frío, de hecho fue la noche más fría de todo el viaje. Si te asomabas fuera de las mantas (su peso impedía que te pudieras mover más) exhalabas vaho al respirar y era una sensación agobiante el estar envuelto en mantas sin poder moverte.
Algunos pusieron alarmas a partir de las 6:00 a.m. para asomarse fuera cada media hora con la esperanza de poder ver el Everest, y nos fuimos a dormir, con el deseo ferviente de no haber desperdiciado el viaje y poder ver la ansiada montaña.
Fue, por cierto, la peor noche de todo el viaje, mi consejo es que eviteis dormir a 5200 metros de altura a no ser que sea necesario, pero ver el Everest lo era. Lo conseguiríamos?

Dentro de nuestra tienda
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:13

Bueno, como he dicho antes, este día fue muy especial y muy movidito. Amaneció con niebla, subimos al puerto de Gyatchula con todo nevado, bajamos por una carretera espectacular hasta Shegar, donde se nubló, después salió el sol, se nubló de nuevo, nos pegó un buen chaparrón en el desfiladero, volvió a salir el sol, chispeó al rato, y llegamos al campamento base con todo nublado, y suplicando para que se despejara aunque fuera un instante...

Venga, os dejo más fotos...

Llegando a lo alto del puerto de Gyatchula



Estábamos a 5220 metros de altura



Elena volando entre las nubes. Me encanta esta foto.



Autopista hacia el cielo







Paisajes de ensueño



On the road to Everest



Sigan al fondo a la derecha



Cruzando el desfiladero



Aquí íbamos algo acojonaos, aunque lo pasamos de miedo xDD



Lo estábamos flipando con la ruta, una experiencia acojonante



El campamento base, con tiendas a ambos lados



¿Dónde está el Everest? This is the question



Anochecer en el campo base del Everest



Lo veremos???


>>continuará en el próximo capítulo, no te lo pierdas!>>
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:14

Martes 21 de agosto - Amanecer en el campo base del Everest (26º día de viaje)

Después de pasar una mala noche debido a la altitud y el frío, en la que apenas hemos podido pegar ojo, suena el despertador de Elena. Son las 7. Elena se levanta y al volver trae malas noticias: hay mucha niebla, así que me dice que mejor esperemos a las 8. Mierda, parece que el sueño de ver el Everest se esfuma. Sería una pena enorme haber llegado hasta aquí y quedarnos con la miel en los labios. Pero como se suele decir, la esperanza es lo último que se pierde, así que me doy la vuelta e intento conciliar de nuevo el sueño imaginándome lo que sintieron las primeras expediciones británicas, con George Mallory a la cabeza, al llegar aquí. Ya no importaba la noche de desvelo, el destino no estaba en nuestras manos... A las 8 suena mi despertador, toca levantarme, así que me visto y, en mi interior algo me dice que estoy ante algo muy grande, uno de esos momentos que no se te olvida en la vida. Salgo de la tienda y ahí está, delante de mí, el monte Everest. Impasible, grandioso, majestuoso, por fin se había dejado ver. Saboreo esos segundos de descubrimiento, de fascinación, de atracción irresistible… y voy a avisar corriendo a los demás: “Ehhh gente, levantaos, rápido, que está ahí fuera. Está ahí”. Joder, no me salen las lágrimas pero la emoción es infinita. Todos se visten rápidamente y salimos de las tiendas. Nos quedamos asombrados ante semejante espectáculo: amanecer en el campo base del Everest. Joder, la alegría es inmensa, estamos flipando, es un sueño de la infancia hecho realidad.

Siempre había soñado con ver algún día con mis propios ojos el techo del mundo, el 3er. Polo, la Gran Diosa Madre de la Tierra, aquello por lo que muchos arriesgaron su vida y algunos la perdieron. La mítica cara norte estaba ahí, con el 1er y 2do. espolón, al alcance de nuestra vista, donde 83 años atrás George Mallory y Andrew Irvine desaparecieron dejando tras ellos la mayor incógnita en la historia del alpinismo: ¿la primera ascensión al Everest?

Diosss, no sólo estábamos allí, a los pies del Everest, sino que además lo estábamos viendo. Costaba creer, estábamos en una nube, o debería decir que estábamos más cerca de ellas que nunca. Habíamos atravesado más de media Asia en pos de un sueño. Sin duda había merecido la pena. Qué vista más inolvidable! Ese instante permanecerá para siempre.


Amanecer desde el campo base del Everest




Todos celebrándolo en el campo base


K_lero en chanclas en el CB cumpliendo su promesa



Sin desayunar siquiera, avanzamos camino hacia el gigante, y después de andar un cacho, subimos una pequeña colina donde hay colgadas miles de banderitas de oración. Llegamos asfixiados, pero merece la pena. Se ve una magnífica vista del valle de Rongbuk. Nos hacemos fotos y aprovecho para dejar allí mis banderas de oración firmadas que compré en Lhasa, una con los nombres de los expedicionarios, otra dedicada a la familia, otra a Mallory e Irvine por su inspiración, y otra como no, al foro www.inter-rail.org.

Banderitas de oración


Poniendo las banderitas



Regresamos de nuevo al campamento base, siempre volviendo la vista atrás. Por unos momentos la niebla lo tapa, hasta que finalmente ya no se ve nada. Son las 9, justo 1 hora es lo que se ha dejado ver la Gran Diosa madre, justamente lo que predijo el lugareño sordomudo. Recogemos nuestros bártulos, nos hacemos una foto de despedida con el lugareño, montamos en los jeeps e iniciamos el regreso. Hubiéramos deseado estar todo el día allí pero nos esperaba una dura jornada.

Despedida del campo base





De camino de vuelta, paramos en el monasterio de Rongbuk, y para nuestra sorpresa, el Everest se destapa de nuevo y se muestra aún con mayor claridad y esplendor. Una locura colectiva nos invade y aprovechamos para hacer un montón de fotos con un fondo inmejorable. Creo que no hay nada más bello, grande e impresionante como el Chomolungma. Semejante espectáculo se ve pocas veces en la vida y allí estábamos. Vaya subidón, las emociones se desbordan, sin duda el momento del viaje.


El Everest con sus 8848 metros, techo del mundo







Monasterio de Rongbuk


El Everest desde el monasterio de Rongbuk




Todos en Rongbuk


Illenca, Lyon, K_lero y Tere


K_rlos y Elena


Raquel y Regue


Caravanserai



Seguimos rumbo por la carretera y siempre mirando atrás, tratando de captar una foto en la memoria para la posteridad. Hace un día espléndido, y lo hemos empezado de puta madre. Continuamos por la pista del día anterior, con buen tiempo y pasamos los tramos técnicos más difíciles con más facilidad ya que el barro está más compactado y los coches no patinan tanto. De vez en cuando paramos para dar un respiro, estirar las piernas, contemplar el maravilloso paisaje o para ver más de cerca al “amigo” yak, como k_lero xDD

El amigo yak





De vuelta, camino hacia Tingri







Los paisajes son increíbles, circulamos por un altiplano del Tíbet y todo lo que nos rodea son montañas inmensas de 7000 y 8000 metros, como el Cho Oyu. Después de un último tramo de pista en plan rally, llegamos a Tingri, donde probamos por última vez la carne de yak, y nos encontramos por enésima vez con un grupo de españoles.

