Viajar a, escapadas, diarios y experiencias de viaje.
 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseFacebookTuentiConectarse

Comparte | 
 

 Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4
AutorMensaje
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Vie 7 Ene 2011 - 12:39

Aquí está el siguiente capítulo de este diario:

Día 13 de septiembre de 2009. Templos de Bagan y Nyaung -U

Una vez más nos tocaba madrugar un poco; poco después de las 6 sonó el despertador y nos levantamos, dispuestos a seguir viendo templos. Esta vez habíamos alquilado el coche de caballos sólo para medio día (por 8.000 kyats), pues según el conductor era suficiente para ver los monumentos más interesantes que nos faltaban. Quedamos con él a las 7, así que un poco antes fuimos a desayunar a la terraza. De nuevo había tortilla francesa, tostadas, coffee mix o té, y un pancake para cada uno, igual que el día anterior. Mientras comíamos observamos cómo pasaban los monjes pidiendo limosna por la calle, y la gente empezaba a realizar sus actividades diarias. Cuando terminamos de desayunar fuimos a por la mochila pequeña, y enseguida salimos hacia Bagan Antiguo. Esta vez seguiríamos la carretera principal, y veríamos 12 templos. Algunos de ellos eran realmente interesantes, aunque reconozco que la cantidad de pagodas dispersas por la llanura era tal que llegaba a abrumar. Lo que visitamos esa mañana fue lo siguiente:

1. Shwezigon paya. La primera parada del día fue en esta hermosa pagoda dorada en forma de campana, que fue construida en el siglo XI para depositar en ella una de las réplicas del diente de Buda que hay en Kandy, en Sri Lanka (curiosamente, yo había estado en ese templo hacía menos de 6 meses! icon_liebhab). Es el relicario más importante de Bagan, y aquí nos encontramos con que la mercantilización del lugar estaba totalmente desarrollada… había un sinfín de puestecillos en los que la gente intentaba venderte objetos de lo más diverso, recurriendo al chantaje emocional si veían que no picabas. Agobiaba un poco, pero entramos en el recinto rápido y nos libramos temporalmente del acoso. En el patio había algo muy curioso: una especie de campana con unos cuencos delante para depositar ofrendas monetarias, y podías pedir un deseo: ser una persona culta, tener dinero, ser afortunado, librarte de 5 enemigos, etc. Y cerquita, estaban representados los días de la semana, ¡8!, porque el miércoles se divide en dos, para que el total se convierta en el número budista por excelencia. El recinto en sí estaba diseñado de una forma muy especial, de manera que si llueve mucho nada se encharque, que la sombra de los muros no cambie de posición, que si tocas la campana de uno de los lados no se escuche en el lado opuesto, etc. Un lugar muy curioso, desde luego.


La Shwezigon Paya

Al salir de la pagoda nos acosaron de nuevo un poco, y alguna señora se llegó a enfadar porque no quisimos parar a comprar nada… No soporto que piensen que por ser extranjeros somos monederos con patas… ni a los guiris que han hecho que la gente local desarrolle ese tipo de ideas sad

2. Kyan sit thar (también conocida como Kyanzittha Umin). Cuando el coche volvió a parar vimos que estábamos en un lugar un tanto extraño. Ante nosotros había una pared de ladrillo que tapaba la roca de detrás; era un templo-cueva. Lo especial de este lugar es que contiene unos frescos diferentes a los de otros lugares, que se cree que fueron pintados por los mongoles cuando invadieron Bagan en el siglo XIII. La puerta estaba cerrada, pero una señora vino a abrirla y entramos. Obviamente, nos habíamos tenido que descalzar, y nos vimos en medio de un conjunto de pequeños pasillos llenos de pinturas, bichos y polvo de siglos. No había caquita de murciélago como en la mayor parte de los templos, pero sí otras “cosas”; nos daba hasta mal rollo no saber qué estábamos pisando ahhh, y no disfrutamos las pinturas de los muros tanto como hubiesen merecido. Es sin duda un lugar muy interesante, pero lo tienen tan descuidado que no está en condiciones para poder visitarlo bien. Tras un breve rato viendo los frescos deprisa y rayados por lo que pudieran tocar nuestros pies, salimos. Le dimos 100 kyats a la señora por abrir la puerta, y continuamos el recorrido por Bagan.

3. Wetkyi-in-Gu byauk gyi. Un pequeño templo con frescos interesantes y una aguja de estilo hindú.


Una niña vestida al estilo bamar

4. Templo nº 2101. Un pequeño templo cercano al río. Desde su terraza se pueden disfrutar unas vistas impresionantes. Por desgracia, en éste también había muchos vendedores, y al llegar se nos pegó una chica en modo “lapa”, que nos estuvo haciendo chantaje emocional durante toda la visita diciendo que éramos sus amigos y que no sería feliz si no le comprábamos algo. Incluso subió con nosotros a la terraza, aunque pasábamos de ella. Cuando bajamos y vio que no íbamos a comprarle nada, se enfadó y se puso súper pesada. Muy mal acostumbrados están en esta zona; en el resto de lugares de Myanmar que visitamos la gente no es así.


El río Ayeyarwaddy, junto a los templos de Bagan


Vistas desde la terraza

5. Shwe leik too. Otro templo pequeño, con algunas pinturas murales interesantes.

6. Htilominlo. Es un impresionante templo del siglo XIII, con terrazas escalonadas y 46 m. de altura, uno de los más grandes de Bagan. Vale la pena fijarse en los relieves exteriores de las paredes, son muy hermosos. Por dentro no está mal, pero salvo unos budas dorados y un par de cosas más no hay mucho que ver.


El Htilominlo

7. Upali Thein. Tras el imponente Htilominlo paramos en otro templo cercano, bastante pequeño. El interior del Upali Thein está recubierto de frescos pintados en colores verdes, rojizos y negro, de los siglos XVII y XVIII. Es un templo de arquitectura muy característica, porque el techo sigue el modelo de los antiguos edificios de madera, que ya no se conservan, y sirve para ver como eran aquéllos en su momento. Los dibujos (de reyes, budas, templos, elefantes, etc.) recubren las paredes y el techo, y representan escenas budistas. Tuvimos mucha suerte de poder verlos, porque muchas veces el templo está cerrado para evitar que se estropeen las pinturas. Este pequeño santuario me gustó mucho Icon Smile


Frescos budistas en el templo Upali Thein

8. Myoe Daung Kyaung. Es un hermoso monasterio de madera del siglo XIX, con preciosas tallas de madera labrada en las puertas, paredes y techo. Se sale un poco de lo que es habitual en Bagan, y vale la pena visitarlo.


El monasterio de madera labrada

9. Mahabodhi. Quizá sea uno de los lugares que más llaman la atención de Bagan, porque destaca sobre el resto por su estilo hindú. Al construirlo siguieron el modelo del templo del mismo nombre de Bodhgaya, en la India. Por fuera es chulísimo, con hornacinas que contienen estatuas de buda y una aguja piramidal muy alta. Por dentro no vale tanto la pena, hay un gran buda dorado y una especie de zodíaco de animales con luces cutres donde se hacen ofrendas, pero nada que llame mucho la atención. En la parte superior hay una terraza y una gran sala que deben ser más interesantes, pero estaban cerradas. Tras visitarlo por dentro quisimos dar una vuelta alrededor, y allá fuimos; el problema es que en las zonas donde daba el sol la piedra ardía como si tuviera fuego debajo, y en algunos puntos lo pasamos un poco mal hot2. Aún así la vuelta fue interesante, había un gran foso y restos antiguos de anexos al templo que no se han restaurado.


El templo Mahabodhi, de estilo hindú!

Luego volvimos al coche de caballos y tiramos hacia la siguiente pagoda. Al poco tiempo, se nos pegó una moto hasta estar muy muy cerca, y de repente sacan el libro de Orwell “Burmese Days” para ver si nos lo podían vender! Fue ya el colmo, nos quisieron vender cosas hasta desde una moto! Flipamos mucho, de verdad… icon_verlegen

10. Bu Paya. Poco después llegábamos a esta pequeña pagoda con una stupa dorada, justo a orillas del río. Se cree que es la más antigua de todo Bagan, y la leyenda dice que la hizo construir un rey que llegó a serlo tras conseguir la mano de la heredera al trono, como recompensa por haber acabado con una planta, la “bu”, que era una plaga en la época e infestaba las orillas del Ayeyarwaddy. Nos gustó mucho el lugar porque era fresco y tranquilo, y podías ver los barcos en el río. Tras pasar allí un ratito, dimos una vuelta por unos puestos de comida y bebida que había cerca, y compramos agua y patatas fritas para picar algo (800 kyats en total).


La pequeña y bonita Bu Paya


Qué bien se estaba junto al río! Icon Wink

11. Mi Hlaung Kyang. Es un pequeño monasterio con una preciosa escalera guardada por dos chinthe (seres mitológicos mitad león, mitad dragón), que da a una terracita en la que hay un santuario también pequeño, con un buda dentro. Lo más bonito, sin duda, es la escalera.


Yo en la escalera del monasterio, junto a los chinthe

12. Ananda Ok kyaung. El último monumento que visitamos en Bagan fue este santuario de ladrillo rojo, con frescos en su interior que ilustran la construcción del monasterio, la vida de Buda y hechos históricos del antiguo Bagan.

Una vez visitado este último lugar, el conductor nos dijo que ya habíamos visto todos los lugares que a él le parecían interesantes, y emprendimos el camino de vuelta. Por una parte nos parecía que nos quedaban cosas por ver, pero al mismo tiempo ya empezaban a parecernos casi iguales todos los templos, muchos se parecen entre sí y casi todos están hechos del mismo ladrillo rojo, así que al final acabas un poco con la sensación de estar viendo simplemente otro templo de ladrillo con unos budas dentro. Un par de días para Bagan fueron suficientes para nosotros, desde luego. El recorrido que hicimos fue bastante adecuado, aunque quizá si hubiéramos seleccionado nosotros algún templo más antes de salir de casa podríamos haberle pedido al conductor que nos llevase también. En cualquier caso, ver 31 templos en dos días no está nada mal. Si hubiésemos visto más igual nos habríamos sentido un poco saturados ops

Una vez cerca de Nyaung U, pedimos al conductor que nos llevase al restaurante cuyo folleto nos habían dado el día anterior, el Aroma II, a ver qué tal estaba. Resultó ser el lugar perfecto en el que degustar una excelente comida india, en un porche abierto, y nos gustó mucho. Nos dejamos aconsejar, y tomamos una sopa vegetariana de legumbres, paratha (pan hindú) de patata, arroz con curry de verduras y carne respectivamente, y una infinidad de pequeños platillos con salsas de todo tipo (dulces, picantes, etc.) para condimentar la comida. De postre, unos pequeños dulces de tamarindo que venían envueltos en papel, como si fueran caramelos. Estaba todo buenísimo, y la comida era abundante palillos Mientras comíamos, nos entretuvimos observando las maniobras de un gato que acechaba a otro animal (al que no vimos), subiendo a un árbol, corriendo de aquí para allá… fue muy divertido!


La comida del Aroma II, ñam!


Había que irse sirviendo y mezclando el arroz con los ingredientes y las salsas, como en el plato.

Cuando dimos buena cuenta de nuestro rico almuerzo pagamos (9600 kyats en total, menos de 7 €) y regresamos al centro del pueblo dando un pequeño paseo. Casualmente pasamos justo por delante del antiguo edificio de la Liga Nacional por la Democracia (el partido de Aung San Suu Kyi), reducido a escombros, y fiel reflejo del estado del movimiento democrático en el país sad Vimos también a los niños que jugaban en la escuela, y una clínica muy precaria, señalada con una cruz roja fuera (más tarde veríamos a los enfermos en la sala de espera, al pasar –da a la calle-; estas cosas te hacen valorar todo lo que tenemos, y de lo que a veces no somos muy conscientes). Finalmente, llegamos a nuestro alojamiento y nos dimos una ducha para refrescarnos y quitarnos el polvo y la caquita de murciélago de los templos (sobre todo, para lavarnos los pies!) antes de volver a salir al calor.


Restos de la sede de la Liga Nacional por la Democracia

Después salimos a buscar una agencia de viajes; necesitábamos comprar los vuelos a Heho, para desplazarnos después desde allí al lago Inle. Encontramos una pequeñita en el centro del pueblo, en la misma acera del May Kha Lar, y entramos. La dependienta no era tan amable como en otros sitios, pero nos consiguió vuelos para el día siguiente por la mañana. Costaban 53 € por cabeza, y aprovechamos para deshacernos de casi todos los billetes de dólares que estaban más feos, tenían marcas de estar doblados o eran más difíciles de cambiar por algún defectillo icon_megagrin Al rato teníamos nuestros vuelos, y nos dirigimos al mercado de Nyaung U. Está al final de la carretera principal, justo en dirección opuesta a Bagan Antiguo.

Cuando llegamos, el mercado estaba muy tranquilo. Era ya por la tarde, y la mayor parte de los puestos estaban recogidos o terminando su actividad. Sólo en algunas tiendas de alimentación y droguería se veía alguna gente comprando y vendiendo. Dimos una vuelta por el mercado, observando las frutas tropicales y demás artículos, hasta que vimos que aquello estaba a punto de cerrar, y abandonamos el recinto.


En el mercado



Tras salir del mercado buscamos un lugar desde el que conectarnos a Internet, y lo encontramos en un restaurante que tenía una especie de pequeño ciber anexo. La conexión, para variar, no iba muy bien, pero fue suficiente para enviar un par de mensajes a la familia para que supieran que estábamos bien (normalmente les hacemos una llamada perdida todos los días, pero en Myanmar no hay cobertura de móvil, así que tuvimos que recurrir a los e-mails). Ya se iba acercando la hora de cenar, de modo que tras un ratito pagamos (400 kyats)y fuimos caminando hacia el San Kabar, el mismo restaurante al que habíamos ido las dos noches anteriores; el trato había sido tan bueno que ni nos planteamos otra posibilidad. Cuando estábamos a mitad de camino comenzaron a caer unos gotarrones enormes, y en cuestión de segundos el monzón descargaba toda su fuerza sobre el pueblo, empapándolo todo lluvia A nosotros nos pilló desprevenidos, y corrimos a refugiarnos bajo el alero de una casa; la gente de dentro nos vio, y nos invitaron a pasar a su hogar hasta que escampara. No nos entendíamos, porque sólo hablaban birmano, pero una vez más la gente de Myanmar nos demostraba lo adorable que es. Siempre fueron tan amables con nosotros! icon_liebhab

Nunca habíamos visto llover de aquella manera… pero la lluvia desapareció por completo en menos de 10 minutos, tan rápido como había llegado. Dimos las gracias a la familia, y seguimos hasta el restaurante. Pedimos unos zumos de sandía y la cena, y volvió a irse la luz… fuera tronaba y de vez en cuando se veía algún rayo. Nos trajeron los platos, y cenamos de nuevo a la luz de las velas. La comida estaba muy buena, como siempre. Cuando pagamos, le dejamos una propina al camarero que tan amablemente nos había atendido aquellos 3 días (14.800 kyats en total) y regresamos al hotel. Ya había dejado de llover, pero las calles estaban oscuras y húmedas. Nos llevó un poco más de tiempo que a la ida, pero por fin llegamos, y al ratito estábamos durmiendo. Al día siguiente tendríamos que madrugar de nuevo, y nos depararía una experiencia muy especial…


Última cena con velas, en el San Kabar Icon Smile


Pronto, el siguiente capítulo: Heho-Nyaungshwe. El día en que conocimos a otra persona especial, y comimos algo totalmente inesperado!

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Vittorio
Yo fuí Marco Polo
Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos : 1022
Edad : 32
Localización : Sada (A Coruña)
Fecha de inscripción : 21/02/2009

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Vie 7 Ene 2011 - 15:58

con lo sucio que se ven las calles y carteles que limpios son los platos y la comida


eso mola!

_________________
Very Happy 천안 rocks!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Sáb 8 Ene 2011 - 2:20

Bueno, Myanmar tampoco me pareció un país sucio en general (al lado de Indonesia parece el país de Mr. Propper), sólo que casi todo está muy viejo y se cae a cachos, dando una imagen un poco decadente.

Lo de la comida sí es cierto, estaba todo muy limpio. Lo único malo es que hay tal cantidad de bichos que en algunos lugares en cuanto te ponían el plato tenías que comer rápido y evitar que los insectos se metieran en tu plato a competir por tu comida... Sobre todo con las hormigas a veces era una pasada! icon_baeh

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Vittorio
Yo fuí Marco Polo
Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos : 1022
Edad : 32
Localización : Sada (A Coruña)
Fecha de inscripción : 21/02/2009

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Sáb 8 Ene 2011 - 14:28

vaya! eso de competir por la comida los seres humanos ya no estamos tan acostumbrados :D

dime que no te gano nunca una hormiga

_________________
Very Happy 천안 rocks!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Dom 9 Ene 2011 - 0:16

Pues yo diría que sí me ganó alguna hormiga, a veces conseguían meterse en el plato, y había que mirar bien la comida y tener mucho cuidado de no comerse ninguna!

Pero vamos, pasaba con bastante frecuencia, así que me temo que alguna hormiga me debí comer en algún momento de ese viaje... icon_baeh

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Vittorio
Yo fuí Marco Polo
Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos : 1022
Edad : 32
Localización : Sada (A Coruña)
Fecha de inscripción : 21/02/2009

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Dom 9 Ene 2011 - 17:26

jjajajaaa

a mi alguna vez me ha pasado



asi sale una dieta mas variada ;)

_________________
Very Happy 천안 rocks!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vittorio
Yo fuí Marco Polo
Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos : 1022
Edad : 32
Localización : Sada (A Coruña)
Fecha de inscripción : 21/02/2009

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Vie 28 Ene 2011 - 15:25

dios que bien te cuidabas a comidaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa


las fotos son preciosas y creo que esas vacas estan muy delgadas xDDDDD





_________________
Very Happy 천안 rocks!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Vie 28 Ene 2011 - 23:44

Sí, curiosamente casi todas las vacas estaban así de delgadas, no sé si es su constitución así o no...