Tras la comida, seguimos ruta esta vez por carretera, no nos cansamos de ver paisajes espectaculares hasta que llegamos al puerto de Lalung La. Las banderas de oración ondean al viento en el paso a 5.200 metros, y desde donde hay una fantástica panorámica del Himalaya. Desde ahí se divisa también el Shisha Pangma, otro de los 14 ochomiles. Casi podemos tocar el cielo con la mano. A partir de aquí empieza un descenso vertiginoso hacia Nepal.

Paso de Lalung La, a 5050 metros de altura




Adiós a los Himalayas


Bajando hacia Nepal



A medio camino nos encontramos que la carretera está literalmente taponada por un desprendimiento de rocas. Nos esperamos un buen rato hasta que, con detonadores, hacen explotar las rocas gigantes que hay, y una excavadora las retira y libera el paso a todos los coches que estábamos allí atrapados. Continúa el descenso y pasado Nyalam, el paisaje cambia radicalmente pasando de un terreno árido y montañoso a meternos en un valle muy profundo, lleno de vegetación y multitud de cascadas espectaculares. Cuando llevamos ya un buen rato descendiendo, una densa niebla cubre el camino y empieza a llover, lo cual dificulta aún más la circulación. De vez en cuando nos sorprendemos con saltos de agua imposibles, alguno de los cuales pasamos por debajo. Son casi las 8, está oscureciendo y el camino ya empieza a ser pesado, estamos deseando llegar pero esta carretera y el valle parecen no tener fin. La carretera, que está siendo remodelada a fin de asfaltarla y hacerla más transitable, está llena de gente que vive y trabaja en ella. Llegamos a Zhangmú después de una gran paliza, y tras un rato buscando donde meternos, acabamos en una habitación compartida los 9, en un hotel normalito donde el servicio deja bastante que desear.

Bajando el valle camino de Zhangmú


En el hotel, Zhangmú



Bajamos a cenar y tardan una eternidad en servirnos, que pasamos con buen humor y haciendo bromas sobre las guindillas que nos pondrían en cada plato, y que al final nos pusieron. Estamos a punto de degollar al camarero xDD. Tras la cena, nos animamos y para festejar tan grandioso día, nos vamos al “Night Club” de al lado del hotel, y nos lo pasamos genial viendo los shows-espectáculos que montan los chinos. Lástima que no hayan fotos de esto, porque nos partíamos viendo a los chinos bailar. De ahí nos vamos a tomar la segunda birra al karaoke de al lado, y nos pegamos unas buenas risas con la de elementos que hay por allí, todos borrachos perdidos, incluidas las camareras, algunos potando por allí enmedio. Pedimos el libro de canciones pero no hay ninguna en inglés, es una putada porque algunos ya nos estábamos animando, jejee.

En fin, acabamos la birra y nos vamos por fin a dormir, con una sonrisa de oreja a oreja. Estamos reventados pero el día ha sido muy intenso por todo. Como diría Alexandra: «Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria».

Es la última noche en el Tíbet. Al día siguiente llegaríamos a Nepal...
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:16

Miércoles, 22 de agosto (escrito por Illenca)

Nos despertamos y alucinamos viendo donde estamos. Dormimos todos en la misma habitación (¡es cómo estar de colonias! XD) y el paisaje que se abre ante nosotros a través de la ventana nos hace desperezarnos de golpe. Además, tenemos un balconcito ideal para disfrutarlo. El día anterior llegamos de noche y lloviendo, tras horas y horas de camino y para nada nos imaginamos que nos encontrábamos en un sitio así. Ahora es cuando nos damos cuenta de que Zhangmu es un pueblecito colgado de una montaña y clavado en un entorno que parece la selva amazónica: ¡todo es vegetación y cascadas!

Desde el hotel:





Zhangmu:





Bajamos a desayunar: es la despedida de los panecillos de tortilla tibetanos que nos han acompañado a lo largo de estos días. Pero no solo hay que despedirse de los panecillos, hay que hacerlo del Tibet, un lugar cargado de significado, donde las cosas no son fáciles y que nos ha dejado fascinados. Mochilas al hombro, bajamos. Resulta que la aduana china está justo al lado del hotel, en la misma calle, cosa de la que tampoco nos habíamos enterado. Nos ponemos a la cola y mientras vamos rellenando, por enésima vez, varios formularios; la escena es la de siempre: ¡oye!, ¿aquí que has puesto?; ¿esto lo dejamos en blanco, no?; a ver, ¡déjame copiar!. Por fin llega nuestro turno: sello de salida y pa’lante. Avanzamos, carretera abajo, hasta que llega el momento de despedirnos de nuestro guía y nuestros conductores, que no pueden seguir acompañándonos.







Nos toca ahora cruzar el mítico puente de la amistad, frontera entre el Tibet y Nepal.




Una vez cruzado, entramos en territorio nepalí. Mirada atrás, un “Free Tibet!” y a disfrutar de los últimos coletazos del viaje en Nepal. Y, ¿qué nos toca ahora? ¡Formularios, of course! Lo primero es hacernos el visado, que no lo llevamos hecho. La verdad es que resulta muy fácil. Es un puro trámite y no tenemos ningún problema. Además, como vamos a estar menos de 3 días, podemos hacer el visado de tránsito, que es gratuito.

La sensación que nos invade, o por lo menos a mi, es la de estar en la India. Aun sin haber estado allí (todavía) es así como me la imagino, tanto por los paisajes, como por la gente, como por el ambiente que se respira, y eso que todavía estamos en terreno fronterizo. Nos incorporamos a una procesión de gente que llevan unos cargamentos que dejan en ridículo nuestras mochilas.







Cogemos un autobús “only for turists”, ya se intuye como funcionan las cosas por aquí. Tenemos unas cuantas horas por delante en el típico autobús destartalado que se abre paso por una carretera igual de destartalada a través de un paisaje increíble que nos mantiene pegados a las ventanas. El paisaje que empezó ayer en el Tibet, se mantiene. Vamos avanzando por una zona muy verde con cascadas por todos lados y un río allí abjo, muy abajo, con unos puentes que unen sus orillas que ninguno de nosotros osaría atravesar. Desde uno de ellos se puede hacer bungee; resulta que es el punto más alto del mundo donde se practica. También vamos viendo las primeras pinceladas de vida nepalí.











El autobús hace una parada para que comamos. Nos dan a entender que aprovechemos para comer porque todavía nos queda camino hasta llegar a Katmandú y esta va a ser la única oportunidad que vamos a tener para hacerlo. El sitio es, nuevamente, auténtico. Nuestras mesas están en una especie de balconada, sobre el río, muy caudaloso en este punto. Los platos consisten en una base que siempre es la misma (arroz, lentejas y varias cosas más que no llegué a saber que eran) y que se completa con un cacito de carne, pescado o verdura, a elección de cada uno. El picante, por lo visto, no entiende de fronteras ni de visados, y fiel, nos sigue acompañando. Según nos han dicho todavía nos queda bastante camino por delante así que cuando preguntan si alguien tiene que ir al baño, me apunto; la verdad es que me siento toda una aventurera por ello; un local me abre camino; bajamos por una escalera de donde nos habían llegado ruidos sospechosos; el baño está ocupado y por lo visto tendré que hacer la cola en compañía de varias cabras que tienen aquí metidas; no sé si me entenderé demasiado con ellas y menos cuando veo que se me acercan porque la cuerda que llevan al cuello es un simple adorno que no las ata a ninguna parte.







Reemprendemos el camino hasta llegar a Katmandú. La primera impresión que me llevo es que esta ciudad es toda ella un suburbio; atravesamos calles destartaladas y atiborradas de gente hasta que llegamos a Thamel, el que será nuestro barrio estos dos días y que resulta ser el paraíso en la tierra para unos fans del “made in Nepal” como nosotros: ¡hemos encontrado el Shangri-La! Estamos en un hotelazo de lujo (menuda mierda de mochileros, pero la verdad es que broche final no está mal, para que negarlo, y nos vendrá bien para desincrustarnos en condiciones la roña acumulada en el Tibet) y en el barrio de nuestros sueños consumistas.

La idea inicial es dedicar toda la tarde a comprar, pero resulta que nos dicen que a las 18.30 tenemos que estar en el hotel porque van a venir a buscarnos para ir a cenar. Esto no lo teníamos previsto porque no entraba en el programa, pero después lo entenderemos. Nos duchamos rápidamente y nos lanzamos a comprar compulsivamente para sacar el máximo partido al poquísimo tiempo que tenemos. Vamos desatados, parecemos una panda de niños a los que hayan soltado en Disneylandia.

El hombre con el habíamos negociado el tour del Tibet y Nepal es quien viene a buscarnos. La intención es disculparse por no haber podido cumplir lo acordado en un principio (el trayecto Pekín-Lhasa en tren) y, como compensación, nos invita a una cena típica nepalí con espectáculo. Es un sitio para guiris, donde llevan a grupos organizados y tal, pero bueno, a caballo regalado...







Ya cenados nos llevan de vuelta al hotel pero lo abandonamos rápidamente: ¡queremos marcha! Acabamos en el Tom & Jerry, un bar para guiris (como casi todo en este barrio) con buena música, buen ambiente y buenos precios; eso sí, con cubatas un poco raros, ¿verdad, Lyon?





En el próximo capítulo, la visita a Katmandú (más allá de sus tiendas y sus bares, aunque de esto repetiremos, of course! ;))
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:20

PENULTIMO CAPITULO - Jueves 23 de Agosto. Katmandú (escrito por k_lero)

No hay nada mejor que agarrarse un buen chuzo a 2 días de acabar el viaje, así que eso es exactamente lo que hicimos la noche anterior. Sin embargo, sí que hay muchas cosas mejores que levantarse a las pocas horas con una señora resaca para ver Katmandú en un solo día. Acción–reacción, ya se sabe...

El desayuno del hotel, para compensar, fue el mejor desayuno que había probado en los últimos meses. Y sí, digo últimos meses pese a no llevar ni uno de viaje, pero es que un bufet libre en el que te hacían las tortillas delante de ti y donde tenías carnes, bollos, dulces, salados, bebidas de un tipo, de otro... es un desayuno de campeonato para los que no habituamos a pernoctar en los “Meliá” y “NH”.

Tras hincharnos a comer se nos presentó nuestro guía para el día de hoy en un perfecto castellano, pero con una innegable cara de nepalí. Resulta que para sorpresa nuestra allí habla bastante gente español por ser éste un idioma bastante estudiado, y o bien eso o bien el aprendizaje innato del comerciante callejero hacían de Katmandú una ciudad en la que demasiada gente nos entendía.

Nos montaron en una furgoneta con nuestro castellano-parlante guía, que lució durante todo el día una sempiterna sonrisa en su rostro, y comenzamos a rodar por Katmandú, capital del reino de Nepal. Este país, como bien dijimos, cuenta con la nada despreciable población de 24 millones de habitantes, y tras haber estado cerrado al exterior hasta mediados del siglo XX, el fenómeno hippy fue uno de los principales activos que abrió sus fronteras al turismo debido al sentido espiritual y místico que tiene el pais.

Hay una leyenda que dice que antiguamente había un gran lago en Nepal, habitado por serpientes. Un viejo sabio chino taoista llegó hasta allí y plantó una flor de loto y entonces la tierra se alzó y se formó una gran colina como origen de la ciudad, y es ahí justamente donde encaminamos nuestros pasos como primer destino.

En esa colina se encuentra la Stupa de Swayambhunath, la más vieja de Nepal con 2500 años de antigüedad, y el templo que la acoge, conocido como el Templo de los Monos. Esta stupa budista es un lugar sagrado no solo dentro de su propia religión si no también para los hinduistas, religión mayoritaria del país con alrededor de un 80% de la población.

Nos dejaron en la parte de abajo, por lo tuvimos que subir los horripilantes 1000 escalones (y no es en sentido figurado) que acabaron con más de uno de nosotros... ahora sí que pasaban factura los cubatas de la noche anterior. Durante toda la ascensión hasta la stupa, vimos el por qué se le llamaba “Templo de los Monos”, era como estar en el Libro de la Selva! Hay que decir que los monos se encuentran en más sitios de la ciudad, no tan solo entre estas interminables escaleras.

Subiendo escaleras por el Templo de los Monos








Llegando a la parte de arriba, la stupa de Swayambhunath


Escuchamos las explicaciones de nuestro guía acerca de la imponente stupa y los edificios que la rodeaban y tras dar una pequeña vuelta por el complejo y apreciar las maravillosas vistas de Katmandú y todo el valle desde lo alto bajamos, pero esta vez por la parte de atrás, donde nuestra furgoneta nos esperaba para llevarnos al centro de la ciudad, a la plaza Durbar.

Vistas del valle de Katmandú desde lo alto


La stupa de Swayambhunath




Paseando por el complejo








Los dos grandes damnificados por la resaca, vaya caretos


En la plaza Durbar un gran número de templos y palacios contemplan a los turistas, rodeados pese a ello del vaiven de la vida cotidiana de los nepalís; mucho de este vaiven sin embargo se centra en marear turistas y perseguirles hasta el más completo hastío para que compren cualquiera de los artículos de artesanía que tratan de vender. Lyon cometió el error de interesarse mínimamente por un cuchillo artesanal por el que le pedían unos 100 euros, si no recuerdo mal. Pues bien, durante todo nuestro recorrido a la Plaza Durbar íbamos 9 más el vendedor que perseguía a Lyon rebajando euro a euro su mercancía. El desenlace de la historia que lo cuente él...

En la plaza Durbar de Katmandú














Katmandú. El mero hecho de oír ese nombre levanta sentimientos en los amantes del viaje, evoca algo lejano y exótico cargado de misticismo como unas pocas ciudades en el planeta consiguen; tanto es así que no sorprende cuando encuentras, en una esquina de la plaza Durbar, un pequeño palacete de ladrillo rojo llamado la “casa de la Kumari”, y te explican que esta Kumari no es otra cosa que una niña-Diosa viviente. Esta reencarnación de una Diosa en vida debe cumplir ciertos requisitos: ser una niña de 3 o 4 años de una determinada casta nepali, con un determinado horóscopo y con 32 determinados atributos físicos, a la que se encierra en una sala con cabezas de animales muertos, demonios y demás presencias terroríficas. Si la niña no se asusta, es elegida Kumari.
Lo será hasta su primera menstruación o hasta que una herida la haga sangrar, y durante ese periodo vivirá recluida en esa casa con su familia y será venerada incluso por reyes. Parece un destino fatídico a nuestros occidentales ojos, pero a los suyos es sin duda uno de los mayores honores que se pueden tener.
3 o 4 veces al día la Kumari se asoma a un balcón que da al patio interior del palacio y saluda durante unos segundos, y una vez al año se le permite salir de la casa, durante una importante celebración.
Nosotros tuvimos la suerte de estar en el patio cuando se asomó a saludar, no todos los días se ve a una Diosa viviente...