En lo de la comida tienes razón, esos días nos cebamos como cerdos, entre Bagan y Nyaunshwe se nos fue un poco la mano (aunque donde ya fue demasiado fue en el norte de Laos xDD). Pero poco me iba a durar a mí el buen comer, unos días después pillé la 1ª de las 2 gastroenteritis del viaje, y al final llegamos los dos a España mucho más delgados! pero bueno, ya iré contando... Icon Wink

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Lun 11 Jul 2011 - 12:07

Retomo este diario con un nuevo capítulo del lago Inle:

15 de septiembre de 2009. Lago Inle-Nyaungshwe (1ª parte)

Nos levantamos temprano y fuimos a desayunar a una casita contigua, en la que estaba el comedor. Nos pusieron un fantástico desayuno con pancakes, huevos, fruta, té y café, que nos comimos enseguida. Habíamos quedado a las 6:30 con los señores australianos, así que metimos un par de cosas en la mochila pequeña impermeable y luego fuimos al porche a esperarles. Cuando nos reunimos los 4 nos despedimos de la familia del Aquarius, y fuimos dando un paseo hasta el embarcadero del canal principal. Allí esperaba ya nuestro barquero, en una barca alargada y estrecha, mucho más grande que la canoa del día anterior, y que llevaba un motor incorporado para poder avanzar más rápido. En la barca había 4 sillas, y nos sentamos con cuidado en ellas; después zarpamos inmediatamente.


El embarcadero a primera hora de la mañana

Primero fuimos recorriendo el canal principal, igual que el día anterior. El motor hacía un ruido característico al que nos acostumbramos rápidamente, pero se iba bien, al avanzar más deprisa había también una brisa agradable. A primera hora de la mañana pasaban muchas más barcas en ambas direcciones, cargadas con mercancías diversas, desde grandes sacos a cantidades ingentes de verduras; el transporte en la zona, como podíamos ver, era principalmente fluvial. Al acercarnos al lago empezaron a especiarse cada vez más las casas, que fueron sustituidas poco a poco por una vegetación de juncos y plantas silvestres. El canal se hizo más ancho, y pronto nos encontramos por fin surcando las aguas del lago Inle. El lago era enorme, y sus aguas rodeadas de pueblecitos y montañas reflejaban el color azul claro del cielo.

Tanto en sus orillas como en el propio lago viven gran cantidad de minorías étnicas, en pequeñas aldeas construidas sobre pilares. Los más numerosos son los intha, a los que veíamos continuamente trabajando con sus barcas, recogiendo plantas acuáticas y pescando con nasas y con unas redes cónicas muy características. Pero quizá lo más curioso sea la forma que tienen de remar, de pie en un extremo de la barca, e impulsando el remo con el movimiento de una pierna.


Pescador


Hombre intha remando con la pierna

Atravesamos una buena parte del lago, hasta llegar a una zona en la que se concentraban innumerables canoas; estábamos en el mercado flotante de Ywama. De vez en cuando, alguna barca se nos pegaba, enganchándose a la nuestra, e intentaba vendernos productos de artesanía, telas, o lo que fuera. Sorteando a la gente de esas canoas, que se hacía un poco pesada, fuimos avanzando hasta un pequeño embarcadero, donde nos ayudaron a bajar de la barca. Aunque en parte el mercado se había transformado en una atracción turística, seguía siendo un lugar muy interesante, y por suerte ese día no había muchos extranjeros.


Llegando a Iwama

En una pequeña explanada situada ante una pagoda se habían dispuesto una gran cantidad de tenderetes y personas con cestas de mimbre en las que transportaban mercancías de todo tipo para intentar venderlas en el mercado. Había desde puestos de comida preparada a artesanía y medicamentos (con los cuales hay que tener mucho cuidado, porque en la zona se venden bastantes falsos o caducados). Pero quizá lo más interesante del mercado era que suponía la oportunidad de ver a gente perteneciente a algunas minorías étnicas. Además de los intha, que son mayoría en la región del lago, había muchas mujeres Pa-O. Dimos una vuelta por allí, observando las extrañas frutas y verduras que siempre hay en los mercados asiáticos –muy frescas y con una pinta excelente-, y el trajín de los lugareños comprando y vendiendo comida, y curioseando en los puestos de ropa local. Al estar a orillas del lago, algunas libélulas de colores revoloteaban entre los productos.


En la parte no flotante del mercado flotante




Mujer Pa-O

Tras un rato por allí, vimos un puesto en el que vendían unas cajitas estrechas de madera, con una balanza plegable pequeñita y una serie de diminutas pesas dentro. Las pesas tenían forma de animales, y eran muy chulas. Como mis abuelos habían tenido una tienda antes de jubilarse, me pareció un buen regalo para ellos y, tras regatear un poco, conseguimos una con pesas de elefantes por 5.000 kyats (algo menos de 4 €, un precio muy bueno). Cuando se la di a nuestro regreso, les encantó Icon Smile

Después volvimos a nuestra barca, y tras comprar por 1.000 kyats unos pendientes a una señora de una canoa que se nos pegó, para que nos dejara tranquilos (he de reconocer que también eran muy bonitos), seguimos nuestro camino. Desde Ywama fuimos a una pequeña aldea flotante en la que había un taller artesanal de papel, donde hacían las típicas sombrillas de estilo chino, utilizando papel en lugar de tela. Nos enseñaron cómo trabajaban, y luego se podían comprar, pero ninguno de los 4 estábamos muy interesados en ir haciendo acopio de artesanías en cada taller que viéramos, así que les dimos las gracias por su amabilidad y volvimos a la barca.


En el taller de papel

Curiosamente, nos cruzamos con una parejita de españoles pijos con los que nos encontramos unas cuantas veces en distintos puntos del lago y en algún que otro aeropuerto; eran los típicos de polo de lacoste él y modelito incómodo para viajar ella, todos arregladitos, y sus guías los llevaban prácticamente de la mano a todas partes (hasta la sala de embarque del aeropuerto, vaya agobio!). No me gustaba nada el plan que llevaban, yendo con pintas de ricos y aires de grandeza a un país donde la gente tiene tan poco. En fin.

De nuevo en el lago, fuimos navegando hacia el suroeste, pasando por pequeñas aldeas con monasterios flotantes, hasta meternos por unos canales poco profundos rodeados de vegetación más espesa. Uno de ellos era bastante largo, y llevaba directamente a Indein, uno de los lugares más conocidos del lago. Su fama se debe a que allí, en lo alto de una colina, se halla el complejo de Nyaung Ohak, un gran conjunto de santuarios y stupas alargadas, de formas muy características. Al cabo de un rato llegamos, por fin, a un recodo del canal donde había un pequeño embarcadero. Junto a él ya se veían algunos ávidos vendedores, pero pronto vieron que poco tenían que hacer con nosotros y se fueron en busca del siguiente grupo de incautos. Nuestro barquero nos dio las indicaciones necesarias para llegar al santuario, no había pérdida: desde el canal hay que seguir el camino hacia el pueblo (bastante interesante, pues se ve a mucha gente de minorías, sobre todo Pa-O), y una vez pasado un puente grande se ve un corredor cubierto que asciende ladera arriba; recorriéndolo hasta la parte superior se llega a los monumentos.


Un monasterio reflejado en el lago


De camino a Indein


El puente

Echamos a andar, y enseguida alcanzamos el puente de madera que cruzaba el río. Al otro lado había unas pocas casas, y un grupo de mujeres Pa-O estaban allí reunidas, haciendo sus tareas y charlando, mientras otra gente se bañaba en las aguas ocres del río. Enseguida vimos el corredor que subía por la colina, y fuimos despacito subiéndolo. No podíamos apurar mucho, para que a Migui no le doliera aún más el pie. El camino era un poco pendiente, pero era agradable y se estaba bien, pues sobre las columnas laterales había un techo que daba sombra y refrescaba el ambiente. A los lados había infinidad de puestos de artesanía, tantísimos que no me explico cómo podían sobrevivir a base de vender pequeñas cosas allí.


El camino que conduce al santuario

Al poco rato empezamos a ver algunas stupas en estado ruinoso, y por fin llegamos a una escalera que cubría el último tramo antes de llegar al santuario de Nyaung Ohak. A ambos lados, aquí ya sí, se veían algunas de las pequeñas y alargadas stupas que han hecho famoso el lugar. Por desgracia, había que descalzarse para entrar, para variar, y Migui tuvo que permanecer fuera mientras los demás entrábamos.

El interior del santuario no estaba mal, pero tampoco era nada del otro mundo. Tenía el estilo un tanto recargado de los templos budistas de la zona, con un gran buda dorado y paredes decoradas con pequeñas piezas de cristal. Eso sí, a la parte más sagrada, donde estaba el buda en cuestión, no podíamos entrar las mujeres. “Ladies not allowed”, ponía, y se quedaban tan anchos. Luego, aún encima, te pedían una donación para la restauración de las stupas. Obviamente pasé de dar ni un kyat, si no me consideran igual que un hombre no pueden pretender que les dé dinero, faltaría más! Tenían incluso una pizarra blanca donde iban anotando los nombres de quienes habían soltado pasta: todos, menos uno, eran españoles, y había varias mujeres!


"Ladies not allowed" para acercarse a este buda!

Lo que sí me gustó del templo fueron unos cuadros un poco toscos que había en la parte superior de la pared, y que mostraban algunos lugares sagrados budistas. Me hizo ilusión ver entre ellos el Templo del Diente de Kandy, en Sri Lanka, donde había estado hacía unos meses!