El balcon en el que se asoma la Kumari. Estaba prohibido sacarle fotos a ella.


Tras la visita a la plaza nos volvimos a montar en la furgoneta y recorremos los 7 km que nos separan de Patan, localidad colindante con Katmandú que fue declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad, pero como tan solo atravesamos calles y más calles la sensación es la de no haber cambiado de ciudad y sí estar simplemente en otro barrio. Una vez allí visitamos su correspondiente plaza Durbar, en la que se encuentra el Palacio Real más importante y antiguo de Nepal, y también sus Baños Reales.

En la plaza Durbar de Patan






Baños


Después nuestro guía nos sube a comer a un ático de un edificio en la esquina de la plaza Durbar, desde donde hay unas vistas fabulosas de la plaza. Sería nuestra última comida nepalí y creo recordar que no iba exenta de picante...

La plaza Durbar de Patan desde la terraza en la que comimos


El gran secreto oculto del Lyon por fin al descubierto!!! (perdoname, tenia que hacerlo :bleh: )


Después de la comida se acabó la visita oficial a Katmandú y alrededores, nuestro guía nos transportó de vuelta al barrio de nuestro hotel, el Thamel, y subimos a descansar un poco.
Un rato después, bien entrada la tarde, bajamos a recorrer el Thamel con fines meramente turísticos....
Mentira!!! Queríamos comprar, lo reconozco!! Tras un mes aguantando las ansias consumistas por motivos pragmáticos (Caravan no) éste era el momento de adquirir artículos en las cientos de tiendas hippys del barrio en el que se concentran la mayoría de comercios de artesanía, ropas “made in Nepal”, restaurantes y Guest-House para mochileros.
Pasamos la tarde dejándonos llevar por el placer del regateo y los irrisorios precios de todo lo que veíamos y comprando cosas para nosotros y recuerdos para conocidos.

Calles de Katmandú, en el barrio de Thamel




Por la noche cenamos en una pizzería en la que literalmente nos estaban echando por ser demasiado tarde y subimos a la terraza de la planta de arriba de un bar a tomar algo pese a estar todos bastante cansados.
Lyon nos engaña diciendo que va “un momento al hotel y vuelve” y el resto se retiran a dormir, quedándonos solo Caravan, Illenca y yo. Acabaríamos en el mismo bar de chungos de la noche anterior (aunque esta noche las pintas no eran tan malas) y posteriormente en un escalón de la calle fumándonos una de las adquisiciones que hicimos mientras intentábamos espantar a un Nepali ultra brasas que nos quería vender de todo.
En ese último rato hicimos un pequeño balance del mes transcurrido, con la melancolía de un viaje que moría en nuestras manos. Mañana a mediodía tocaba volar rumbo a Londres, pasando previamente 24 horas en el aeropuerto de Delhi.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:21

La verdad que fue increíble, casi parecíamos los 9 de la Comunidad del Anillo, con su Trancos, su Gimli, su Frodo.. xDD. Pero bueno lolyvill, seguro que vosotros también lo pasastéis de pm, de todas maneras siempre se está a tiempo, así que a ver el próximo destino, ya te diré..

Bueno, antes de colgar el siguiente y podríamos decir que último capítulo (falta el final xDD), os dejo más fotos que esto se va acabando...que las disfrutéis!

Abriéndonos paso en medio del caos


Rickshaw en la plaza Durbar de Katmandú


Parece Mowgli, el del libro de la selva


Habitantes de Katmandú y Patan






Diosss, qué peso!


Vaya pintas


El Lyon y su lengua xDD


Los chungos, o eso parece, en realidad estaban mirando a k_lero y su diavolo, jeje



Este chaval era muy espabilado
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:22

Viernes, 24 de Agosto - La larga vuelta a casa

Nos levantamos tarde, tan tarde que Lyon y yo nos pasamos el desayuno. Los demás si que han aprovechado sus desayunos y me los encuentro en el Hall del Hotel (Lyon sigue durmiendo), esperando que pare de llover para decidirse a salir. Resulta que ha estado toda la noche diluviando, vaya mierda. Tenemos que ir a recoger las últimas compras, así que me enfundo el chubasquero y nos desperdigamos todos tratando de apurar hasta el final, cada loco con su tema. Yo tengo que recoger unos pantalones que me han hecho a medida, así que me doy prisa, y a medio camino veo toda la calle inundada, con 2 palmos de agua. Pienso en rodearla pero la otra calle está peor, así que le pregunto a uno como puedo llegar al otro lado y me hace señas para que coja un ricksaw. Así que allá voy, total la cuestión es no mojarse y recorrer los 100 metros que distan hasta mi tienda, coger los pantalones, dar media vuelta, parar a pillar las camisetas en otra tienda y volver a la zona seca. Vaya aventurilla, era todo un caos, y un tráfico de coches y rickshaws que taponaban casi todas las calles. Al volver al hotel, cuento las rupias que me quedan y me las fundo exactas en varias cosillas para dejarme las 1365 necesarias para las taxas de aeropuerto, que se pagan para salir del país.

Después de ultimar las compras, nos reunimos en el hotel para acabar de hacer las mochilas e intentar meter todas las cosas que habíamos comprado. Joder, mi mochila había engordado unos 6 kilos, y eso que ya me había fundido toda la comida del principio xDD. Algunos incluso tienen que comprar bolsas aparte, jeje. Abajo nos espera el Pahari, para “aclarar” supuestamente las cuentas. Lo sabía, la cagaron en Lhasa y el descuento que nos hicieron fue un error. Pero le doy largas haciéndome el sueco y le digo que se aclare con los de la otra agencia. Al final, no con buena cara, nos llevan al aeropuerto en medio de un caos en el que tardamos en llegar más de lo esperado. Vamos justos de tiempo, nos despedimos y le agradecemos los servicios “prestados” (vaya peloteo, jajaj, leer en tono irónico) y nos metemos en la terminal del aeropuerto, pagamos las taxas de salida del país y nos hacen facturar directamente a Londres. Vaya tela, llegarían allí nuestras cosas y todos nuestros regalitos? xDD

Después de esto, ya cuando vamos a embarcar, pasamos hasta 2 controles, 2 cacheos y 2 registros, uno de ellos en la misma pista antes de subir al avión. Algo insólito, no lo había visto en mi vida, un aeropuerto de mierda como aquel tenía más medidas de seguridad que ni en la mismísima Londres.

Para nuestra sorpresa resulta que nuestros asientos son de 1ª clase :lol: . Vaya mochileros! El caso es que eran los billetes más baratos que encontramos para volar a Delhi. Las azafatas muy monas todas ellas, nos traen la carta con el menú. Joder, vaya lujo, 3 platos de diseño a elegir, vino reserva francés y australiano, champagne, todo tipo de revistas y periódicos...Qué lujazo! vaya pijerío por dios. Me estaba partiendo de la situación, con nuestras pintas allí, al lado de hombres trajeados. La comida no está mal y repetimos todo lo que podemos. Tenía que haber cogido la Carta con el menú para que viérais los platos delicatessen que servían. En hora y cuarto nos plantábamos en Delhi, en la cercana India. Adiós Nepal, o debería decir un “hasta luego”.

Aquí con un reserva australiano brindando por el fin del viaje. Va por vosotros!!


Adiós a Nepal, o debería decir un "hasta luego"



Una vez en el aeropuerto de Delhi, adelantamos el reloj 15 minutos (cosas de las diferencias horarias entre países), son casi las 4. Un supervisor nos toma nota y nos conduce a la sala de tránsito donde pasaremos las próximas 22 horas. Vaya tortura, pero nos lo tomamos con calma ya que después de hacer un transiberiano esto no es nada. Mientras, nos instalamos lo más cómodamente y luego vamos a inspeccionar cada rincón de esta sala, de aproximadamente el tamaño de un polideportivo. Intentamos colarnos en la sala VIP pero no es posible, somos 9 y canta mucho, así que nada, a matar el tiempo, y qué mejor manera que jugar a las cartas, y sobre todo, al Continental, el juego del viaje. Tenemos tanto tiempo que nos da por llegar a la ronda de las 4 escaleras, todo un récord. Después de una partida de 2 horas, algunos se ponen a escribir el diario, otros a escuchar música o a leer, k_lero a jugar con su diávolo… o hacer cualquier otra cosa que signifique estar ocupado. La verdad es que sólo nos faltaba el albornoz y las zapatillas de estar por casa, para sentirnos totalmente integrados xD. Algunos van cayendo en sueños. Más tarde, sobre las 10, otra partidita al Continental, donde nos dan las 12 pasadas, momento en el que aprovechamos para intentar dormir lo mejor posible en las butacas del aeropuerto. Al día siguiente llegaríamos a Europa.


22 horas en el aeropuerto de Delhi


K_lero enseñándome a manejar el Diavolo


Mis primeros pinitos xDD


Sobando la mona, no porque estuvieramos reventados sino por pasar el rato









22 horas después uno puede acabar loco xDD
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:23

Allá va...

Sábado, 25 de agosto. Último capítulo: la despedida (escrito por Illenca)

Tras la noche en las butacas con brazos fijos o, en su defecto, en el duro suelo, seguimos en la sala de tránsitos del aeropuerto de Delhi donde intentamos pasar la mañana como podemos.

Poco a poco se va acercando la hora pero lo que no se acerca son nuestras tarjetas de embarque. Nosotros, como no tenemos visado, no podemos salir de esa sala, ni siquiera para sacar las tarjetas de embarque. Por eso nuestras maletas ya están facturadas hacia Londres, porque no podíamos ni recogerlas ni volver a facturarlas. Se supone que el que tomó nota de nuestros nombres, números de pasaporte y datos del vuelo Delhi-Londres cuando aterrizamos, antes de meternos en la sala, tiene que pasar nuestra lista de nombres a la compañía con la volamos para que ellos sepan que estamos ahí y que no podemos sacar las tarjetas de embarque y que tienen que hacerlo ellos por nosotros y después venir a buscarnos para llevarnos al avión. Esa es la teoría y se nos confirma cuando, ya con la mosca tras la oreja, vamos al mostrador de información de tránsitos donde nos dicen que ellos no pueden hacer nada, que son los de la compañía los que tienen que venir a por nosotros.

Después de ver como todas las compañías menos la nuestra buscan a sus pasajeros, conseguimos hablar con alguien de nuestra compañía y nos da la sensación de que no nos tienen en cuenta. Nos hacen mil preguntas absurdas y a seguir esperando toca. La hora del embarque se acerca peligrosamente. Después de estar en el aeropuerto con 22 horas de antelación, ahora vemos la posibilidad de perder el vuelo como algo muy real, ¡surrealista!

Por fin conseguimos hablar con alguien que parece que sabe de que va la cosa. Antes de darnos las tarjetas de embarque nos explican que tenemos que ir a identificar las mochilas; a mi esto me suena a identificación de cadáveres y no entiendo a santo de que la identificación si las mochilas llevan nuestros nombres, los datos del vuelo, llevan códigos de barras y mil referencias más (lo comprobamos en Katmandú) pero me alegro mogollón de la posibilidad de una mini quedada con mi mochila. A mi niña (y a sus compis de viaje) le han sellado absolutamente todas las aberturas (en los bolsillos con doble cremallera han atado las dos cremalleras y en los que solo tienen una la han cosido a la tela con un hilo gordísimo y con cachos de metal y yo que sé) y va llena de etiquetas y de cintas y en nuestra presencia todavía le añaden más. Ahora sí, la veo alejarse camino hacia Londres, algo que parece que nosotros, por fin, también vamos a conseguir. Por fin nos dan las tarjetas, pero es tardísimo. Hace ya rato que ha pasado la hora del embarque y nosotros ni siquiera hemos pasado todavía los controles de seguridad. Pedimos a alguien de la compañía que nos acompañe para evitar que nos pongan pegas por la hora que es, pero nos dicen que no nos preocupemos. Cuando llegamos a la puerta ya no queda nadie por embarcar.

Al fin subimos al avión y ¡menudo avión! Creo que las 9 horas se me va a hacer cortas: tenemos una pantalla individual con una especie de mando de consola que te permite acceder a mogollón de cosas: juegos, música, cine, series… Primero me dedico a dar un paseo por los juegos: Trivial, Quien quiere ser millonario, Hundir la Flota, Sudoku, Tetris… Después dedico ponerme una peli de las varias páginas de cartelera que hay para elegir y por supuesto, no puede faltar rematarlo con algún capítulo de una serie. Todo esto viene aderezado con unas galletitas y una bebida, una comida impresionante (¡bendita comida india!), un helado a media tarde y, un rato desués, la merienda para rematar. De lujo vamos, y todo eso en turista. Olé por Virgin Atlantic. Total, que de mis planes de intentar dormir lo máximo posible y poner el diario al día, nada de nada, que solo tengo 9 horas para disfrutar de todas esas maravillas a mi alcance. Al final, las 9 horas se me quedan cortas y el avión aterriza dejándome con la sensación de que me quedan mil cosas por hacer.

Pero esa sensación desaparecerá rápidamente por otra mucho más importante: estamos en Heathrow y ha llegado la hora de la despedida. Este es el punto en el que empiezan a dividirse nuestros caminos. Después de un mes juntos, viviendo algo que sabemos que es increíble pero que todavía no hemos asimilado del todo, visitando lugares míticos y riendo, cómplices, ante cualquier chorrada de lo que ha sido durante este tiempo nuestra vida cotidiana, ha llegado el momento de despedirse tanto de nuestra aventura, que ha llegado a su punto y final, como entre nosotros.

Un rótulo con la palabra “Tránsito” señalando un pasillo lateral nos indica que ha llegado el momento de despedirnos de Elena que tiene que cambiar de terminal a toda prisa para pillar un vuelo hacia Madrid.