Salí de nuevo al exterior, y fui a buscar a Migui. Desde el santuario, que tenía otra salida, había podido observar unos caminitos que se adentraban en la zona de las stupas, y ahí no había que descalzarse. Le encontré sentado en las escaleras, y fuimos juntos a explorar un poco la zona. El sendero que tomamos estaba bastante bien y se recorría fácilmente; enseguida estuvimos en medio de las stupas, la mayor parte de las cuales eran bastante sencillas. Había algunas con pequeñas figuras talladas, pero por desgracia la mayor parte de las construcciones habían acusado el paso del tiempo y estaban muy deterioradas. En muchas de ellas se veían los ladrillos antiguos, al haberse desprendido el recubrimiento exterior. Aún así, vimos algunas que habían sido restauradas con cemento y materiales quizá poco adecuados para un lugar histórico.


Figura tallada entre las ruinas


Yo en medio de las stupas de Indein

Caminando, llegamos a la parte posterior de la colina; desde allí se contemplaba un hermoso paisaje verde, con alguna que otra pagoda blanca destacando en medio de la frondosa vegetación que lo cubría todo, y casitas diminutas casi ocultas por los árboles. En esta zona también las stupas que estábamos recorriendo estaban en general en mejor estado. Seguimos dando la vuelta a la colina, hasta que finalmente fuimos a salir al lado opuesto de la escalera. Allí encontramos a la pareja de australianos, que nos estaban esperando para bajar. Durante el camino de vuelta sí hubo bastante más gente que nos intentó vender cosas, entre ellas una señora que tenía una malformación en la cara y estaba empeñada en venderme dos camisas; me las dejaba muy baratas y me dio pena, pero yo ni las necesitaba ni quería comprar eso… Los señores casi compran un tapiz bordado muy chulo (para nosotros era un poco caro, pero era un trabajo muy minucioso), pero al final decidieron no hacerlo, pues sólo viajaban con dos mochilas pequeñas y no querían llenarlas demasiado. Nosotros acabamos comprando unos billetes antiguos del país y un collar (3.000 kyats en total, poco más de 2€), y Migui adquirió un curioso tirachinas local, con su munición incluida, por menos de 1€.


Stupas de la parte posterior

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Lun 11 Jul 2011 - 13:08

15 de septiembre de 2009. Lago Inle-Nyaungshwe (2ª parte)

Por fin llegamos abajo; junto al puente había muchas más mujeres Pa-O, que estaban comiendo, y otras cargadas con pesados fardos de productos agrícolas, que estaban descargándolos de una barca muy larga y estrecha. Esta vez había también unos cuantos hombres trabajando por allí. Al rato estábamos de vuelta en la barca, y el barquero nos dijo que nos llevaría a donde vivían las mujeres jirafa. Nosotros pensábamos que sería como cuando habíamos visto a los intha y a los Pa-O, que estarían en su aldea haciendo sus cosas y simplemente pasaríamos por allí. Pero no, nos esperaba otra cosa.

La barca recorrió durante un rato las aguas del sur del lago Inle, pasando ante más aldeas flotantes y conjuntos de abigarradas stupas, y por fin se detuvo ante una casa. Los australianos decidieron quedarse en la barca, y bajamos sólo nosotros. Y entonces flipamos: había 3 mujeres de la etnia kayan, con sus cuellos estirados artificialmente con collares (son conocidas como “padaung” en birmano, y como mujeres jirafa en occidente) mirando por una ventana… de una tienda! Es decir, tenían a 3 personas como reclamo en una tienda, como si fueran artículos exóticos de circo! sad Cuando nos percatamos de la situación me pareció de lo más degradante que había visto en mi vida, horrible. Había una mujer anciana y dos más jóvenes, que se esforzaban por sonreír y ser amables.


Mujeres kayan sad

Tan sólo quedan una docena de aldeas donde viven mujeres que aún se pongan los collares, pues es una costumbre que está desapareciendo, aunque son símbolo de belleza y posición social. Muchas chicas jóvenes ya no se los ponen, o se ponen sólo unos pocos, pues antiguamente se solían llevar unos 8 o 9 kg repartidos en multitud de aros (una mujer llegó a colocarse 27!), y no se podían quitar ni para dormir, ni para lavarse, ni para nada. Muy de vez en cuando se celebran unas ceremonias en las que se quitan los collares y se cambian por otro con más aros, pero las mujeres cuyo cuello ha sido ya estirado no pueden quitárselos nunca definitivamente, pues no pueden sostener el cuello y podrían asfixiarse. Una antigua leyenda dice que los maridos quitaban los aros a sus mujeres adúlteras para condenarlas a muerte, pero no sé hasta qué punto es cierto esto.

Vista la situación, nos fuimos de allí inmediatamente, no quisimos ver la tienda ni nada. Seguro que mucha más gente hace lo mismo; a ver si así sus dueños se dan cuenta de que no se puede utilizar de ese modo a la gente de las minorías étnicas.

Tras la triste experiencia con las mujeres kayan, y en vista de que estábamos ya todos un poco hambrientos, fuimos a comer a un restaurante bastante amplio, también flotante, en el que se podía dar buena cuenta de una rica comida mientras se observaba el paisaje lacustre. Cuando entramos en el Shwe Hin Tha vimos que había mesas disponibles en la terraza, y allí fuimos los 4. Mientras esperábamos a que trajeran la comida estuve observando el hermoso paisaje. Nos encontrábamos en medio de una aldea flotante bastante grande, y justo debajo de nosotros veíamos pasar constantemente a gente con sus barcas, haciendo sus tareas diarias. Al fondo, se divisaban algunas de las hermosas montañas que cubren gran parte de la superficie del estado Shan.


Vistas a una zona de cultivos desde la terraza

La comida estaba buena, aunque era un poco más cara que en otros sitios, así que no nos pasamos pidiendo. Tomamos unas sopas, fideos con verduras y patatas, y un poco del pescado de los australianos, que estaba muy bueno. Nos pasamos toda la comida hablando de mil cosas con ellos; pese a la diferencia de edad nos entendíamos muy bien, y eran muy majos. Al terminar de comer pagamos (8.000 kyats en total lo de los dos, algo menos de 6 €) y regresamos a nuestro bote.

Una vez en marcha, pasamos junto a una gran barca dorada con un ave en la proa que se utiliza para las procesiones del festival Phaung Daw Oo, y luego fuimos a visitar una gran pagoda del mismo nombre que estaba allí al lado, la Phaung Daw Oo Paya, que es el lugar más sagrado del lago. Mientras Migui permanecía en la barca los demás entramos a verlo, pero no se perdió nada; por fuera parecía muy fastuoso, pero por dentro era bastante moderno y normalillo. Estuvimos muy poco tiempo, pues no había mucho que ver, y poco después ya nos dirigíamos a otra pequeña aldea flotante. De camino pudimos ver grandes extensiones de la superficie del lago cubiertas de huertos verdes y alargados, donde la gente cultiva sus verduras. Era algo realmente curioso de ver, pues las plantas parecían salir del agua, y los campesinos lacustres pasaban en sus largas canoas recogiendo la cosecha.


Phaung Daw Oo Paya


Barco para el festival Phaung Daw Oo


Zonas de cultivo

Al rato, habíamos llegado a un pequeño grupo de casas, la aldea de Kyaing Kan East, que está especializada en fabricar telas con fibras obtenidas de la planta del loto. Son muy especiales y hacer una lleva mucho trabajo, por lo que tradicionalmente sólo hacían túnicas para los monjes, pero hoy en día tienen también algunas prendas a la venta. Fuimos a visitar uno de los talleres, en el que nos mostraron cómo se obtenían las fibras cortando varios tallos de loto; luego iban enrollando el hilo en un ovillo. Luego tejían la tela allí mismo, y por último la teñían. Era un proceso muy interesante, y la gente del taller fue amable con nosotros, de modo que tras ver cómo realizaban su trabajo les dimos las gracias y nos despedimos.


Creando hilo a partir de tallo de loto

En toda aquella zona las aguas del lago estaban tan tranquilas que parecían un espejo, y reflejaban todo lo que había sobre ellas; de vez en cuando, pasaba una barca y rompía la magia durante unos instantes. Fuimos atravesando algunas aldeas más, viendo cómo trabajaban los pescadores con grandes nasas, y luego pasamos por algún que otro pueblo bastante más grande, antes de detenernos para ver los huertos más de cerca. En esa zona los cultivos estaban dispuestos en hileras, dejando el espacio suficiente entre una y otra para poder pasar con las barcas. Había bastante gente trabajando en ellos. Además de las frutas, hortalizas y verduras, nos llamaron la atención unas plantas acuáticas de las que crecían unas hermosas flores blancas: eran jacintos de agua.


Reflejos


Por el lago


El pueblo más grande por el que pasamos


Cultivos

El sol empezaba a bajar en el horizonte, así que nos dirigimos al último lugar del lago que visitaríamos, el Nga Hpe Chaung, más conocido como el monasterio de los gatos saltarines, que data de principios del siglo XIX. En este lugar los monjes entrenan a sus gatos para que salten a través de aros, pero cuando se están ocupando de otras tareas, como cuando llegamos, sólo se ve a bastantes gatos bien cuidados dormitando en cualquier lugar. Que no saltaron ni nada, vaya. En el pequeño monasterio se custodian imágenes budistas de estilos Shan, Inwa, birmano y tibetano; las más importantes están en una plataforma cuadrada que está situada en el centro de la sala principal. Algunas eran bonitas, pero aún así lo que más me gustó fueron los gatos.


Junto al monasterio


Gatiños

Cuando dejamos atrás el monasterio pasamos de nuevo junto a más cultivos, de camino a una de las orillas del lago. Allí había una especie de resort con cabañitas sobre el agua, bastante chulo, y en él se quedaron los australianos, que pasarían allí una noche. Nos despedimos de ellos y pusimos rumbo a Nyaungshwe de nuevo. Nos quedaba aún bastante rato de camino. El sol estaba bajo pero pegaba fuerte, hasta el punto de que me quemé un poco los hombros. Y con el atardecer, llegaron también unos compañeros de viaje inesperados: los mosquitos! Por suerte, llevábamos un bote de Relec y pudimos mantenerlos a raya.


Paisaje




Pescador desplegando su curioso aparejo

Tras un buen rato surcando las aguas abiertas del lago, finalmente salimos de él y nos adentramos de nuevo en el canal que conducía a Nyaungshwe. Faltaba aún un poco para que se pusiera el sol, pero a esa hora se veía ya mucho menos movimientos de barcas y canoas en el canal. Cuando por fin llegamos de vuelta al embarcadero, bajamos y nos despedimos del barquero. Y en ese momento divisamos, en una casa cercana que pertenecía al mismo puerto, a un grupo de oficiales del ejército de Myanmar. Qué mal rollo daban! Llevaban trajes de color verde oscuro con galones, y su sola presencia parecía atemorizar un poco a la gente. Hasta entonces no habíamos coincidido apenas con ellos, pero al verles recordamos la situación en la que está el país por culpa de esa gente, y las torturas y abusos que se cometen a diario contra muchas personas inocentes.


Atardeciendo en el lago Inle

Como necesitábamos comprar algunas cosas, fuimos a una tiendecita cercana antes de regresar al Aquarius. Allí encontramos jabón en pastillas (en Myanmar nos fue imposible reponer el gel de ducha), y unas bolsas de patatas para picar algo en lugar de ir a un restaurante. Después fuimos un momento a nuestro alojamiento, donde el chico del Aquarius vino a hablar con nosotros en cuanto nos vio. Aquella misma mañana había llamado a la capital, al Ministerio, e incluso había conseguido que le dejasen hablar con un ministro (se lo había currado muchísimo!). Pero todos le habían contestado lo mismo; en principio harían falta 10 días, que quizá podrían reducirse a 5 o 6 pero no más, y pagar 50 $ cada uno, para tramitar el permiso. Durante ese tiempo deberíamos quedarnos en una misma zona, para poder recoger el permiso cuando estuviera listo.

Lo pensamos un momento, pero enseguida nos decidimos, y los dos estuvimos de acuerdo en que lo mejor entonces sería no ir hasta Kyaing Tong, junto a la frontera con Tailandia, por dos motivos. Uno, que era una zona muy buena para hacer senderismo, pero Migui con el pie mal no podría hacer rutas. Y en segundo lugar, uno de los alicientes para pasar la frontera por allí era que llegaríamos a la zona tailandesa que está junto a la frontera norte con Laos. Pero si desaparecía la posibilidad de pasar la frontera, eso implicaba volver a coger como mínimo otros dos aviones para regresar a Yangon, de ahí volar a Bangkok, y una vez allí buscarnos la vida para pasar a Laos; perderíamos mucho tiempo, tendríamos que gastarnos una pasta, y además habría que esperar un montón de días en un mismo sitio a que nos dieran el permiso. Así que decidimos que nos íbamos de Myanmar, con mucha pena mysmilie_266 El chico nos dijo que aunque quedaba poquito tiempo nos podía conseguir vuelos para ir a Yangon al día siguiente, y aceptamos.

Tras salir del Aquarius nos dirigimos hacia el norte del pueblo, para ir a Internet. Necesitábamos urgentemente conseguir vuelos a Bangkok, y buscar la forma más sencilla y barata de llegar a Laos, ya fuera al norte o al sur. Cerca del mercado había algunos restaurantes, y entre ellos un ciber, que en principio era el que tenía mejor conexión de todo el pueblo. Aún así, en Myanmar eso no significa gran cosa, pues todo lo que haces tiene que procesarse a través de un programa que utilizan ellos para saltarse la censura, y buscar un par de cosas se hace eterno. Por si fueras poco, no podía utilizar mi tarjeta para pagar los vuelos porque necesita un código que te mandan al móvil, y en Myanmar los móviles no tienen cobertura... Por suerte, Migui tenía otra tarjeta además de la que se había tragado el cajero en Bangkok, y nos sirvió. Al final conseguimos, tras muchas vicisitudes, comprar los vuelos a Bangkok, para el día 17 a primera hora (73,40 $ cada uno), y de Bangkok a Ubon Ratchathani (una ciudad cercana a la frontera sur con Laos, unos 35 € cada uno) para la mañana siguiente. Después, cansados, regresamos al Aquarius. Una vez en la habitación, comimos unos paquetes de patatas y nos fuimos a dormir, con una sensación un poco rara por tener que dejar tan pronto aquel país tan maravilloso sad


Los siguientes capítulos son breves, así que espero colgarlos pronto. En el siguiente: Nyaungshwe-Heho-Yangon

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Mar 6 Sep 2011 - 2:03

A ver si consigo darle caña a este Diario para acabarlo pronto. Aquí está el siguiente capítulo Icon Smile

Día 16 de septiembre de 2009. Nyaungshwe-Heho-Yangon

Aunque la alarma del móvil sonó pronto para despertarnos, al final optamos por quedarnos descansando más tiempo, pues a Migui le dolía bastante el pie. Al cabo de un rato yo me levanté. Teníamos pensado hacer alguna pequeña ruta caminando por la zona cercana, o ir a ver algo por el pueblo, pero él me dijo que prefería quedarse descansando. Tampoco teníamos mucho tiempo, pues nuestro vuelo salía a mediodía y habíamos acordado que un taxi vendría a buscarnos sobre las 12:30-1.

Yo pensaba salir un rato a dar un último paseo por Nyaungshwe, pero empezó a caer el diluvio universal y decidí esperar a que escampase. Aunque normalmente el monzón descarga rápido y no dura mucho tiempo, ese día no fue así, y al final salimos al porche a tomar algo mientras seguía lloviendo con fuerza sobre el jardín. Cuando fuimos a pagar la cuenta en el Aquarius Inn (12 y 68 $ cada uno por 2 noches de alojamiento y un vuelo a Yangon respectivamente), nos regalaron un pequeño cestito trenzado de los que utilizan tradicionalmente los intha, para que lo conservásemos como recuerdo. Qué gente más acogedora y generosa, de verdad, nos hicieron sentir como en nuestra propia casa. Hasta me daban ganas de darles un abrazo a cada uno, pero me corté porque culturalmente sería bastante raro para ellos.


Diluviaba...


Esperando en el porche


Nos regalaron una cestilla como ésta

Poco después de la 1 nos avisaron de que nuestro coche estaba listo para llevarnos al aeropuerto (15.000 kyats), y tras despedirnos nos fuimos con pena del Aquarius Inn. Espero volver algún día, nos quedaron unas cuantas cosas pendientes en la zona, como las rutas de senderismo, o cenar en el Green Chilli Restaurant, del que todo el mundo nos había hablado maravillas Icon Smile
Justo cuando nos fuimos escampó, y pasamos el trayecto hasta el aeropuerto contemplando el paisaje. Dejamos atrás la ciudad con sus calles encharcadas, sus monjes y su gente dirigiéndose al mercado, y volvimos a atravesar la zona de canales y juncos por la que habíamos pasado ya días atrás.


Nyaungshwe




De camino a Heho

Una hora y pico después estábamos ya en el aeropuerto de Heho. Facturamos todo y nos fijamos en unos carteles que había para prevenir el tráfico de niños con fines sexuales. Ponían “our children are not for sale” y “sex with a child is a crime”, e indicaban que el castigo era la cadena perpetua, con una tolerancia 0 a este tipo de actos. Esto, al parecer, forma parte de las medidas tomadas por el país para intentar terminar con la explotación sexual de niños, que aunque no está tan extendida como en algunos de los países vecinos sí representa un problema en algunas zonas.

Después pasamos el control de inmigración interno: justo encima de este había un cartel indicando que “el tráfico de drogas es un delito grave que puede ser castigado con la muerte”. Vamos, que aquí no se andan con chiquitas, imponiendo penas disuasorias muy duras para que la gente se abstenga de cometer ciertos delitos. Tras el control llegamos ya a la puerta de embarque, y comimos algo en un pequeño puesto que había. La gente que atendía era algo desagradable, pero no había otro sitio para comer; yo pedí unos fideos instantáneos, y en el momento en que empecé a comer no me dio ya muy buen rollo, pues me dio la impresión de que no estaban tan calientes como deberían. Luego pensé que serían paranoias mías, que lo habría dejado enfriar más de lo que pensaba, y acabé comiéndome la mayor parte. Esto sería un grave error, como descubriría algunas horas más tarde. Migui, por suerte, sólo pidió una chocolatina (nos costó todo 3.000 kyats).


Así son los controles de inmigración


Cada vez que veo esta foto me gustaría viajar en el tiempo para decirme "¡¡no te lo comas!!"