El resto vamos a recoger las mochilas (sííí, ¡han llegado, graciaaaas!). Vamos juntos hasta que las flechas que indican “underground” y “central bus station” dejan de coincidir: tras la primera despedida, la que rompe el grupo, ha llegado el momento de la segunda, la más masiva. K_lero, K_rlos, Lyon, Tere, Regue y Raquel siguen el cartel “underground” para dirigirse hacia el centro de Londres, donde pasarán la noche de okupas en casa de la hermana de Regue. Caravan y yo corremos hacia la “central bus station” para coger un autobús que nos lleve de Heathrow a Luton, donde nos espera una gran anfitriona dispuesta a que pasemos unas últimas horas de lujo antes de volver a casa y empezar a asimilar todo esto que acabamos de vivir y que acaba de tener su punto y final.

Próximamente, los anexos y el epílogo: nuestras respectivas escalas en Londres y las conclusiones finales.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:24

Anexo1: Caravanserai e Illenca en Luton (escrito por Illenca)

Sábado, 25 de agosto (continuación)
Tras la despedida masiva y hacernos con libras, corremos hacia la "central bus station" del aeropuerto de Heathrow y, por los pelos y gracias a que la puntualidad inglesa es un mito, cogemos un autobús con destino al aeropuerto de Luton donde cogemos otro que nos lleva hasta Luton pueblo.

La sensación es extraña. Llevamos un mes siendo nueve y sorprendiéndonos a cada paso que damos; ahora solo somos dos y nada nos sorprende: conocemos ese tipo de vida y nos entendemos con la gente. Nunca me había sentido tan "en casa" en un sitio cualquiera de Europa. Pero hay algo que todavía nos hace sentir más en casa: estamos llegando a Luton y vemos por la ventana del bus a nuestra Ryangirl preferida; Shu nos está esperando en la estación con una sonrisa de oreja a oreja, ávida de noticias y con un montón de planes esperándonos.

Nos lleva a su casa lutoniana tras advertirnos de que somos diez (ya sabemos que Shu es experta en que se le descontrole el aforo XD). Es la típica casa inglesa, ¡mola! Dejamos las mochilas y vamos conociendo a sus compis de piso y al resto de okupas. Nos duchamos y ahora viene la parte difícil: Shu nos tiene la noche programada; vamos a ir a una disco para celebrar su cumple pero... ¿qué me pongo? Creo que por mucho que rebusque en la mochila no voy a encontrar ningún "modelito putón inglés" de los que se estilan por estos lares así que deportivas, vaqueros hechos polvo y ahora llega lo difícil: tengo tres camisetas, ¿cuál está menos guarra? XD Y con ese atuendo tan ideal, para allá que nos vamos, que Shu celebra sus 21 y no nos lo podemos perder.

Llegamos a "Liquid" medio corriendo, justo al límite para no tener que pagar. Aquí los cubatas son muy raros (y nuestra anfitriona se encarga de hacerlos todavía más raros: Shu, sabes que siempre te defiendo pero... ¿¿¿vodka con cola???). Caravan opta por una cerveza, que por cierto está malísima, y yo por uno de estos botellines tipo Barcadi Breezer, para entendernos, de vodka con cereza; la verdad es que es como beberse una piruleta y el vodka brilla por su ausencia. Estamos medio apretujados, cerca de la barra y entorpeciendo el paso así que le digo a Shu mirando hacia la pista "¿por qué no vamos para allá". Respuesta: "porqué estamos bebiendo". Ante mi cara, Shu, totalmente integrada en la vida lutoniana, me explica que no se puede estar en la pista con bebidas. Yo flipo. Mi conclusión es que las neuronas inglesas tienen una capacidad limitada: o bebes o bailas, pero nada de hacerlo a la vez XD. Tras unas horillas de "Umbr-ela-ela-ehh-ehh" (por increíble que parezca no, no conocía esta canción antes de mi paso por Luton) y otros éxitos veraniegos que nos habíamos estado perdiendo durante nuestra aventura asiática Caravan y yo decidimos tirar pa casa.

Domingo, 26 de agosto
Noto algo en uno de mis pies. Una presión continua que, al final, hace que me despierte. Abro los ojos: "que me voy" (Caravan, ¿te parece manera despertar a la peña a esas horas por un pie? ¬¬ Como a tus ligues los despiertes igual... XD). Ha llegado la hora de la tercera despedida, la más difícil porque se rompe en este momento el vínculo con el último de los compañeros con los que he vivido esta aventura. Ya no me vuelvo a acostar. Pego un pequeño saqueo al armario de comida de Shu y me instalo en el saloncito delante del ordenador con mi plato de Gofres con Nutella. Mi idea es desayunar tranquilamente y ponerme un poco al día, y cuando sea una hora más prudente, salir a dar una vueltecilla con intención de averiguar que ofrece Luton un soleado domingo de finales de verano. Al final voy tan atrasada de noticias que paso toda la mañana leyendo como os han ido los viajes a todos, mandando un mail a mis amigos para que empiecen a contar conmigo de nuevo y messengereando.

Unas horas después, la peña empieza a levantarse. El plan es ir a un parque pero se nos empieza a echar el tiempo encima, así que al final nos vamos solo cuatro de nosotros: Shu, Sig, Eloi y yo. Comemos en un Roosters, algo así como un KFC en cutre. Mi pseudo McPollo tarda mogollón; se supone, según ellos, que "is coming"; mientras, Shu descuartiza sus trozos de pollo y yo voy pillando lo que ella tira porque no considera apto XD. Después seguimos hacia el parque, que al final del todo tiene unas cuantas atracciones de feria. Nos entra el gusanillo y decidimos montarnos en alguna. Optamos por un clásico: la ranita. Llevamos un rato sentados y con los cinturones puestos y esto no arranca. Además, no paran de tocar botoncitos y de mirar aquí y allá; parece que hay problemas. Al final vienen a devolvernos las pelas, ¡qué fracaso!. Como ya nos habíamos hecho a la idea de montar en algo, pues buscamos otra cosa. Sig y yo coincidimos en que queremos montar en el mismo cacharro, así que nos montamos ahí. Cuando bajamos, nos sabe mal que Shu no se monte en lo que había elegido ella, así que, nos montamos también: ¡¡¡menudo infiernooo!!! ¡nunca mais! No hay más tiempo. Más pallá que pacá tiramos hacia la casa. Recojo la mochila, me despido de mis afitriones y voy hacia el aeropuerto.

Luton, Luton y más Luton (y la dichosa manía de los aeropuertos ingleses de no decirte la puerta de embarque hasta el último minuto y después hacerte correr). Instalada en el avión, me como mi sandwich-puzzle ante la mirada flipada de mis vecinitas inglesas (llamarlo sandwich creo que es ser demasiado optimista). Me acabo así la comida con la que salí de casa hace 32 días. ¡32 días! No es solo el punto y final a la comida, sino a la aventura. Miro por la ventana mientras escribo las últimas líneas del diario: las luces de Palma; esto se ha acabado.

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Próximamente, "Anexo 2" by K_lero. ¡Todo tuyo! ;)
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:25

Venga vamos con mi parte del final
SABADO, 25 de AGOSTO (escrito por k_lero)

pues tampoco soy muy amigo de largas despedidas y creo que al fin y al cabo lo que queda por contar es más paja que otra cosa, sobre todo comparándolo con todo lo vivido anteriormente. Así que contaré a grandes rasgos el final.

Tras despedirnos, primero de Elena y luego de Caravan e Illenca, continuamos en metro el Regue, Raquel, Tere, mi hermano, Lyon y yo hasta Bridge Tower, donde habíamos quedado con dos amigos nuestros para ir al piso de la hermana del Regue, donde dormiríamos.
Estos dos amigos habían venido a pasar unos días a Londres y también se quedaban en el mismo piso. Nos reencontramos después de un mes y estuvimos de charla contando anécdotas mientras caminábamos hacia el piso; una vez en la puerta no teníamos llaves del portal y la verdad es que nos costó que algún desconfiado (y con mucha razón, viendo nuestras pintas) vecino nos dejara pasar.

Tras las duchas decidimos salir a dar una vuelta por el Soho pero estabamos totalmente hechos polvo (Lyon se quedó dormido mientras andaba y por poco se cae) y tras unas rondas de cerveza nos fuimos a dormir, sin poder con nuestra alma.

Al día siguiente salíamos mi hermano, Lyon y yo de vuelta, agónica, a Madrid. Otra vuelta más, como todas, triste.

Al dia siguiente, para mas coñas, tocaba trabajar. Salí del trabajo un viernes y me fui a Moscú, recorrí asia de Oeste a Este y nuevamente a Oeste, todo durante un intenso mes, y regresé a Madrid un domingo, teniendo al día siguiente que volver a trabajar porque se habían acabado las vacaciones de verano... si quereis que os sea sinceros, no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo (el viaje sí, ojo).

Aun se quedaron en Londres dos días más el Regue, Raquel y Tere con los otros dos colegas, y de hecho disfrutaron y mucho del carnaval de Nothing Hill, de ahí también hay fotos pero ya me parece excesivo.

Y se puede dar por concluido el viaje, a falta de algunas palabras bonitas para darle un toque aún más (si cabe) místico y melancólico al viaje (que le mandaremos a Caravan y el os las pondrá), y que posiblemente no leeréis en vuestra saturación mental de este diario.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:27

Domingo, 26 de Agosto (Anexo 3)

Son las 8.30. Me levanto aún con sueño. Ordeno el macuto, despierto a Illenca apretándole el dedo del pie xD “Cris, que me voy” y luego vamos a despertar a Shu. Nos despedimos y quedamos en hacer una kedada en breve. De repente me encuentro andando sólo por las calles desiertas de Luton en un nuevo amanecer camino del aeropuerto. Ahora ya sí que no me queda nadie. Una vez llego al aeropuerto, todo pasa muy rápido: facturo, desayuno, embarco, subo al avión, caigo dormido y me despierto ya llegando a Barcelona. Bajo del avión y ahora sí que el viaje ha terminado y con él una increíble odisea de un mes, en el que nos hemos cruzado media Asia.

Enseguida veo a mis padres que me esperan y me fundo en un abrazo con ellos, y ya de camino a casa, viendo a través de la ventanilla del coche, me vienen un millón de recuerdos a la mente, muchas caras, muchos momentos, infinitos paisajes…y pensando ya en el próximo destino… quizá Nepal sea el fin de un viaje y el principio de otro.

Un abrazo a mis compañeros de viaje. (29/8/07)



EPÍLOGO


Caravanserai
Como diría Hanníbal, del Equipo A (encendiéndose un puro)...”me encanta que los planes salgan bien” y es que salvo el tema del tren de los cielos, todo lo demás ha salido a pedir de boca, aunque eso sí, tras ello hay un gran trabajo de preparación y desde el principio nos supimos coordinar muy bien, al igual que con este diario, que llega ya a su fin, y que nos alegra haber compartido con todos vosotros.

Y bueno, ¿qué más puedo decir de este viaje que no sepáis ya? Quizá que hace ya muchos años leí un libro sobre las primeras expediciones al Everest, “la última ascensión”, y contaba una fascinante historia sobre la capacidad de superación y el espíritu de conquista, en el que 2 montañeros desaparecieron ascendiendo hacia lo desconocido, buscando hollar la cima más alta. Y creo que es cuando lees estas historias, cuando las escuchas,…que una voz interior, quizás esa curiosidad innata que todos llevamos dentro,.. te pide a gritos salir de casa en busca de aventuras, experiencias y de esas regiones tan poco conocidas en los mapas y a la vez tan lejanas. Es en ese momento cuando sin querer nace un día, y con él, una idea. Y es que algunos viajes empiezan antes de lo que uno cree y a veces nunca terminan.

Recorrimos miles de kilómetros en pos de un sueño, cruzamos Asia de oeste a este y luego atravesamos los Himalayas, conocimos muchas culturas y formas de ver diferentes, alcanzamos con la vista el gran Everest…pero lo más grande fue no lo qué vivimos, sino cómo lo vivimos, esos fantásticos compañeros que tuve con los que pasé muy buenos ratos, y la satisfacción personal de haber llegado en este viaje un poco más lejos, un poco más alto, un poco más.. Ir tras las huellas de viajeros tan ilustres y haber alcanzado un poco de lo que ellos alcanzaron llegando a lugares tan míticos como lejanos, es una sensación enorme. Gracias a personajes como George Mallory, Alexandra David-Neel, y otros más…que nos enseñan que todos los sueños se pueden conseguir, y a ese propósito debió responder mi capacidad de soñar.


K_lero
Bueno, por mi parte tengo que opinar que este viaje ha sido un viaje único, una ruta de miles de kilómetros que fue una lástima no pudiéramos completar íntegramente por tierra. A diferencia de un viaje de exploración a fondo de un país, este viaje era una ruta, algo dinámico, un trayecto para ver los contrastes entre los distintos pueblos y paisajes, entre gentes y culturas, con el añadido de realizar recorridos míticos, de ver sitios con cuyos nombres sueñas de pequeño y de no tan pequeño, de llegar donde muchos quisieron, de demostrar que las fronteras son mucho mas débiles de lo que parece... un viaje que en el fondo lo que más ha conseguido, aparte del consabido conocimiento turístico de lo visitado, ha sido el conseguir hacer del mundo un sitio mucho más pequeño a mis ojos, de ver que los límites te los pones tú y que al fin y al cabo, querer es poder.

Sinceramente, esperaba encontrar muchas más dificultades en el camino, muchas más trabas por lo desconocido de los sitios, pero quizás gracias a los geniales compañeros de viaje que he tenido, al final me ha parecido un viaje sencillo y muy muy agradable.

También me ha parecido increíble todo el seguimiento que ha tenido el diario, gracias a todos por leerlo, y espero que este relato sirva para que otros se lancen a hacer este viaje u otro parecido, aunque sea en la otra punta del mundo. Y a mis compañeros: que cuando queráis, otro.


Illenca
Buuuuffff, creo que va a ser difícil poner en un solo párrafo (los que me conocéis sabéis que resumir no es lo mío) un punto y final a un viaje que ha batido todos nuestros “récords personales”: en pocos días hemos hecho el trayecto más largo de tren, el vuelo más largo, la espera más larga en un aeropuerto, hemos superado también nuestro récord de altura, hemos tenido una mayor diferencia horaria de la que habíamos tenido nunca, etc. Pero todo eso han sido circunstancias adicionales que quedan empequeñecidas por todo lo que hemos vivido. Nos lo curramos muchísimo y la sensación de ver que al final las cosas salen bien es indescriptible. Estás flipando por todo lo que ves, pero también por el hecho de haberlo conseguido. Hemos estado en tantos lugares no solo increíbles en sí mismos, sino con una gran carga simbólica que hacen que la impresión sea aún mayor. Yo, a ratitos, me iba diciendo a mi misma: ‘eh, que estás en el Transi’, ‘estás nadando en el Baikal, en plena Siberia’, ‘estás en la Mongolia profunda’, ‘estás... trepando... por la Gran Muralla’ (pensamiento entrecortado a causa de los resoplidos) o ‘estás viendo el Everest’. Y además de que las cosas hayan salido bien y de haber estado en esos sitios que nunca me hubiera imaginado, he tenido la suerte de poder hacerlo en la mejor compañía. ¿Lo mejor del viaje? Sin duda, haberlo vivido ;)


FIN


>>continuará: Transiberiano 2ª parte - estreno septiembre 2008>> jeje
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 6 Oct 2008 - 10:09

Datos de interés sobre el viaje


Compañías aéreas vuelos:

- Barcelona-Moscú -> avión (Clickair)
- Moscú-Irkutsk -> tren
- Excursiones desde Irkutsk (Baikal: Litsvyanka y Boshie Koty) -> autobús y ferry
- Irkutsk-Ulan Bator -> tren
- Recorrido en Mongolia -> furgoneta (con agencia Selena Travel)
- Ulan Bator-Pekín -> avión (Mongolian Airlines)
- Pekín-Lhasa -> avión (Air China)
- Recorrido por el Tibet -> 4x4 (con agencia Buddhatreks)
- Kodari (punto fronterizo por el que entramos a Nepal desde el Tibet)-Katmandú -> autobús
- Katmandú-Delhi -> avión (Jet Airways)
- Delhi-Londres -> avión (Virgin Atlantic)
- Londres-ciudad de residencia -> avión (compañías diversas)


Precios/gastos:

- Seguro internacional Mapfre: 67,5 €
- Voucher/visa aplication (invitación hotel): 22,41 €
- Visado ruso: 35 €
- Visado mongolo: 50 €
- Visado chino: 25 €
- Vuelo Bcn-Moscú: 123,4 €
- Tren Moscú - Irkustk: 225 €
- Tren Irkustk - UB: 66 €
- Tour Mongolia (4 días): 211 €
- Avión UB - Pekín: 199 €
- Avión Pekín-Lhasa + TTB Permit: 287 €
- Tour Tibet + PSB Permit (permiso de circulación) + Base Camp Permit (acceso campo base) + Alojamientos + guía + 3 coches con conductor + estancia Nepal + traslados + visitas + entradas templos, etc = 395 €
- Vuelo Kathmandú-Delhi: 175,43 €
- Vuelo Delhi-Londres: 326,2 €
- Vuelo Londres-Bcn: 66,79 €
- Comisiones tarjetas (saqué 4 veces): 27,86 €


Vacunas:

Ninguna obligatoria, aconsejables hepatitis A y B, y antitetánica.
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MensajeTema: Transiberiano   Dom 29 Mar 2009 - 3:44

Buenas caravanserai:

Soy un chico de Barcelona que leyendo tu relato ha quedado aún más fascinado de un viaje que tiene desde hace tiempo en mente. La idea es que ahora que he convencido a una amiga para hacerlo no se por donde empezar. Te agradecería que me pudieras dar algunas directrices (consulados, papeleo...) y recomendaciones de sitios donde pedir la información. El plan es ir rollo mochilero. Tengo 21 años pero creo que una buena organización se puede hacer. No? He visto rpecios de los paquetes y se pasan de listos... Me gustaría seguir un poco el trazado que hicisteis vosotros y que al parecer tan buenas sensaciones os dió. En fin, quedo impaciente a la espera de tu respuesta. Muchísimas gracias



Lucas
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Dom 29 Mar 2009 - 13:10

Hibiscus hay otro hilo sobre el transiberiano Pincha Aquí

es un chico que lo esta organizando y caravanserai le ha dado mucha información, pásate por ahi y así no hacemos escribir muchas veces la misma información a caravanserai

Un abrazo y ub_smiley65

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MensajeTema: Transiberiano info   Dom 29 Mar 2009 - 18:17

Ei vittorio gracias por tu intervención. El problema es que el link que me has puesto no funciona. Podrías copiarme directamente la dirección. Te lo agradezco.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Dom 29 Mar 2009 - 21:30

Hola Hibiscus!

Como bien te dice Vittorio, en "Destinos e itinerarios "hay un hilo abierto a tal fin, con toda la información que he colgado hasta ahora del transiberiano. Cualquier duda que tengas pregúntamela allí mejor.

http://mochileros.forosactivos.net/destinos-e-itinerarios-f5/como-preparar-el-transiberiano-t183.htm

Saludos!
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 30 Mar 2009 - 15:28

mira que soy burro, pa un link que pongo y no va xDDDDDDDDD


bueno ahora ya esta solucionado asi que ni lo toco xDDD

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Hibiscus
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 30 Mar 2009 - 16:47

Bueno gracias otra vez a ambos por la asistencia. Esta semana empiezo a reunir gente y a cocer este increible viaje. Propablemente siga tus pasos, Caravanserai... has hecho escuela.

Saludos
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 21 Mayo 2009 - 15:14

Solo una duda Caravanserai.

Estoy revisando vuestros días de viaje, para ver si el mio es factible también, pero algo no me encaja, en vuestro diario os habéis saltado el día 12 de agosto (el día 17 de viaje). Creo que los días posteriores están bien, pero los anteriores no me encaja el día de la semana con el que habéis escrito. Me harías un favor si me confirmas el fallo : P

Un abrazo y mil gracias por este diario.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 25 Mayo 2009 - 21:37

Sí, hay un fallo en la sucesión de días, pasa del 12 al 14, en cuanto pueda lo arreglo, gracias por avisar.. Icon Wink

Algún día acabaré ese pdf y os lo podréis descargar online, jeje
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Mar 26 Mayo 2009 - 13:22

caravanserai escribió:
Sí, hay un fallo en la sucesión de días, pasa del 12 al 14, en cuanto pueda lo arreglo, gracias por avisar.. Icon Wink

Algún día acabaré ese pdf y os lo podréis descargar online, jeje

Es más que nada por ver cuanto tiempo os llevo, para hacer también mis cálculos. De repente desaparecian dos días y no entendía nada : P
Si no me equivoco hicisteis algo parecido a esto, pero en algún momento hay un fallo.


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17 11 Pekín: Tumbas dinastía Ming + Muralla (Badaling)
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19 13 Pekín: Palacio de Verano
20 14 Pekín
21 15 Pekín: Templo del cielo + bicis
22 16 Lhasa
23 17 Lhasa: Potala
24 18 Ruta de la amistad: Gyantse
25 19 Ruta de la amistad: Shigatse y Lhatse
26 20 Himalayas: Shegar + Tingri + EBC
27 21 Himalayas: EBC + monasterio de Rongbuk + Zhangmú
28 22 Népal: Zhangmú - Kathmandú
29 23 Nepal: Templo de los monos + Patan
30 24 Nepal: Kathmandú - Nueva Delhi
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