Al cabo de un ratito embarcamos, y el avión salió poco después. Nos llevó un buen rato llegar a Yangón, pues el vuelo hizo una escala en Mandalay. En este segundo vuelo nos dieron una cajita con una magdalena y un trozo de bizcocho caseros, igual que la primera vez que habíamos volado con Yangon Airways (es curioso, porque sólo daban la cajita en ese vuelo, en los demás no). Como aquella vez, estaban muy ricos Very Happy


Un pequeño birmano con su madre


Ñam!!

Cuando aterrizamos por fin en Yangon eran casi las 6 de la tarde, y nos topamos con algo curioso: llovía de nuevo, y 7 empleados de Yangon Airways se habían colocado junto a la puerta del avión con unos paraguas para tapar a los pasajeros cuando bajasen, todo un detalle! lluvia Cuando pudimos recoger nuestras mochilas fuimos a buscar un taxi para ir a nuestro alojamiento, el Motherland Inn 2 (si llegas en un vuelo internacional van a buscarte gratis al aeropuerto, pero para vuelos nacionales no tienen ese servicio). Pronto conseguimos uno por 6.000 kyats, y nos dirigimos al centro de Yangon. No tardamos mucho en llegar, y nos atendieron bastante rápido en recepción (eso sí, había que pagar por adelantado, 16.500 kyats); antes de las 7 ya teníamos nuestra habitación, que era bastante grande, estaba limpia y tenía aire acondicionado, una cama grande y otra pequeña, y un pequeño cuarto de baño dentro. Mientras nos acomodábamos llamaron a la puerta: nos traían dos zumos de limón como bienvenida.


Fiesta de paraguas!


Nuestra habitación

Descansamos un momentito y tomamos un poco de zumo. Luego, al poco rato, bajamos a cenar. Pedimos arroz frito con gambas, patatas fritas con cebolla y tomate y una sopa. La comida estaba buena, aunque cuando terminamos de comer yo ya empezaba a notar raro el estómago. Pagamos la cena (9.300) y reservamos ya el desayuno del día siguiente (te daban a elegir occidental o birmano; yo elegí el segundo). Luego fuimos un ratito a internet (1.000 kyats) para reservar un alojamiento en Bangkok, donde pasaríamos una noche. Con tan poca antelación no había muchas opciones posibles, y finalmente reservamos en el Chada, en Khao San.


Parte de nuestra cena

Después subimos yo a dormir. Yo seguía notando raro el estómago, y empecé a acordarme de los fideos de mediodía… ops al final me tomé una medicina para asentar el estómago y me metí en cama, pero no estaba del todo bien. Un par de horas después ya me encontraba fatal, tenía gastroenteritis. Por suerte no me dio por vomitar, pero me pasé media noche en el baño... Pero lo peor iba a ser viajar al día siguiente en ese estado.


Pronto, el siguiente capítulo, bastante breve: Yangon-Bangkok

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Jue 29 Sep 2011 - 11:46

Aquí está el siguiente día, que pasamos en gran parte en el hospital para que vieran a Migui, mientras yo seguía con gastroenteritis:

Día 17 de septiembre de 2009: Yangon-Bangkok

Nos despertamos temprano, con el tiempo necesario para recoger nuestras cosas, bajar a desayunar y salir hacia el aeropuerto. Yo había pasado una noche chunguísima, y se lo comenté a Migui. Su pie tampoco estaba bien, y de vez en cuando le dolía bastante el estómago, así que decidimos buscar un hospital nada más llegar a Bangkok.

Cuando bajamos a desayunar, mientras Migui comía me obligué a comer un poquito de arroz en blanco del desayuno birmano (lo demás no pude ni probarlo), lo cual me costó horrores. Lo acompañé con suero de rehidratación oral (por qué los hacen todos con un sabor tan malo?); tenía que intentar recuperar fuerzas lo antes posible, pues al día siguiente cruzaríamos ya a Laos, y yo no me veía en condiciones de viajar tal como estaba icon_verlegen
Mientras comíamos vino a hablar con nosotros una chica canadiense majísima: le sobraba spray antichinches y nos preguntó si aún nos quedábamos en Myanmar más tiempo, pues ella regresaba a Tailandia y buscaba a alguien a quien dárselo. Le dijimos que nosotros también nos íbamos, y hablamos un poco. Comentando que iríamos a un hospital en Bangkok nos dijo que ella conocía uno muy bueno y que no era caro, al que había tenido que ir hacía unos meses. Nos dijo que estaba genial, y que incluso había gente que iba a pasar allí el fin de semana, porque dentro había un Starbucks, tiendas y restaurantes. Le preguntamos el nombre y lo apuntamos. La verdad es que a priori no teníamos ni idea de qué hospitales podían estar bien y, como veríamos más tarde, fue una elección excelente Icon Smile

Tras el desayuno bajamos las mochilas, y nos avisaron de que en unos minutos iba a salir una furgoneta a la terminal internacional para recoger pasajeros. Si queríamos, podíamos ir gratis en ella. Nos venía muy bien, así que aceptamos, y tras esperar un poquito salimos hacia el aeropuerto.

Nuestro avión salía a las 8:35, y llegamos con bastante margen. Facturamos las mochilas y fuimos a pagar los 20 $ (10 cada uno) de tasas de aeropuerto para vuelos internacionales. Después pasamos el control de inmigración, el primero con algún sentido desde que habíamos llegado al país. Había un poco de cola, pero lo pasamos rápido, y aún nos quedó algo de tiempo para echar un vistazo en un par de tiendas y gastar nuestros últimos kyats en un collar y una cajita (3.000 y 5.850 respectivamente; a la señora de la última tienda, que nos pedía bastante más, le enseñamos lo que teníamos directamente y aceptó).


Vaya diferencia entre los aeropuertos nacionales y la terminal internacional, parecen la noche y el día!


Monjes budistas en el aeropuerto

Tras un ratito de espera embarcamos, y poco después sobrevolábamos Yangon. Dejábamos Myanmar con mucha pena, si fuera por nosotros nos hubiéramos quedado unos cuantos días más allí.

Yo me sentía bastante débil, pero al final aguanté el vuelo hasta Bangkok mejor de lo que esperaba. Sin embargo, cuando estábamos aterrizando me volvía a doler bastante el estómago. Y entonces se produjo una casualidad que sería nuestra salvación ese día. Cuando ya habíamos aterrizado e íbamos a desembarcar, nos saludó la chica canadiense con la que habíamos hablado en el desayuno. Ella vivía temporalmente en Bangkok, y nos dijo que si seguíamos interesados en ir al hospital, ella iba a acompañar a una pareja de rusos que necesitaban ir allí y luego seguiría en el taxi de camino a casa. Si queríamos, podíamos pillar un taxi más grande entre los 5 y así ya aprovechábamos el viaje. Genial! Un problema solucionado Icon Smile

Antes de ir se nos ocurrió llamar a Adeslas para avisar de que íbamos a ir al hospital, y después de contarles que Migui tenía un dedo mal nos dijeron que tendríamos que haber avisado antes de que íbamos a hacer el viaje, que si eso nos llamaban ellos más tarde para decirnos a qué hospital podíamos ir, y que si íbamos a otro quizá luego no nos lo aceptasen, que ya verían. En fin, ya estábamos a punto de pillar el taxi, y pasamos de ellos. Preferíamos ir a un sitio que estuviese bien, y no nos dio muy buena impresión la atención telefónica que nos dieron (quien contestó tenía que pasar el caso a otra persona, que nos llamaría cuando llegase, y luego tendría que ver el caso y decirnos a dónde podíamos ir, más tarde), sabe dios a qué hora nos llamarían para decirnos el nombre del hospital.

Tras negociar el precio (700 bahts, 140 cada uno) subimos los 5 al coche, y salimos. Tuvimos mucha suerte de que la chica canadiense viniese con nosotros, pues el taxista no sabía bien el lugar y al principio nos llevaba a un hospital equivocado, que estaba en la misma zona pero no tenía tan buena pinta. Por fin, llegamos al Samitivej Sukhumvit Hospital, y allí nos quedamos los rusos y nosotros, tras despedirnos de la chica canadiense y darle las gracias por todo. Se había portado genial con nosotros, sin conocernos de nada icon_hug

Cuando fuimos a entrar en el hospital, flipamos. Aquello parecía más bien un hotel de 5 estrellas (de hecho he estado por curro en hoteles de 5 estrellas bastante más cutres que este hospital), y nos abrió la puerta un portero uniformado. Dentro, un hall enorme, suelos pulidos, un piano y recepcionistas que te venían a recibir haciendo el saludo tailandés. Nosotros hasta debíamos llamar la atención, con nuestras mochilas a la espalda. Nos indicaron un lugar donde registrarnos; justo allí había una consigna, y aprovechamos para dejar el equipaje. Yo me encontraba mal, pero decidí esperar un poco a ver si mejoraba, y que Migui fuera primero, así que sólo se registró él. Le dieron cita para el traumatólogo y para un especialista en aparato digestivo, y nos mandaron esperar en una sala amplia. Ahí empecé a encontrarme peor, y de hecho mientras esperaba a que le tocase entrar para ver al médico tuve que ir varias veces muy seguidas al baño. En la sala había vasos de agua precintados por si tenías sed, e intenté beber un poco para no deshidratarme.


Hall del Samitivej Sukhumvit Hospital



Al poco rato llamaron a Migui. El médico que nos tocó era chino, y parecía realmente bueno. Le examinó y le mandó hacer unas pruebas, entre ellas una radiografía. Luego tuvimos que esperar otro poco (yo seguía con mis idas y venidas al baño, que por suerte para mí estaba impoluto) y por fin pasamos de nuevo. El médico observó los resultados de las pruebas, y nos dijo que sin ninguna duda el dedo estaba roto. Incluso nos enseñó un gráfico que representaba el modo en que se había producido la fractura, para que lo viésemos con más claridad. Luego le vendó el pie, y le enseñó cómo debía hacerlo él en los próximos días. Por desgracia, no podría bañarse en ningún sitio, lo que daba al traste con nuestros planes de terminar el viaje en alguna playa de la costa tailandesa. Tras escuchar las indicaciones del médico salimos; en poco más de hora y media teníamos ya el diagnóstico, en aquel hospital eran súper eficientes.

Luego le tocó ir al médico del aparato digestivo. Nos mandaron a otra parte del hospital donde esperamos también un poquito, y el médico, tras examinarle, no tardó ni 2 minutos en diagnosticar acertadamente qué le ocurría. En aquel lugar todo era eficiencia.

Cuando terminamos fuimos a pagar. Al hacerlo nos entregaron una bolsita con las medicinas exactas que iba a necesitar, acompañadas con las instrucciones de cada médico para tomarlas, un pequeño neceser para guardar medicamentos y unas vendas específicas para dedos (buenísimas; de hecho al llegar a España quisimos comprar más, y aquí no existen). Nos dijeron que si no nos importaba esperar un poco nos darían un DVD grabado con la radiografía y los gráficos de la fractura del dedo, así que aprovechamos para ir a un restaurante que estaba en la planta sótano. El sitio estaba genial, había varios cocineros en pequeñas zonas, cada una con un tipo de cocina distinta (italiana, oriental, internacional, sana, etc), y te preparaban lo que quisieras en el momento, con los ingredientes que elegías. Yo estaba muy mal y no podía comer, de modo que tuve que conformarme con suero icon_baeh mientras Migui comía. Eran súper eficientes, en cuestión de minutos tenía el plato que había pedido en la mesa.


Ya podían dar las medicinas así en España!


El restaurante de la planta sótano

Al terminar de comer pagamos la comida (180 bahts), recogimos el DVD (que después en España no tuvieron medios para ver) y nos fuimos. Yo había decidido no ir al médico finalmente, porque al fin y al cabo ya sabía lo que tenía y lo que debía hacer para curarme. A eso de las 3 un azafato del hospital nos paró un taxi y pusimos rumbo a Khao San, donde estaba nuestro alojamiento, al que nos llevó un ratillo llegar atravesando el tráfico caótico de Bangkok, pues estaba un poco lejos (nos costó 119, con taxímetro).

Cuando llegamos al Chada Hostel yo estaba otra vez fatal; hicimos rápidamente el check-in, pagamos la habitación (540 bahts, con baño dentro) y subimos. Era muy pequeñita, pero estaba bien y limpia. Estuvimos mirando el itinerario que teníamos pensado y lo modificamos, quitando la parte de playa y añadiendo una parte de la provincia de Kanchanaburi. Luego, tras descansar un poco, salimos a dar una vuelta, pero no podíamos alejarnos mucho, pues cada dos por tres yo necesitaba ir al baño.


Nuestra habitación en el Chada Hotel


Aquí a alguien se le había cruzado un cable... o muchos!

Al tener que permanecer cerca del hotel aprovechamos para hacer un par de compras en Khao San: una Lonely Planet de Tailandia de 2ª mano (550 bahts), un pequeño bolso de viaje (250), un vestido hippy (200) y unos pantalones tipo pescador tailandés (180).
Fue pasando la tarde, y cuando se hizo de noche acompañé a Migui a que cenase un plato de arroz con calamares (75 bahts) en el mismo restaurante de la otra vez, en la calle Rambuttri. Tenía una pintaza, y fue una tortura no poder ni probarlo. Me encontraba un poco mejor que horas antes, pero aún así no podía empezar a comer alimentos sólidos todavía... sad


Khao San de día


Esta imagen refleja perfectamente lo que es Khao San, y a qué van la mayoría de los guiris a ella

Luego volvimos al hotel y nos conectamos un ratito a internet (30 bahts). Después nos fuimos a dormir, y ahí descubrimos el único fallo de la habitación: como en todo Khao San, había algo de ruido procedente de la calle. Además, yo estaba un poco preocupada porque seguía un poco mal, y si más adelante necesitase un médico en Laos, allí la atención sanitaria iba a ser bastante deplorable. En fin, sólo podía cruzar los dedos y esperar estar mejor al día siguiente... ops


En breve, el siguiente día: Bangkok-Ubon Ratchathani-Pakse. Por fin llegamos a Laos!! happy

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Jota
Ciudadano del mundo
Ciudadano del mundo


Cantidad de envíos : 392
Edad : 35
Localización : Vigo
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Jue 29 Sep 2011 - 16:16

¡¡¡Pedazo fotos Loly!!! Cada vez que leo tus diarios me quedo un rato con cara de bobo viendo las fotos.
Lo de ese hospital es subrealista, solo le falta un cine a modo de sala de espera, jeje.

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://perdidoencracovia.blogspot.com/
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Jue 29 Sep 2011 - 22:22

Me alegro de que te gusten tanto las fotos, gracias! Icon Smile

Lo del hospital era para flipar, lo del cine no descartaría que lo hubiera por algún lado, si tenían mogollón de establecimientos dentro, desde un Starbucks a tiendas caras... Había también distintas zonas dentro, con jardincitos y demás junto a algunas salas de espera, era una pasada. Ya nos gustaría en España tener hospitales como ese!

Luego nos enteramos de que mucha gente que se tiene que operar de algo viajan a Tailandia para eso, porque la atención sanitaria es excelente y nada cara. Cuando llegamos al hospital y vimos el hall pensamos que era imposible que no fuera caro, tal como nos había dicho la chica canadiense, pero al final por las dos consultas más las pruebas que le hicieron nos cobraron 119 € al cambio, está muy bien.

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
btc_93
Ciudadano del mundo
Ciudadano del mundo


Cantidad de envíos : 314
Edad : 23
Localización : Barcelona
Fecha de inscripción : 05/05/2009

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Mar 4 Oct 2011 - 2:31

Hola de nuevo Loly!!

Supongo que ahora vien mi parte favorita edl viaje eh! Ay mi querido Laos!!!

Dios mío qué pedazo de país! hehe

Estaré atento! A ver si me dejo caer más a menudo por aquí, que últimamente ando muy liado con mi blog!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Miér 5 Oct 2011 - 14:24

Hola! Icon Smile

Pues sí, ahora viene tu parte favorita, Laos! tengo ya el capítulo hecho, a ver si en un ratito lo cuelgo!

Por cierto, enhorabuena por el blog, está muy chulo!

Me alegro de verte de nuevo por aquí, un saludo! icon_winken

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Nymeria
Es hora de volver a casa?
Es hora de volver a casa?


Cantidad de envíos : 4110
Edad : 38
Localización : Santiago de Compostela
Fecha de inscripción : 28/09/2008

MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Jue 6 Oct 2011 - 12:29

Aquí está el siguiente capítulo: llegamos a Laos! Icon Wink

Día 18 de septiembre de 2009: Bangkok-Ubon Ratchathani-Pakse

Nos levantamos muy temprano para ir al aeropuerto, poco antes de las 5. Yo no estaba bien del todo aún, pero sí me encontraba bastante mejor; quizá con suerte podría comer algo sólido al final del día. Cogimos las mochilas y bajamos sin hacer ruido. En recepción no había nadie, así que dejamos la llave en un recipiente que había específicamente para eso.

Al salir buscamos un taxi; pronto apareció uno, con el que regateamos hasta acordar lo que parece ser el precio standard, 400 bahts. No había apenas tráfico, y llegamos muy pronto al aeropuerto. Una vez allí fuimos hasta el supermercado que hay en la esquina y compramos algo para que desayunara Migui (107 bahts), entre otras cosas un dorayaki relleno de chocolate que tenía una pintaza. Yo, por ahora, seguía con suero... sad


Dorayaki... qué envidia me daba Migui...

Después de comer algo nos dirigimos a pasar el control de equipajes de mano, y de ahí a la puerta de embarque. Volábamos con Air Asia, y la sala en la que nos tocó esperar estaba llena de pijillos que iban a las playas tailandesas de Phuket y japonesas que parecían salidas de un anime. Hacia las 7 pudimos embarcar, y a las 7:30 salimos. El vuelo fue bastante corto, y una hora después aterrizábamos en Ubon Ratchathani, una ciudad tailandesa relativamente cercana a la frontera sur de Laos.

Un rato después, cuando salieron nuestras mochilas por la cinta de equipajes, fuimos a buscar un taxi. Pronto conseguimos uno, que por 200 bahts nos llevó a la estación de autobuses, a la que llegamos bastante rápido; estaba tan sólo a unos 3 o 4 km del aeropuerto. Una vez allí fuimos a comprar 2 billetes para el autobús internacional que iba a Pakse (200 bahts por persona) y nos sentamos a esperar. Hay varios buses diarios que conectan la ciudad con Laos, y la mayoría salen por la mañana, para que los pasajeros tengan tiempo suficiente para hacer los trámites fronterizos. Por suerte, salía uno al cabo de un rato.


Estación de Pakse

Fuimos descansando un poco en el autobús mientras atravesábamos el este de Tailandia hasta que por fin, un par de horas después, llegamos a Chong Mek, al puesto fronterizo tailandés. Allí el bus paró para que bajásemos a realizar los trámites para salir del país, y el conductor nos indicó dónde nos esperaría, un poco más adelante, tras pasar la frontera y conseguir los visados. En el puesto tailandés había un poco de cola, pero no tardamos demasiado en tener todo listo. Luego fuimos a comprar un agua (nos cobraron 10 bahts por una pequeña, un poco timo) y a cambiar euros por kips, la moneda de Laos.

Después caminamos hasta el puesto fronterizo laosiano, y nada más llegar ya nos dimos cuenta de que aquí no iba a ser tan fácil todo. Había una caseta abierta por dos lados, y tenías que hacer cola en uno de ellos para hacer el visado, mientras que se recogía después en el otro lado cuando ya estaba listo. Lo malo es que la cola estaba un poco mezclada, y todo el mundo se agolpaba para intentar llegar pronto a donde los militares recogían los documentos. Aquí sí había mucha gente, al contrario que en el puesto tailandés. Total, que nos tocó esperar casi 2 horas de pie, con un calor aplastante y en medio de la multitud, hasta que por fin, previa entrega de una foto y 35$ cada uno, nos indicaron que esperásemos a un lado para recoger el visado (ojo! al parecer hay que llevar la pasta en dólares para evitar problemas!). Un ratito después nos llamaban para devolvernos los pasaportes; este trámite se nos había hecho interminable. Yo había tenido suerte de estar ya mejor, porque si hubiera estado tan débil como los días pasados creo que me habría desplomado. Aún así sentía que necesitaba comer algo, y compramos en un puesto de frutas cercano 2 manzanas antes de regresar al autobús (también nos timaron un poco para ser Laos, costaron 5.000 kips). Por fin comía algo sólido!


Puesto fronterizo laosiano (imagen sacada de google)

Era ya cerca de la 1pm cuando el autobús cruzó el río Mekong, enorme! Era la primera vez que lo veíamos, pero nos iba a acompañar en la mayor parte de lo que restaba de viaje. Unos minutos después entrábamos en Pakse. El autobús nos dejó en una pequeña estación de las afueras y enseguida nos rodearon un montón de conductores ávidos de dinero, deseosos de llevarnos al centro del pueblo. Uno de ellos ya cogía nuestras cosas para subirlas a una de las camionetas de transporte, y le paramos los pies; eran como una pequeña mafia. Al final llegamos a un acuerdo con un hombre que tenía una especie de carro a motor para que nos llevase a buscar un hotel por 20.000 kips.


La primera vez que vimos el Mekong

Nos gustaba el Sabaidy 2 Guesthouse, pero según la guía solía estar bastante lleno, y decidimos probar en el Sedone. Cuando llegamos allí Migui se quedó en el carro con las mochilas y yo bajé a preguntar si había alojamiento disponible. Y me topé de bruces con el carácter del sur de Laos, probablemente la gente más vaga y pasota del mundo: en lo que en teoría era la recepción, una sala totalmente descuidada y no muy limpia, un hombre dormitaba en una especie de sofá junto a un ventilador, con las moscas pululando por allí. Al entrar yo se medio despertó, pero no hizo siquiera ademán de levantarse: simplemente me dijo que había una habitación disponible, y me señaló una puerta abierta mientras seguía durmiendo como un sapo. En fin, ya que estaba allí decidí echar un vistazo, aunque la primera impresión no había sido muy buena ops Cuando entré vi que la habitación era digna de una casa abandonada: paredes sucias y llenas de humedad, con restos de mosquitos aplastados en la pintura desconchada, una cama de metal vieja, descuidada y no muy limpia, y algunos escasos elementos en tan buen estado de conservación y limpieza como las paredes y la cama. Salí de allí por patas, vaya, yo no dormía allí ni gratis! ahhh Una vez fuera, le pedí al conductor que nos llevase a otro sitio que estuviera mejor. Cuando Migui me preguntó qué tal la habitación, al verme salir tan decidida, le dije simplemente que daba miedo.

Poco después el carro paraba en el Lankham Hotel, y bajé de nuevo a ver qué tal era el sitio. Me atendió una chica joven muy simpática que me enseñó una habitación en el segundo piso, sencilla pero limpia, que estaba bastante bien. Tenía una nevera donde te ponían agua todos los días de forma gratuita, TV y un baño sencillo de estilo occidental. Esto ya era otra cosa! Cada noche costaba 90.000 kips (unos 8 €), estaba muy bien de precio. Le dije a la chica que nos quedábamos, y tras despedirnos del conductor subimos nuestras cosas a la habitación. Teníamos bastante hambre, así que enseguida bajamos a buscar un sitio donde comer. Justo al lado del hotel había un pequeño restaurante italiano que tenía buena pinta, y nos quedamos allí mismo. Yo me notaba más o menos bien, la manzana que había comido antes no me había hecho ningún daño y ya no me dolía el estómago, así que decidí arriesgarme y pedí un arroz con calamares. Migui pidió una ensalada y un plato de pasta. Cuando nos trajeron la comida no me arrepentí nada, estaba todo muy rico y finalmente no me hizo daño... ya estaba curada! mysmilie_1112 Cuando terminamos pagamos (67.000 kips, unos 6 €) y salimos a dar un paseo por el pueblo. Pakse es muy pequeño y no tiene mucho para ver; quizá lo más chulo sean las vistas al Mekong y un templo budista, el Wat Luang.


Primera comida sólida desde Myanmar, ñam!! comer

El Wat Luang estaba muy cerca del hotel, y nos dirigimos allí. Había mucho movimiento de monjes entrando y saliendo del templo, y el recinto era bastante grande, decorado en tonos dorados y colores vivos. Dentro hay también una escuela monacal, pero a aquella hora no parecía que estuvieran permitidas las visitas, así que nos limitamos a echar un vistazo a todo desde el exterior. Luego seguimos caminando hacia la zona del paseo del río; caía el atardecer, y empezaban a abundar los mosquitos, así que poco después dimos la vuelta y regresamos hacia el hotel. De camino pasamos ante un local que nos llamó mucho la atención, donde había niños súper concentrados jugando a videojuegos, y luego paramos en una pequeña papelería para comprar un par de cosas que nos hacían falta (era muy barata y había cosas chulas, como almohadillas para el ratón bastante originales).


Wat Luang


Monjes

De vuelta en el hotel, nos fijamos en algo muy curioso: las papeleras y ceniceros de cada planta eran antiguas bombas estadounidenses que habían sido “recicladas” para darles un uso más digno que matar gente. Y es que, aunque poca gente lo sabe, Laos fue bombardeado sin piedad durante la Segunda Guerra de Indochina (1964-1973) por parte de EEUU, llegando a ser el país más bombardeado del mundo en relación a su población. Se lanzaron más de 2 millones de toneladas de bombas, casi una tonelada por persona... sad


Antigua bomba estadounidense reciclada para un uso más digno

Poco después de volver al hotel salimos a la terraza y vimos que el cielo se había encapotado; estaba a punto de comenzar una tormenta perfecta, una de las más impresionantes que he visto nunca. Pronto empezamos a sentir cómo muchos truenos retumbaban cerca, y cada pocos segundos algún rayo iluminaba las nubes. Pasamos un buen rato contemplando la tormenta monzónica, viendo cómo descargaba toda su furia sobre el pequeño pueblo, y luego volvimos a la habitación.

Aunque parezca mentira, entre las 3 fotos siguientes hay sólo 5 y 10 minutos de diferencia:



5 minutos después, unas nubes negrísimas lo cubrían todo


De vez en cuando los relámpagos iluminaban el cielo

Más tarde, cuando los elementos se calmaron, bajamos un momento a internet. En el mismo hotel había un pequeño local donde tanto conectarse como hacer llamadas internacionales salía muy bien de precio, y estuvimos un buen rato allí por poco más de 50 céntimos de euro (6.000 kips). Luego empezamos a tener hambre de nuevo y salimos a cenar al mismo restaurante italiano de antes. Esta vez pedí pasta con tomate, sin preocuparme ya de mi estómago, y Migui un sandwich con patatas. La verdad es que allí se comía genial, de nuevo estaba todo riquísimo. Tras pagar (61.000 kips) volvimos al hotel y hablamos con Tao, la chica de recepción (que debía ser la única que hablaba inglés) para ver la posibilidad de alquilar una moto al día siguiente. Quedamos en que por la mañana nos enseñaría las que tenían, y nos fuimos a dormir. Estábamos agotados, pero ilusionados al mismo tiempo por estar en un nuevo país que prometía mucho Very Happy


Pronto, nuestro primer día completo en Laos, que resultó ser bastante azaroso...

_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD

留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://spaces.msn.com/lolyvilloch
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos   Hoy a las 12:37

Volver arriba Ir abajo
 
Myanmar y Laos 2009: un viaje monzónico entre pagodas y búfalos
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 4 de 4.Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4
 Temas similares
-
» EXPOTERRARIA 2009 " Madrid"
» EXPOSICION MARTORELL 2009
» Mi viaje a Tenerife
» feria de hamm 2009 12 de diciembre
» El primer ministro británico echa al Gato de Downing Street

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Mochileros :: Cuadernos de viajes :: Bitácoras del mundo-
Cambiar a: