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 Transiberiano 07

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caravanserai
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MensajeTema: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:18






Prólogo

Caravanserai
Bueno, una semana después de llegar empezamos este diario, un viaje increíble por media Asia en el que he disfrutado no sólo de una experiencia sin igual y de unos paisajes más que espectaculares, sino también de la buena compañía y el buen rollo. Y me gustaría empezar citando unas palabras del Che, de su libro “Notas de viaje”, sobre su periplo por America Latina. “No es este un relato de hazañas impresionantes. Es un trozo de nueve vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños.”

No recuerdo el día exacto en que surgió en mi cabeza la idea de hacer el transiberiano, pero sí que fue tras un viaje. Y claro, uno siempre intenta superarse así mismo, llegar “más alto, más lejos”. Y a pesar de verlo como algo muy lejano, quizá por desconocimiento o por la misma magnitud del viaje, empecé a recopilar todo tipo de información por la red y señalar con el dedo una ruta sobre un mapa de Asia. Y me puse manos a la obra, hasta que decidí abrir el post. Hubo momentos en los que pensé que me quedaría a medio camino y que este viaje se quedaría en eso, en un bonito sueño, pero después de casi 3 meses buscando gente con la que compartir esta experiencia, me junté con K_lero y su gente, Lyon, e Illenca. Tras largas semanas de preparación, en los que tuvimos que currarnos un viaje como nunca lo habíamos hecho, y buscar todo tipo de información, contrastarla, enviarnos cientos de mails, reservar vuelos, tramitar visados y permisos, y no sé cuantas cosas más…Y llegó por fin un 26 de julio, donde tanto esfuerzo e ilusión vieron su recompensa, y es que, como ya he dicho en más de una ocasión, los sueños son para vivirlos, no para soñarlos.

Por fin podemos empezar a contarlo todo. Todo empezó ahí, cuando despegó el avión. No, no, no,… qué dices! No es una historia de aviones que despegan, aunque sí es la historia de un despegue. Todo empezó ahí.

Illenca
26 de julio, día D. Pero antes hubo meses de A, de B y de C, es decir, moviditos. En cierta manera esta historia empezó el año pasado cuando se me clavaron dos espinitas: tener que ir a Rusia con un viaje organizado y que el único tren que cogiéramos fuera el San Petersburgo-Moscú que me supo a poco teniendo justo ahí un recorrido tan mítico como es el transiberiano. Pero las cosas fueron como fueron y este viaje es el de la “desespinación”, “desespinación” que viene con bonus track (Mongolia, China, Tibet y Nepal, ¡para esa parte no hay espinas que valgan!).

Mis planes para este verano, desde luego, no eran estos. Meses antes de embarcarme en esta aventura, corrían por mi mente pensamientos en esta línea: “Este hilo que ha abierto Caravan tiene una pintaza, desde luego, pero después del viaje del año pasado, este año toca algo más económico… Además, ya tengo comprobado que yo no puedo ir a Rusia si no es con agencia, desde aquí lo tengo fatal para tramitar el visado, si no lo conseguí el año pasado, ¿por qué lo voy a conseguir este año? Nada, nada, me monto un inter-rail y tan feliz. Pero… ¿por qué no consigo sacarme de la cabeza el transiberiano?” Mi proyecto de inter de cada vez me apetece menos hasta que… ¡deja de estar ahí! A mi compi de inter le han cambiado las vacaciones así que los planes se hunden. Mi reacción normal habría sido hundirme con los planes –con lo organizadita que soy, planes y yo somos uno- pero contra todo pronóstico me lo tomo con calma, lo cual, creo que es una señal muy fácil de interpretar. Me pongo manos a la obra para ver si consigo hacer desaparecer los obstáculos que me separan de unirme a la expedición y, después de unas semanas de incertidumbre, mil trámites y una gran bronca de mi jefa por las fechas de las vacaciones, tiro hacia adelante.

Llega el día D: vuelo Palma-Barcelona. Barcelona, Barcelona, Barcelona. El tiempo no pasa. Estoy sola en el aeropuerto. Me llama Caravan, todavía desde el curro. Llamo a Lyon, que anda de turisteo por Barcelona y va a venir hacia el aeropuerto ya para coger el vuelo. Me aburrooooo. Tras unas horas interminables llega Elena. Llegan Tere, Raquel, Regue y Lyon. Llega Caravan… Ya estamos todos los del primer turno. Esto empieza…


K_lero
Para mi esto empezó como un flechazo al ver el post de Caravanserai.

Hacía algun año ya que había comentado con mi hermano lo interesante que sería hacer el Transiberiano, pero no era suficiente aliciente como para gastar todas unas vacaciones de verano en ello (son tan escasas las vacaciones...).

Pero al ver el post de Caravanserai, que utilizaba la ruta del Transiberiano para hacer un viaje impresionante, tardé una semana en convencerme, y a la semana le di el “sí, quiero”. Lo propuse entre mi gente, y mi novia aceptó (pese a su precaria situación económica), mi hermano y el Regue tambien aceptaron. A Lyon también le hicimos un pequeño lavado de cerebro y por todos es sabido que al “guarro” se le convence fácil... y así estábamos.

Eramos muchos, y además no coincidíamos en fechas, con lo que nos separamos en dos grupos; por un lado todos los que he mencionado y por otro Caravanserai con otro grupo de gente.

Cuando avanzó la planificación Caravan nos dijo que su grupo le había fallado, que si se podía integrar en el nuestro. Para mí fue una gran alegría puesto que este viaje al fin y al cabo lo había fraguado él, así que me apetecía hacerlo con él. Raquel se nos unió mas adelante, y las últimas en incorporarse al viaje fueron Elena e Illenca, así que al final fuimos un nutrido grupo de 9 personas que gracias a todos y cada uno de nosotros conseguimos mantenernos entretenidos durante las 10000 horas muertas que hubo a lo largo del viaje.


Última edición por caravanserai el Mar 20 Ene 2009 - 3:39, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:19

Jueves, 26 de julio

Salgo del curro sobre las 21.20 y al llegar a casa, mis padres me llevan al aeropuerto. Me despido de ellos y enseguida me encuentro con Cris y Lyon, que ya conozco, y los demás, Tere, Elena, Raquel y Regue. Facturamos y vamos a saludar al grupo de Iker y Electrichka, que están en el otro mostrador para irse a Atenas. Los nervios se van disipando, digo yo porque se comparten. Esto ya no hay quien lo pare.


Viernes, 27 de julio

Sobre las 00.00, embarcamos en un avión de Clickair y despegamos rumbo a Moscú. El viaje, largo, Lyon y yo pa matar el tiempo hojeamos la guía de la Lonely Planet de conversación en ruso, y aprendemos expresiones tan valiosas como “Puedo presentarte a mis padres”, “Vamos a la cama”, “No lo hago sin protección”, “Más rápido”, “Más despacio”... Qué risas xDD. Tras 4 horas sin apenas poder conciliar el sueño, llegamos a Rusia sobre las 6 de la mañana hora local. Ya en el control de pasaportes, le entregamos el formulario que nos dieron las azafatas y por fin estamos en territorio ruso. Sacamos pasta del cajero (9.16 € de comisión por La Caixa), y vamos en busca de un tren que nos lleve al Hostel. Todavía algo desorientados, buscamos los letreros en inglés para lograr ir hasta donde se coge el tren express (150 rublos). Es un viejo tren muy amplio, adornado con cortinas de época. El trayecto son 45 minutos y nos deja en la estación sur de trenes. Allí enlazamos con el metro y nos bajamos en la parada de Kuznetski Most, donde por un estrecho caminito se llega a nuestro Hostel, el Godzillas, un poco cutre y lo peor es que están en obras. Antes, casualidad, nos encontramos con una española que nos indica cómo llegar, ya que no había ningún letrero en la puerta. Y nos pregunta: ¿Vosotros no seréis el grupo de Caravanserai? xDDD. Era Lualua, del grupo de Daikos, qué sorpresa y qué pequeño es el mundo. Nos los encontraríamos más adelante a lo largo de toda Siberia.

Ya en el hostel, dejamos las mochilas en una sala, y cómo hasta las 3 no nos dan las habitaciones, decidimos hacer tiempo yéndonos a la estación a sacar los billetes del transi, no sin antes desayunar. Al llegar vemos todo el bullicio que rodea la estación. Nos intentamos ubicar pero todo está en ruso. Intentamos preguntar en varios sitios el precio de los billetes Moscú-Irkustk con una chuleta en cirílico y ante la exquisita amabilidad de las funcionarias rusas. Nótese la ironía. Nos piden 10000 rublos, unos 300 €. Vaya clavada. Y nosotros, ingenuos, pensábamos que sería más barato sacarlo en taquilla. Decidimos que mejor lo intentamos en el albergue a ver qué nos dicen. De vuelta, Katia, la chica del albergue, nos comenta que lo probará. Nos pide 8500 rublos, 60 € menos, algo es algo. Mientras nos vamos a comer y más tarde empezamos a recorrer las calles moscovitas en dirección al centro. Amplias avenidas con letreros gigantes hasta que llegamos a la conocida Plaza Roja, rodeada en sus cuatro lados por el Kremlin, la tumba de Lenin, la bellísima catedral de San Basilio, el GUM (un centro comercial en forma de palacio enorme) y el museo de historia. La vamos cruzando y es grandísima, en un principio se ideó para albergar mercadillos, y fue símbolo del poder de la extinta URSS. Lo que más nos llama la atención es la catedral de San Basilio, con esas cúpulas redondeadas acabadas en punta, y con forma de bolas de helado. Nos quedamos un rato por allí tiraos en un césped y viendo qué bonito es todo. Ya de nuevo en el hostel, Katia nos dice que no tiene internet y qué no ha podido mirar nada. Así que nada, resignados, nos vamos a cenar unas deliciosas patatas rellenas de queso, mantequilla, bacon, etc. Y ya en la habitación nos quedamos hablando un buen rato antes de sobarnos. Al día siguiente llegan los hermanos K_lero, ya estaremos los 9.


Llegada a Moscú


Estación sur de trenes


Metro de Moscú


Llegando a la Plaza Roja


En la Plaza Roja con la catedral de San Basilio al fondo


Catedral de San Basilio




El Kremlin


Por cierto, la parada de nuestro Hostel es Tsvetnoi Bulevar. Os adjunto un mapa del metro de Moscú, para que os hagáis una idea de donde está el Godzillas Hostel.



Y bueno ya de paso os explico qué debéis hacer para entrar en Rusia. Primero, contactar con un Hostel, Hotel o lo que sea que os tramite una invitación (visa/voucher). Nosotros nos pusimos en contacto con los del Godzillas, reservamos 2 noches y no tuvimos que pagar ninguna paga y señal. Desde su [url="http://www.godzillashostel.com/aboutgodzillashostel.php"]página web[/url], hay un link para tramitar la visa, nosotros lo hicimos con [url="https://www.getrussian.com/order/forms.php?a_aid=Godzillas"]getrussian[/url]. Nos costó 22,41 €/persona, y en 24/48 horas te envían un mail o fax con la invitación. Una vez tienes esto, ya puedes ir a la embajada rusa en Madrid o al consulado ruso de Barcelona (según la zona de España que vivas), rellenas un formulario, presentas el pasaporte, un par de fotos y un seguro internacional tipo Mapfre. Con todo esto y 35 € te dan el visado y ya puedes viajar a Rusia. Un auténtico coñazo pero bueno, queríamos coger el transi..

Por cierto, el Godzillas Hostel, a pesar de ser un poco cutre, es 100% recomendable, puesto que a nosotros nos hicieron un gran favor encontrándonos billetes de tren para 9 personas y los compartimentos seguidos. Si vais, preguntad por Katia, un encanto de persona y una jachonda xDDD También es posible que os encontréis a un montón de españoles, se ve que el boca a oreja ha hecho que todos los españoles vayamos aquí. En el albergue lo flipaban xDD


Última edición por caravanserai el Jue 25 Sep 2008 - 21:23, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:21

Sábado, 28 de Julio (día 2) (escrito por k_lero)

Comenzaré el sábado, segundo día del viaje (os vais a hinchar, aun os quedan 29) , contándoos un poco la previa que tuvimos mi hermano y yo el viernes:
Mientras todos estos cabrones disfrutaban en Moskau el viernes mi hermano y yo sufríamos en nuestras sillas del curro en silencio las hemorroides. Pero finalmente también llegó nuestro turno, y la espera merecía la pena pues volábamos gratis Madrid – Moscú. El vuelo salía a las 23:00 y llegaba allí el sábado a las 6:00 hora local (4 horas de vuelo + 3 horas de diferencia horaria).
Pero al llegar al aeropuerto nos encontramos la desagradable sorpresa que siempre pende sobre nuestra cabeza cual espada de Damocles: el vuelo estaba lleno.
Tras debatir, esperar, anhelar y agonizar, el majísimo comandante permitió que voláramos en transportín, que para el que no lo sepa son las comodísimas sillas reclinables de la tripulación, en la parte trasera del avión. Total que pasamos el vuelo ambos con la resaca de la noche del jueves (las despedidas siempre acabaron venciéndonos) levantándonos y sentándonos cada 10 minutos para que sacaran los cajones de comida, etc... esa fue nuestra noche de sueño, una auténtica basura.

Bueno, ahora centrémonos. El sábado llegamos a las 6:00 de la mañana y entre mochilas, documentaciones, encontrar el bus que nos llevaba a una estación de metro de la periferia, coger el metro con los malditos carteles escritos con letras del Tetris, perdernos en el susodicho metro y tardar media hora en encontrar el maldito albergue sin señalización ninguna, nos dieron cerca de las 9:00 hasta que llegamos al Godzilla’s.
Al fin nos reuníamos los nueve, estos ya estaban despiertos, cálido recibimiento, nos esperaba un viaje de 15000 km juntos. Solo nos faltaba decidir quien era Frodo.

Nos informaron del notición: por ahora no teníamos billetes de Transiberiano (salíamos al día siguiente): precios desorbitados y desde el albergue Katia no había conseguido nada aun. Salimos a desayunar con contundencia y hablar de las opciones que teníamos y regresamos al albergue. Finalmente Katia nos consiguió los billetes Moscú – Irkustk por 7900 rublos (225 €) cada uno, impresionante! En taquilla nos pedían 10000 rublos!

Nos dedicamos pues a ver la ciudad, fuimos de nuevo a la plaza Roja, visita al interior de San Basilio, me pareció mucho mas pequeña de lo esperado pero igualmente preciosa. El mausoleo de Lenin y el Kremlin nos lo saltamos por diversidad en las opiniones. Fuimos a las galerías GUM, echamos una cerveza, y después fuimos caminando pasando por el monumento al soldado desconocido hasta la calle Arbat, donde comimos en un sitio con estética de vacas llamado “Mumu”. Proseguimos paseo y acabamos haciendo ruta por las estaciones de Metro más destacables, puede que viéramos unas 15, y la verdad es que no he visto metro como el de Moscú, simplemente precioso.

Ruso


Todos en la plaza Roja


Tomando la primera cañita


Monumento al soldado desconocido


Amelie??


McTetris


El menú esta clarisimo, cocido y callos


Metro de Moscú, impresionante



Tras el éxodo por el metro (yo estaba totalmente destruido por el cansancio) regresamos a la plaza Roja, y disfrutamos del espectáculo de verla de noche.
Cenamos algo rápido allí cerca y echamos a andar con la intención de buscar algún garito donde tomar un buen vodka ruso (sin duda solución a todos nuestros males).
Recorrimos las calles Tverskaya Ul, Strastnoy Boulevard, Petrovskiy Boulevard... sin ningún éxito.
El ambiente era demasiado selecto para nosotros y no nos apetecía tener que pasar por delante de los armarios empotrados para entrar en un bar a echar una cerveza, así que regresamos al albergue, comprando antes vodka y cervezas.
Allí nos quedamos, en la sala común, con un francés al que no le dejabamos leer y se unió a nosotros, y finalmente nos acostamos calentitos después de varias cervezas y media botella de vodka a chupitazos.

Vuelta a la plaza Roja


Todos haciendo el pavo en la plaza Roja by night[img]


Tomándola en el albergue. Primera experiencia con el vodka ruso.


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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:28

Más foteles del viaje:

Catedral de San Basilio, lo que más nos gustó de Moscú, se nota ehh



Cambio de guardia de los marineritos xDD



In the metro



Metro moscovita





Lenin en un mosaico dentro del metro



El GUM de noche



San Basilio y el Kremlin de noche
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:30

Domingo, 29 de julio (escrito por Illenca)

Última ducha, dato importante teniendo en cuenta que vamos a pasar 88 horas en un tren. Pero antes tenemos algo de tiempo para despedirmos de Moscú. Después de dos días aquí todavía no hemos sido capaces de ver el Kremlin pese a haber ido tres veces a la Plaza Roja. Esto nos hace darnos cuenta de que andamos algo flojos de organización, algo que creo que iremos mejorando aunque solo sea un poco a lo largo del viaje. La noche anterior, entre chupito y chupito (olé ese vodka frío, a palo seco pero frío, ¡no volvimos a catar tal exquisitez!) debatimos como aprovechar el poco tiempo que nos quedaba en Moscú. El Kremlin estaba pendiente, pero dado el poco tiempo que teníamos, el sentido común nos hizo descartarlo y nos decidimos por el parque Gorki.

Pillamos metro y nos encaminamos hacia allí. Vamos bordeándolo hasta que vemos una entrada. Hay un detector de metales para entrar, que los rusos van pasando sin problemas. Cuando nos disponemos a hacer lo mismo, no nos dejan pasar, nos mandan a otra entrada, más adelante. Vamos mirando atentamente a lo largo de toda la verja, no sea que nos pasemos la entrada… Minutos después comprobamos que era imposible saltársela:



Allí hay otro detector que la gente pasa también sin problemas, pero enseñando un tique que han comprado previamente: ¡nuestro gozo en un pozo! Yo creo que la primera entrada era la buena, la del parque y que esta segunda es para el parque de atracciones que ocupa una parte del parque. No sé si mandarnos a esta ha sido de buena fe pensando que somos tan suicidas como para montarnos en esos cacharros que llevan sin pasar una ITV desde tiempos de Lenin o a mala leche. Decidimos no entrar porque ya solo nos quedan 20 minutos de margen para coger metro otra vez e ir al albergue a buscar las mochilas.



Una vez recogidas las mochilas vamos hacia la estación. Nos distribuímos las tareas: campamento base para guardar mochilas, averiguaciones ferroviarias, acopio de blinis y aprovisionamiento de bebidas. Ya lo tenemos todo, solo nos falta subir al mítico transiberiano, que será nuestro hogar los próximos cuatro días. Pero antes una foto: nosotros, Valentina, nuestra “provodnika” y el tren.



Ahora sí, ¡viajeros al tren!



Tenemos tres compartimentos seguidos en el vagón 13 (tres personas en un compartimento, cuatro en otro y dos en el último). Uno de estos compartimentos es exclusivamente nuestro y este será el campamento base. Nos servirá de comedor, de sala de estar para tertulias y de casino.



El tren merece una inspección, que no se hace esperar: organizamos una expedición para recorrerlo de cabo a rabo. Empezamos desde nuestro vagón hacia atrás, hacia los barracones de campo de concentración… esto… hacia 3ª clase; ¡menudo hacinamiento, qué agobio! Llegamos al final del tren y nos quedamos embobados viendo por la ventanita trasera como vamos dejando atrás kilómetros y kilómetros de vía.



Nos tocan ahora los vagones de delante, los de 1ª clase, con su aire acondicionado, no sea que los señores se despeinen abriendo las ventanas; todavía no lo sabemos, pero resulta que en esos vagones ¡incluso pasan el aspirador! Nada que ver con el cubo de líquido negro (no me atrevo a usar la palabra agua) y la escobilla con la que se pasean para llenar el expediente en nuestro vagón (tampoco me atrevo a usar el verbo limpiar).

Nos falta solo el vagón restaurante que resulta que no tiene nada que ver con el resto del tren. El tren está ¿decorado? con cortinas que no soy capaz de describir y alfombras de salón de abuela que no encajan en absoluto con las cortinas excepto por una cosa: su grado de horterismo. El vagón restaurante, en cambio, parece una hamburguesería americana; es como un Burger King con ruedas: todo decorado en rojo, con su barra, sus taburetes de plástico y sus sofás.




Próximo capítulo: la vida en el transiberiano.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:37

La vida en el Transiberiano

Un poco de historia
El día 21 de julio de 1904 tras un proyecto faraónico que duró 13 años, numerosos esfuerzos y centenares de vidas perdidas, se puso en marcha la vía de 8000 kilómetros del transiberiano. Se inauguraba el tren más largo del mundo, que une Moscú con Vladivostok, en la costa del Pacífico.

Actualmente, el transiberiano en sus diferentes rutas es utilizada por rusos, mongoles y chinos para sus desplazamientos internos y fronterizos. Tren mítico donde los haya, atraviesa 7 husos horarios siendo aún un recorrido de dimensiones épicas, una conexión entre el este y el oeste y un símbolo permanente de lo que fue la unidad rusa en un mundo revolucionario. Por sus ventanillas desfilan imágenes de grandeza y de fracaso. Y en sus pasillos se escuchan las voces cansadas de gente confundida. La travesía de Asia en tren entre Moscú y Pekín, es de 7621 kms, realizando el recorrido del mítico transiberiano en su variante transmongoliana.

Nuestra historia
El sueño de subir al transiberiano se cumple. Son las 13.20 de un domingo 29 de julio. Ya sólo falta comenzar a rodar. Nuestra provonidka, Valentina, es un cielo, muy simpática y atenta con nosotros. Esto empieza a moverse. Poco a poco, nos vamos alejando de Moscú, sin prisa pero sin pausa. Todavía flipándolo, empezamos a recorrer el tren y a familiarizarnos con nuestro vagón y en especial con nuestro compartimento, en el que pasaremos nada más y nada menos que 88 horas, casi 4 días. Nuestro vagón es el 4º por la cola, justo el último de 2ª clase (kupé) y situado antes de los 3 vagones de cola, que son de 3ª (platskart). La verdad es que estos últimos no están nada mal, mucho mejor de lo que había leído, lo único que allí la intimidad no existe y se comparte todo con la gente que te rodea. Mientras, en nuestros compartimentos, que están seguidos, hacemos como lugar de reunión el compartimento de enmedio, totalmente ocupado por nosotros. Durante todo este largo tiempo hacemos un poco de todo para ir matando el tiempo: entre charlas, juegos de cartas, libros, música, siestas y sobre todo, observando el paisaje que se extiende desde la ventana, pasamos nuestra “vida” en el tren.

Para comer empezamos a sacar latas de unos, latas de otros y nos lo montamos bastante bien. Salvo a Illenca que casi no le gusta nada, los demás nos ponemos las botas con jamón, atún, paté y especialmente con los mejillones. Benditos sean xDD. Para complementar aprovechamos las paradas para comprar comida que nos venden las “abuelas”, las típicas amas de casa rusas que cocinan y luego van a vender su comida a los pasajeros del transiberiano. La verdad es que venden casi de todo: hamburguesas, pepinillos gigantes, patatas, verdura, pescado (esto mejor no probarlo ya que nos dijeron que contenía muchas toxinas), cerveza (caliente, semifría, fría y congelada xD) y hasta peluches, ramos de flores, etc.

Sobre el paisaje, qué decir, en conjunto todo muy verde, con cientos de casitas de madera a lo largo del camino. Al principio está lleno de extensos bosques y altos árboles, pero poco a poco, van habiendo menos y el paisaje se va convirtiendo en extensas llanuras. A veces cuando se podía, iba al final del tren, a ver cómo íbamos dejando kilómetro tras kilómetro. Es muy relajante. Por suerte, tuvimos buen tiempo, la temperatura rondaba los 20ºC. a veces incluso hacía mucho calor. Qué diferente debe ser en invierno.

Pasamos por Ekaterimburg, Omsk, Novosibirsk, Krasnoyark, etc…En cada parada estamos entre 20 y 30 minutos, que aprovechamos para estirar las piernas, comprar comida y sobre todo, cerveza; y también para hacer fotos del bullicio que se crea cuando para el tren. Cuando llega la noche, después de cenar, nos montamos unas buenas juergas a base de chupitos de vodka y cerveza, jugamos a cartas, cantamos Rafaella Carrá (fue Lyon el que empezó con “Para hacer bien el amor hay que bajar al sur..” joder que canción más pegadiza xDD), proponemos acertijos con los que nos comemos la olla un buen rato, contamos chistes, o hablamos de viajes pasados o futuros. Estamos de coña y el marco del transiberiano lo hace increíble.

Otra cosa a comentar son los lavabos y las colas que se forman a veces para entrar. Los dos que hay en nuestro compartimento, uno a cada extremo, desprenden olor a orina y la higiene deja mucho que desear. Tienen tuberías y cañerías antiquísimas, y todo funciona de manera muy rudimentaria. Un consejo, ir a cagar a primera, que los lavabos están mejor y de paso le echas la mierda a los de 1ª clase xD.

Mención especial las personas que comparten con nosotros un tramo del viaje, al fin y al cabo el transiberiano es como la vida misma, un largo recorrido en el que coincides determinados tramos con determinada gente, que sube y baja sin cesar en cada estación. Sobre los rusos, por lo general son personas desconfiadas, muy serias, y con los que cuesta romper el hielo, aunque claro está, como en todo, hay excepciones. Como personajes del transi, destacar a: Natasha, la chica rusa que con sus largas y retorcidas uñas descuartizaba a algunos viajeros durante la noche y echaba sus restos por el retrete xD; al gordo mongol, el típico pesado que siempre taponaba el pasillo del vagón y que se enteraba de todo; Buba, el único ruso que sabía inglés y que nos dio unos cuantos consejillos; los rusos del machete antichechenos, vaya quillos xD; la pareja de gavachos con los que compartimos más de un rato; el niño demonio que no paraba quieto ni un momento; la sirenita, una belleza rusa madurita pero con un cruce de piernas mejor que el de Sharon Stone Y finalmente German y Alexander, muy majos y que nos invitaron a te, café y cerveza.

Y bueno, el viaje en el tren más largo llegaba a su fin. Por increíble que parezca, el trayecto se había hecho corto, y de alguna manera empezábamos a echar de menos estos días en el transi, donde tantas cosas habíamos compartido, risas, miradas, paisajes, mejillones y varias botellas de vodka y cerveza. A las 10.30 de la mañana de un jueves 2 de agosto (5.30 en Moscú), nuestro transiberiano llegaba a su destino tras 5185 kms. de vías. Nos despedimos de esos rostros ya familiares, y nos bajamos en la estación de Irkustk.


billete del transiberiano



Nuestra vía



Momento antes de subirnos



Transiberiano



Nuestras noches en el compartimento



Elena echando la siesta



De resaca



Leyendo



Las abuelas



Comprando a las abuelas


Más foteles:

Cruzando un puente



Paradas en estaciones







Transi antiguo



Transi nuevo



Con la pareja de franceses



En el transiberiano



El niño demonio xD



Anochecer
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 21:39

Jueves, 2 de agosto (escrito por Illenca)

Después de 88 horas transiberiando llegamos a Irkutsk. Tras la foto de despedida con Valentina, la prioridad es conseguir billetes para el siguiente trayecto: Irkutsk-Ulan Bator. No lo conseguimos exactamente para el día que teníamos previsto pero tampoco nos trastoca los planes en exceso.

Una vez resuelto esto nos encaminamos hacia el centro. En el albergue de Moscú pillamos una tarjeta de un albergue de Irkutsk, el “Irkutsk Downtown Hostel”, con un plano esquemático para llegar a él y eso es lo que hacemos o lo que intentamos. El camino real es más largo de lo que imaginábamos (percepción de distancias alterada por el efecto mochila a la espalda). Cuando intuimos que ya estamos cerca decidimos quedarnos un grupo con las mochilas y el resto localizarlo y averiguar si hay sitio. Tenemos buenas ideas, pero ya comenté que la organización no era uno de nuestro puntos fuertes: un grupo nos quedamos esperando, sí, pero el grupo que va en busca del albergue, todavía no entiendo porqué, se va con las mochilas. Resultado obtenido por la expedición ‘búsqueda de albergue con mochilas’: no hay sitio en el albergue :wacko:

El albergue (qué pintaza, ¿eh?):



Pero no está todo perdido: hay una casa reservada por unos coreanos donde caben 8 personas (quien dice 8 dice 9, ¿no?) pero si a una hora concreta los coreanos no han dado señales de vida, entonces nos la podemos quedar. En caso contrario, desde el propio albergue nos ofrecen un apartamento para cuatro (¿cinco?), dos más recolocados en otro lado y dos en el albergue, o algo así.

Organizamos una nueva expedición para ir a hablar con la mujer de la casa reservada por los coreanos: resulta que de 8 (9) nada, que ya tiene la casa medio ocupada (y eso sin contar a los coreanos) y que para hoy, 4 o 5 y que para la noche siguiente sí que entramos todos con la condición de que nos marchemos a las 8.30 porque le entra gente nueva y tiene que limpiar. Mientras esperamos a que sea la hora de que nos confirmen si tenemos la casa o no, establecemos campamento base en la puerta de un banco –campamento que será desalojado a la fuerza- y un grupo pateamos algo de Irkutsk en busca de otras alternativas. El resto del grupo está encargado de interceptar a los coreanos en caso necesario :unsure:

Al final conseguimos la casa y cinco de nosotros nos instalamos en ella (la compartimos con unos franceses que se piden exclusividad en el baño mañana por la mañana; como hemos llegado los últimos, a tragar) y los otros cuatro se van al apartamento. A mi personalmente la casa me encanta: es la típica casa rusa de madera hecha polvo pero por dentro está cuidada. La dueña, Galina, está medio loca, pero a su manera es maja.

La casa:







Caravan, Lyon y yo nos instalamos en la habitación de los niños. Tenemos de todo: cunita, peluches matainsectos (¿verdad, Caravan?) y cuentos con bonitos caracteres cirílicos, para leer antes de dormir.





El albergue vale 500 rublos por noche (15 euros), creo que con desayuno (eso pone en la tarjeta). En la casa pagamos 600 (18 euros), con desayuno a cargo de Galina, que resultará ser una máquina de hacer blinis. Como estos alojamientos alternativos los conseguimos a través del albergue, podemos utilizar Internet (de pago), nos guardan las mochilas el último día y, importante en Rusia, se encargan de hacernos el registro, que en Moscú, con la movida de conseguir los billetes del transi y nuestra salida algo precipitada, no tuvimos tiempo. Si no recuerdo mal el registro son 300 rublos.

Ya instalados cada grupo en su alojamiento, nos volvemos a juntar todos y buscamos un sitio para comer. Después de dar unas cuantas vueltas nos acabamos metiendo en una especie de carpa azul, como una tienda de campaña gigante, donde solo tienen carta en ruso (¡bendito diccionario!) y donde nos ponen algo así como el “Caribe Mix Rusia” :blink:





Después de comer vamos a ducharnos, que buena falta nos hace, y a descansar un rato. Quedamos más tarde, con deberes pendientes: necesitamos conseguir un ordenador con Internet para ver como andan nuestras gestiones con Mongolia y con el Tibet. Tenemos algún imprevisto y la verdad es que dedicamos bastante tiempo de los días de Irkutsk a solucionarlo. Al final se nos ha hecho hora de cenar. Cenamos en una pizzeria 24 horas y volvemos dando una vuelta porque todavía no hemos podido ver nada, pero rapidito, porqué ¡Galina nos ha puesto hora! (el rollo es que los dichosos franceses tienen las llaves de la casa y cuando lleguemos nosotros nos tiene que abrir ella; mañana ya tendremos llaves).

Irkutsk:





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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 22:10

VIERNES 3 de agosto (escrito por k_lero)

Llegó el viernes y nos levantamos relativamente pronto ya que la noche anterior no habiamos hecho gran cosa; los de la casa de "Ricitos de Oro" tenían hora de regreso (que fuerte me parece) y la verdad, tampoco vimos gran cosa para hacer en Irkustk.

Nuestra intención era ir a Bolshie Koty ese día, un pintoresco pueblecito a orillas del Baikal. Sin embargo cuando llegamos a la "Raqueta" (el muelle desde donde salían las barcazas y ferrys hacia el Baikal) tuvimos que comprar los billetes para el día siguiente ya que para ese día no había billetes en horarios compatibles.

Decidimos pues ir a la estación de buses y probar con otro pueblecito del Baikal (de cuyo nombre no me acuerdo) que nos habían recomendado antes que Litsvyanka.
Pero nos llevamos otra patada en los morros porque también nos resultaba imposible ir a dicho pueblecito, así que al final pillamos billetes para Litsvyanka para las 14:30 ya que antes teníamos que solucionar unos asuntillos a través de internet referentes a nuestro tour de Mongolia...

Irkustk













Solucionamos nuestros "pequeños problemas" y fuimos a comer a una hamburguesería rollo MacDonalds pero a lo ruso que estaba al lado de la estación.
Eso sí, los malditos rusos tienen la feísima costumbre de ponerte la comida en platitos de aceitunas, se conoce que no tienen platos mas grandes y ya entendemos como se conservan tan bien las rusas (que lo hacen) viendo las cantidades de comida que te ponen. Total, que yo me tuve que zampar 3 hamburguesas para quedar medianamente satisfecho.


Nuestra parada de autobuses


Ya en el bus, creo que nos quedamos todos sobaos(maldita señora gorda del mal que nos tocó al lado al Regue y a mi!) y cuando llegamos a Litsvyanka comprendimos de lleno por qué lo queríamos evitar... eran 4 casas y un trocito de playa de piedras y autobuses y coches de turistas haciéndose un hueco en esta ridícula playa. Eso sumado a 20 puestos de artesanía y demás hippyeces le daba
al pueblo un aspecto turístico-decadente que lo convierte en el típico pueblo que nadie sabe por qué visita, pero acaba visitando.
Bueno, al menos la decepción no fue muy grande ya que nadie esperaba gran cosa. A cambio se bañaron casi todos en el Baikal, yo me contenté con meter una mano y un pie (+6 años de vida).

Llegamos a Litsvyanka


25 años de vida más...












... y a echar la cerveza


El Baikal nos contempla


Abuelo pescando


En el embarcadero de Litsvyanka


Baikal, foco de corrientes animistas



De vuelta a Irkustk otra vez en el bus mi hermano tuvo un pequeño incidente cuando el autobus pegó un frenazo mientras dormía y su asiento (con él encima) salió disparado hacia delante para aterrizar de un culazo en el pasillo. Nos reímos todos bien a gusto, no hay mal que por bien no venga.

Ya a la vuelta decidimos cenar en el bar de al lado de la pizzas del día anterior, y la verdad es que fue un acierto porque estaba todo riquísimo y el precio era asequible. Ahí fue cuando conocimos a Daikos, Lualua (ambos foreros) y Martín, otra expedición Transiberiana y China con los que coincidiríamos los días siguientes en el viaje.

Después de cenar decidimos intentar quemar Irkustk con ningún éxito, había un ambiente bastante pobre y no nos convencía nada, así que nos volvimos a la casita de madera a pasar nuestra última noche en Irkuskt. Demasiados días en Irkustk para nuestro gusto, sobre todo porque aun así no nos daba tiempo a ver gran cosa del Baikal, pero estábamos obligados ya que no encontramos billetes de tren para antes.

Irkustk by night


Y ahora unas pequeñas anotaciones:
IRKUSTK:
La capital de la Siberia del Este la verdad es que nos dejó bastante que desear, es una ciudad bastante grande (más de medio millón de personas) y combina en sus calles grandes caseríos de aspecto viejo pero imponente con calles y manzanas en un estado de considerable deterioro. Paseando por sus calles principales puedes ver edificios que te llaman la atención con muchas zonas que le dan un aire bastante decrépito al conjunto de la ciudad. A nuestro parecer escasean bastante los bares y restaurantes y en la calle en las que mas se aglutinan resultan ser muy caros para el nivel de vida, ya que es la calle principal de la ciudad. El Inglés no lo maneja apenás nadie y si tuviera que decir algo bueno de ella, aparte de numerosas mansiones preciosas, es que apenas hay turistas.

Lago BAIKAL:
Estar en el Lago Baikal no es solo lo que la vista te sugiere, es también lo que ello supone; es estar en un lago de records. Es el lago con el agua más cristalina del mundo, también el más antiguo y el más profundo. Es la fisura continental más honda del planeta y en él está contenido el 20% de la reserva de agua potable del mundo.
Más allá de todos estos datos y de ser un foco para ecologistas y animistas, no deja de ser un mero lago, por supuesto. Sí es cierto que el agua tiene una transparencia impresionante, pero también lo es que ciertas industrias papeleras importantes en la zona están contaminando el lago. El rumor dice que, si metes una mano en el Baikal, vives un año más, si metes un pie, 5 años más y en caso de bañarte (como hicieron todos menos 2) ganas 25 años más de vida. El agua estaba fría, pero creo que el rumor se tiene que deber mas a bañarse en otra época del año más fría ya que tampoco parecía ser para tanto (en invierno no porque el lago en su totalidad está congelado convirtiéndose en la pista de hielo más grande del mundo).
También hay un viejo dicho entre los pescadores que dice que si se te cae el reloj al fondo del lago (y es profundo) el agua es tan cristalina que en un día propicio serías capaz de ver la hora (fantasmada, por supuesto).


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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 22:12

Sábado 4 de agosto

La noche antes habíamos sorteado con cartas el turno de ducharnos, puesto que a las 8.30 teníamos que estar fuera. Yo saqué un as y me tocó pringar el primero, a las 7. Conforme íbamos acabando, llamábamos al siguiente y así sucesivamente. Menuda sincronización xDD. Está claro que a las 8.30 no estábamos listos ni de coña. Mientras, la mujer rusa, Galina, empezó a prepararnos el desayuno, a base de montañas y montañas de crepes. Esta mujer era una maniática del orden, y ponía las cosas en la mesa de manera precisa y metódica, sin que nada pudiese alterar su sitio. A Illenca la mandó moverse y tuvo que desayunar a medio metro de la mesa. Pero bueno, aparte de esto, era buena mujer y una máquina de hacer crepes, que luego untábamos con mermelada, una especie de crema lechosa muy dulce y una especie de membrillo. Después de ducharnos, desayunar y acabar de hacer los macutos nos despedimos de Galina y nos vamos a dejar las cosas al albergue, para irnos a coger el ferry, destino Bolshie Koty. El viaje, bastante aburrido, parecemos sardinas enlatadas y sin poder mirar por la ventana, así que aprovechamos para sobar. En el embarcadero de Litsvyanka suben Diego, Esther y Martín, y hacemos el resto del trayecto juntos.

En frente de casa de Galina



Bolshie Koty es un pequeño pueblo situado en el litoral oeste del lago Baikal, al que solo se accede a pie o en barco (no hay carretera). Es un lugar hermoso y tranquilo, ideal para hacer excursiones por el lago y en los bosques que lo rodean. Nos vamos por un caminito haciendo un pequeño trek hasta llegar a un alto donde se ve una fantástica playa, entonces nos separamos de esta gente puesto que nuestro ferry de vuelta salía antes. Vemos el pueblo o las 4 casitas de madera que hay y nos adentramos por un caminito hacia el interior de un bosque. La verdad es que este sitio es encantador, no me extraña que los rusos vengan aquí a veranear, buscando paz y tranquilidad.


Casita de madera en Bolsie Koty



Embarcadero en Bolsie Koty





De excursión con Lualua, Daikos y Martin



Caminito por el bosque



Tirando piedras al Baikal



Ya en el ferry de vuelta aprovechamos para sacar embutido, pan y tomate y hacernos unos buenos bocatas. Nos sorprende que los rusos hagan lo mismo, y es que estaba el barco lleno de domingueros. En Irkutsk, cogemos un taxi que nos deja en la estación de tren y preguntamos en las consignas qué cuesta dejar allí las cosas. Conclusión: pasando del tema, que con lo que cuesta nos da para una botella de vodka lo menos xDD. Como todavía quedan 10 horas para coger el tren, aprovechamos para volver andando y dar un paseo por la iglesia, donde no paran de tocar las campanas, y estamos un rato sentados a la orilla del río.

Ya en el albergue, revisamos el correo, hacemos alguna llamada y nos vamos a cenar a un garito que está enfrente y donde nos damos el último atracón de comida rusa. De camino a la estación cogemos un tranvía y una vez allí, nos apalancamos en un rincón. Sólo quedan 6 horas para que salga el tren, y qué mejor forma de matar el tiempo que comprando cerveza y beber como cosacos. La noche es joven. Cuando ésta se acaba nos vamos a comprar vodka que nos venden en una tienda donde están reunidos todos los yonkis de Irkutsk. Seguimos dándole a la botella y mientras, nos encontramos otra vez con Daikos, Lualua y Martín, que cogen el mismo tren, y más charlas, historias…hasta jugamos al haki un buen rato por allí enmedio hasta que Daikos cuela la pelotita en lo alto del mostrador. Vaya risas en el vestíbulo, y vaya la que armamos, casi echamos a todos los rusos de allí xDD.


En el tranvía camino de la estación


6 horas alcoholizados esperando el tren



El tiempo pasa y por fin son las 5.30, hora de coger el tren que nos llevará a Mongolia. Lyon va con una castaña que lo flipas, y casi nos creemos que no tiene billete cuando dice que no lo encuentra. Fue un momento de tensión, nos quedamos todos mirándole y el muy perraco que iba pedo se había quedado con nosotros xDD. Qué susto, nuestro marinerito que casi se queda con los rusos xDD. Al montar en el tren la azafata mongola nos recoge nuestros billetes y cual es nuestra sorpresa cuando nos encontramos que nuestros compartimentos están ocupados por intrusos. Ante la pasividad de la provonidka, conseguimos echarlos aunque algunos se resisten a desalojar el compartimento y tenemos alguna que otra bronca y amenaza por parte de una familia mongola.

Una vez instalados, flipamos con lo que vemos. Todos los mongoles del tren están traficando, pasando cantidad de productos y mercancía de contrabando de unos compartimentos a otros, y entre vagones. Incluso esconden bultos en las trampillas que hay bajo la alfombra del pasillo. Son muy molestos y la verdad es que joden bastante, además la mayoría, incluidas las azafatas, son muy bordes y parecen no tener modales.

Con todo y eso, al final nos conseguimos dormir, no sin antes echarle un vistazo al lago Baikal, que puede verse desde la ventanilla del tren. Son las 9.30 y amanece un día gris.

El Baikal desde la ventanilla del tren
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 22:14

Menudo pedofas el Lyon, era el tipico borracho de película, aun guardamos en la memoria grandes frases que soltó esa noche, jajaja
Impresionante el vodka rojo ke les compramos a los rusos demacrados... y no, no sabia a frambuesa, os tuve engañados!! :lol:

Ahi van unas cuantas fotos más, todas de Bolshie Koty:

Casitas






el Baikal




Preciosa vegetación


Embarcadero


Toda la troop


Se nos ocurrieron mil ideas para modificar el letrero con Photoshop
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 22:15

Domingo, 5 de agosto (escrito por Illenca)

Tenemos todo el día de tren por delante y nos levantamos con un poco de mal rollo por lo que ha pasado hace unas horas con la okupación de nuestros compartimentos y la actitud de los mongoles, pero, a lo largo del día, nuestra opinión sobre ellos va cambiando algo cuando conocemos a algunos.



El trayecto Irkutsk-Ulan Bator no es excesivamente largo pero sí muy lento a causa de los trámites de fronteras. Pasamos más de tres horas parados en el último pueblo ruso y después paramos de nuevo en el primer pueblo mongol. Llegamos a perder la cuenta de la cantidad de papeles que tenemos que rellenar y que nos van repartiendo y recogiendo sin parar: fichas de salida/entrada, declaraciones de aduana, declaraciones sanitarias y formularios varios que no sabemos ni para que sirven. Además nos piden también el pasaporte y los visados: una persona lo pide, después otra lo sella… ¡una historia!

La revisión del tren es de película. Cuando echamos a la familia mongola del compartimento, yo lo revisé para que no se hubieran dejado algo que “nos pudiera perjudicar” si nos lo adjudicaban como nuestro, que éramos los ocupantes del compartimento: revisé debajo de los asientos y el compartimento de arriba y nada, vacío. Cuando subió la policía nos hizo salir del compartimento para revisarlo; a mi me preocupaba que nos deshicieran las mochilas porque ya sabemos los modales de la policía de fronteras, pero no, no era ese tipo de registro: la mirada a las mochilas fue superficial (ni las abrieron); sacaron herramientas y se pusieron a desatornillar una placa del techo y abrieron también el suelo; ¡estábamos flipando! ¡Si llega a haber algo ahí a ver como salimos de esa! Pero nada, sin problemas. Pudimos continuar nuestro trayecto hasta…

Lunes, 6 de agosto

… que llegamos a Ulan Bator supuestamente a las 7.30 hora local. Llegamos con retraso, por supuesto, debido a los trámites en las fronteras. Al bajar allí nos está esperando Meende, nuestra guía de Selena Travel, con los que hemos contratado un tour por Internet. Nos lleva al aparcamiento de la estación donde nos están esperando dos furgonetas.



Para empezar nos llevan a una colina con vistas a Ulan Bator. Es la típica ciudad caótica e industrial, con un tráfico infernal, donde se concentra la mitad de la población del estado. Supuestamente es la ciudad de las oportunidades tanto en el mundo académico como en el laboral y eso hace que reciba mucha inmigración procedente de la Mongolia profunda y tradicional.



En esta colina hay un monumento creado durante los años de influencia soviética, años en los que los mongoles tuvieron que cambiar su alfabeto por el cirílico, se destruyeron gran cantidad de templos y se contruyeron bloques que clara inspiración comunista.



Pero también en esta colina entramos en contacto con la realidad religiosa mongola, donde coviven budismo y chamanismo. Vemos la primera “owa”, un montón de piedras de carácter sagrado donde la gente ata bufandas de seda a modo de ofrendas y a la cual hay que dar tres vueltas, siempre en el sentido de las agujas del reloj, cogiendo piedrecitas de abajo y tirándolas a la parte alta del montón, algo que repetiremos hasta la saciedad a lo largo de nuestros días en Mongolia.



Después de esta visita de cortesía nos llevan a la oficina de la agencia para saldar cuentas. Esto nos lleva algo de tiempo ya que no podemos pagar con tarjeta ni tampoco en euros, ni siquiera en moneda local, solo en dólares; esto supone una peregrinación por los bancos de Ulan Bator para sacar/convertir desde tarjetas diferentes y monedas diferentes a dólares. Al final conseguimos dejar el tema resuelto.

Nos toca ahora una aproximación rápida al centro de la ciudad. Nos llevan a la plaza principal, presidida por la estatua de Sukhbaatar, el héroe nacional mongol, artífice de la independencia de su país en 1911, que en ese momento estaba en manos de Manchuria.



En esta plaza está también el parlamento, con una estatua de Genghis Khan, el omnipresente Genghis Khan, fundador del imperio mongol allá por el siglo XIII y que actualmente da nombre a todo, aeropuerto incluido.



Vista la plaza nos llevan al monasterio Gandantegchenling, que alberga la estatua de Buda más grande de Mongolia, de 26 metros. Para salir del templo hay que hacerlo andando hacia atrás ya que supone una gran descortesía darle la espalda a Buda o a cualquiera de los dioses. Tanto dentro como fuera del monasterio hay unos cilindros con oraciones que hay que hacer girar para que esas oraciones “se recen”; desde mi ateísmo profundo y mi gran sentido práctico me parece mucho más pragmático que lo de pasar el rosario.





Finalizada la visita, toca la comida. Flipamos cuando nos llevan a comer a una hamburguesería. Una de las furgonetas ha salido para allá mientras acabábamos la visita al monasterio y nos apelotonamos todos en la otra (el primero llama diciendo que hay un caos circulatorio tremendo y que no consigue volver) para ir para allá. El chófer ha estado haciendo cola por nosotros y la guía nos pregunta uno por uno que queremos y después nos lo trae, como si fuéramos señores.


Toca dejar atrás Ulan Bator y empezar la exploración de la Mongolia profunda, que no tiene nada que ver ni con su capital ni con nada conocido hasta el momento. Justo al salir de la ciudad todo cambia radicalmente: se acaba lo que el diccionario define como carretera y empezamos a avanzar campo a través, seguiendo, a ratos, pistas de tierra (¿o son simplemente las marcas las ruedas de los que han pasado antes?) que se cruzan, se desdoblan, aparecen y desaparecen sin aparente sentido, entre un paisaje de montañas redondeadas. Mi intuición es que debemos avanzar hacia algún punto cardinal determinado pero sin seguir ningún camino definido: ¡error! En medio de lo que yo considero “la nada” aparece una gasolinera: ¡entonces “eso” debe ser una carretera! Cada cierto tiempo vamos atravesando pueblos con apariencia de pueblos fantasma, destartaladísimos, pero con negocios que abren las 24 horas.

Nosotros, las furgos y la Mongolia profunda que vamos descubriendo durante el camino:





Ha estado lloviendo –nos han dicho que llegar a Mongolia lloviendo es señal de buena suerte- y esto hace que derrapemos varias veces en el barro, que tengamos que buscar “carreteras” alternativas y que acabemos perdidos en medio de la nada y, encima, cada furgoneta por un lado. Solucionar este pequeño contratiempo (que no será el último sino algo habitual) nos lleva algo de tiempo. Supuestamente teníamos 7 u 8 horas por delante para hacer un trayecto de 300 km. pero allí las cosas siempre son “depending on the road”; yo había interpretado que era según el tráfico, ¡inocente de mi! Después comprendí que literalmente dependía de si la “road” existía o había que inventársela y de la habilidad de los conductores para inventarla. Al final el trayecto lo debimos hacer en unas 10 horas.

Un momento de la “carretera” y la perspectiva que teníamos de ella:



De lo que había previsto ver hoy, al final, nada de nada. La verdad es que ya es noche cerrada y, viendo la incapacidad para seguir el camino correcto con luz, dudamos de que vayamos a encontrar el sitio ahora. Vamos a dormir a un campamento de gers, las tiendas típicas mongolas; imaginamos algo auténtico, donde nos tiraremos todos a dormir en el suelo con los sacos. Cuando al fin conseguimos llegar comprobamos lo equivocados que estábamos: ¡esto es un resort en toda regla! Está muy bien, demasiado para nuestro estilo. Dormimos en gers, sí, pero con camas con sus edredones, además de haber instalaciones sanitarias tales como váters de taza (algo que llevábamos tiempo sin ver) y con papel, jabón líquido (una rareza en Asia, dichosa pastillita pringosa y guarra) e incluso secamanos y duchas, por supuesto, algo con lo que no contábamos.

El campamento de gers:




Cenamos que es tardísimo y después de una ducha con una presión ridícula y una temperatura no demasiado agradable (no es oro todo lo que reluce, los listos que se ducharon por la mañana parece que tuvieron más suerte) nos vamos a dormir que llevamos una buena paliza.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Jue 25 Sep 2008 - 22:19

Como apoyo al capítulo de Illenca y a la espera que K_lero escriba el siguiente, cuelgo más foteles..

Llegada a Ulan Bator



Mongolia 2007 (me encanta esta foto, "0" photoshop xD)



Afueras de Ulan Bator, ya enseguida todo cambia radicalmente



Con las furgos a toda ostia



Paisajes mongoles







A punto de llover



Cenando en el campamento de gers



Los 9 al completo atardeciendo



Durante la travesía por Mongolia y despues de muchas horas de viaje, cuando nuestros conductores se despistaron entre ellos con mucha astucia y estuvimos mas de 1 hora buscandonos entre las dos furgonetas, tuvimos una de las partes mas divertidas de toda Mongolia.
Nuestro conductor al parecer solo llevaba un CD; puede que lo escucharamos 10 veces ese día (en él estaba la famosa cancion de MOSCOW que colgué, la cual por cierto sale en el nuevo anuncio de Renault!! :lol: Brutal!! ), eso nos comenzó a provocar ciertos delirios febriles que aumentaron al saber que nos habíamos perdido. Empezamos a elucubrar con la posibilidad de quedarnos tirados en medio de Mongolia, y a pensar en cómo nos podríamos alimentar cazando vacas. Resultó haber muchisimas maneras en que podíamos matar una vaca, y decidimos un día futuro escribir un libro titulado "Mil y una formas de matar una vaca", las variantes iban desde la navaja atada a un palo hasta el temido "blitzkrieg a la vaca"... imaginaos el monumental cabreo de nuestro conductor, que llevaba una hora perdido y solo nos oia despollarnos de la musica y de todo llorando (literalmente) de la risa...


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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:34

Lunes - 6 de Agosto (escrito por k_lero)

Nos levantamos todos prontito en el ger. Algunos afortunados se ducharon por la mañana con agua calentita y no con el agua sacada de cubitera de la noche anterior (diga lo ke diga Illenca, el agua estaba FRIA), ke para lo único que venía bien era para no relajarse mucho en la ducha y estar atento a los arañuscos ke había dentro.
Fuimos al ger-restaurante y nos metimos entre pecho y espalda el mejor desayuno hasta la fecha: huevos revueltos, salchichas, mermeladeos, el sempiterno té...
Después de eso nos volvimos a incrustar en nuestras furgonetas, deseando fervientemente escuchar el Moscow de nuevo después de 6 horas seguidas escuchándolo el día anterior...

Amanecer en el campamento ger


Llegó el turno de ir a Karakorum, la antigua capital del imperio Mongol. Pero antes paramos en un campamento ger donde nos dan una ridícula vuelta en camello y caballo por 4 perras, y posteriormente nos llevan a una zona de dunas de arena, donde paseamos durante un rato y nos da tiempo a hacer el imbécil bien, que es lo nuestro, sobre todo mi hermano y yo que acabamos tirándonos desde lo alto de una duna rodando por la arena hasta abajo. Está grabado en video pero por fortuna (sobre todo para mi) los videos del Lyon ocupan demasiado para colgarlos en youtube. Después de esto ya si que nos encaminaríamos hacia Karakorum.


Cris en camello


Arenícolas


Próxima portada de disco


The Regue and the Rachel


Cadáver y futuro cadáver


Mi hermano y yo rodando dunas abajo


Como los días en Mongolia no tienen mucho que contar ya que pasábamos el día en las furgonetas mirando por la ventana, y para sentir esas tierras y esos paisajes hay que vivirlo, pues os someteré a un pequeño discurso plomizo acerca de Mongolia, por cultura general:

País de mayoría Budista, en Mongolia se conformó allá por el siglo XIII y a manos de Genghis Khan uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad (36 millones de kilómetros cuadrados). Se calcula que comprendía un tercio de la población mundial de la época en su momento de mayor esplendor, y abarcaba desde China y sureste Asiático hasta Europa (llegaron a conquistar incluso Budapest. Bueno, realmente solo Pest)
Por supuesto, todo imperio tiene su decadencia y el Mongol no sería menos. Pasaron a formar parte de China como provincia durante siglos hasta que se independizaron de ellos en los años 20 con la ayuda de Rusia. Pese a ello tuvieron sus menos y sus más con los Chinos al respecto de su independencia hasta 1958, fecha de ruptura de relaciones entre Rusos y Chinos.
Fue un estado comunista hasta 1990, y en 1992 se conformó una constitución, siendo hoy en día una República.
El decimonoveno país del mundo por extensión cuenta con una población de 2 millones y medio de habitantes, un tercio de los cuales se encuentra en su capital, Ulan Bator. Además, un 30% de la población es nómada, disponiendo normalmente entre 2 y 3 viviendas (todas ellas gers) en ubicaciones distintas: para invierno, verano y primavera, ya que las temperaturas oscilan de manera brutal entre verano e invierno, llegando en éste hasta los 30 grados bajo cero.


Bueno, después del tostón, continúo.
Nos metimos en las furgonetas y recorrimos los escasos 150 km que nos separaban de Karakorum. Pero ello nos llevo cerca de 4 horas, y eso que en las inmediaciones de Karakorum descubrimos petroleo: otra carretera asfaltada!!! Debía ser la joya de la corona junto con las que rodeaban Ulan Bator.
Eso sí, eran unos 30 o 40 km escasos de carretera, y la sorpresa llegó después cuando vemos carretera adelante un puesto como de un peaje.... y era un peaje!! Dios santo, pero si era una carretera comarcal de 3ª!! Intrigados, le preguntamos a Mendee (nuestra guía) por qué la gente pagaba cuando podías meter el coche campo a través y aparecer mas adelante en la carretera, como hacían en todos los caminos, para así saltarte el peaje. Ella me respondió con simpleza y sinceridad que pagaban para que el estado tuviera dinero para arreglar las carreteras y construir más, como si no entendiera nuestro razonamiento... ahí fue cuando nos dimos cuenta de la brutal diferencia entre la mentalidad española y la mongola.... y nos sentimos un poco “lo peor”...

A unos kilómetros de Karakorum paramos en una colina en la que se conservaba aún una de las 4 tortugas protectoras de piedra que en tiempos remotos rodeaban la ciudad y la protegían del exterior. Había una de ellas en cada uno de los puntos cardinales, pero actualmente solo se conservan 2. Desde la colina se divisaba Karakorum. Realmente Karakorum eran unas ruinas semienterradas, y lo único digno de visitarse es el impresionante monasterio de Erdene Zuu, con sus poderosos muros protegiéndolo. A escasos kilómetros de lo que fuera Karakorum se encontraba la ciudad nueva, el Karakorum que según nuestra guía se convertirá en la capital de Mongolia de aquí a pocos años para desahogar la superpoblada Ulan Bator.


Una de las 4 tortugas protectoras de Karakorum


Otro “aobao” (recordad, 3 vueltas tirando en sentido de las agujas del reloj tirando piedras)


Visitamos el monasterio de Erdene Zuu durante un par de horas, repleto de historia y budismo por los cuatro costados pese a que el comunismo de Stalin lo destruyeran casi en su mayoría. Con sus 108 estupas es uno de los monasterios más importantes del país y el más grande, siendo construido en el siglo XVI sobre las ruinas de la antigua Karakorum. Mendee ejerce de perfecta guía y nos explica cien mil detalles sin los cuales la visita se habría quedado en una sombra de lo que fue, y salimos de allí con un conocimiento de Mongolia y del Budismo bastante más amplio que cuando entramos.





Llegando a Erdene Zuu


La stupa principal en Erdene Zuu


Monje budista


Era tarde ya al mediodía y nuestros conductores nos llevaron al campamento ger donde dormiríamos esa noche, estaba cerca de Karakorum. Comimos y tuvimos toda la tarde libre. Por la noche en el ger-restaurante cenamos una maravillosa cena local a base de cordero (bueno, era mas bien oveja) asado entre piedras calientes y después presenciamos un fantástico espectáculo mongol de música, danza y contorsionismo (los contorsionistas mongoles son famosos en todo el mundo, al parecer) que nos dejó boquiabiertos.

Actuación en el campamento ger


Contorsionista (impresionante)


Nos quedamos bebiendo cerveza, vodka y jugando a las cartas hasta que nos echaron porque iban a cerrar (nos pasa hasta en Mongolia) y después nos retiramos a dormir, donde Caravanserai seguramente soñó con caballos esa noche...
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:37

A la espera de escribir el siguiente capítulo (la cosa promete jaja), os dejo con más foteles..

Aquí nos paramos a montar a camello



K_lero y Caravan haciendo el guiri



Vista desde lo alto



Un vaca muerta



Con la tortuguita a las afueras de Karkhorum



El ritual



Paisaje mongol



Espectáculo de la contorsionista. Hace falta muchos años de entrenamiento para poder tocarse el culo con la cabeza xDD


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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:38

Bueno por fin he tenido tiempo para acabar el capítulo, entre el curro y salir de fiesta ente semana...


Miércoles, 8 de agosto

Nos levantamos temprano y a las 8 ya estamos en marcha. El día de hoy resulta ser muy largo en cuanto a kilómetros. Los paisajes siguen siendo espectaculares pero hacemos pocas paradas, salvo en los montoncitos de piedras en los que seguimos haciendo nuestros rituales o para mear, y luego más tarde, cuando paramos a ver a un pastor y su hija ordeñar unas yeguas.

Amanecer en Mongolia



A la hora de comer, nos han preparado un picnic en medio de la estepa mongola. Y aquí viene una de las anécdotas del viaje, que será recordada por siempre jamás por los mongoles y se transmitirá de generación en generación como "La historia del guiri que no sabía montar a caballo" o "El hombre que susurraba a los caballos" xDD. El caso es que 2 jinetes que pasaban por allí se acercaron al vernos de picnic y se pusieron a hablar con nuestros conductores. Entonces me acerco yo para hacerles unas fotos y uno de ellos, viendo que acariciaba el caballo, me invita a montar en él. Yo acepto encantado, y nada, empiezo a darme una vuelta con el caballito. Al principio íbamos normal, al paso, como había ido de pequeño un par de veces, y qué bonito todo, allí con toda la estepa mongola por delante. En eso que Raquel, que sí sabe montar a caballo, coge el otro y pasa justo delante del mío al trote. Y es entonces cuando mi caballo, el muy cabrón, empieza a correr como un desesperado, yo flipando me agarro bien y empiezo a dar botes y botes, hasta que me pongo en una posición aerodinámica como si llevara una Harley. Cojo una cuerda y tiro de ella, y el cabrón acelera más todavía. Son momentos que pasan a cámara lenta, y en los que intentaba buscar en mi cabeza cómo se paraba esto xDDDD. La verdad es que se me pasan flashes de toda mi vida y todas las pelis del oeste por la cabeza. Sin saber muy bien qué hacer, le susurro al caballito: “sooooooooooo, so cabrón párate ya”, pero nada, el muy joputa sigue galopando como un descosido cruzando toda la estepa. Por fin agarro las riendas y tiro con ellas hacia atrás, el cabrón empieza a aflojar, tiro un poco más y cuando veo el momento, me digo a mi mismo, ahora o nunca, e intento bajarme, aunque un pie se me queda enganchado en el estribo, y acabo cayendo rodando. Yo no lo vi, pero se ve que el joputa dio unas coces hacia atrás. Cuando me levanto, el muy …..estaba ya a tomar por culo por la llanura. Me miro lo que me he hecho y ohhh, milagro, sólo unas rozaduras en el brazo, nada roto. La verdad es que he tenido mucha suerte, podía haber acabado aquí mi viaje. Voy caminando hacia donde están los demás, y viendo que no me había hecho nada grave, empiezan a descojonarse. Qué cabrones xDDDDDDDDD. A mí también me entra la risa.. Y mientras Mendee, alucinaba y muy preocupada no dejaba de preguntarme si estaba bien. Y yo pensando y ahora qué hago con el caballo, se lo he perdido al mongol este. Uno de ellos fue a buscarlo mientras el otro se unía al descojone. Elena me cura las heridas y seguimos la ruta. Aquella tarde las bromas se repetirían varias veces, y ya empezaban a llamarme que si Indiana, Caravan Jones, que si llanero solitario, John Wayne, que si "ese caballito que viene de Bonanza" xDDDDDD

Y el día llegó. Momentos antes de la carrera (caravan al fondo)



Ya más tarde, con todo más calmado, paramos en un asentamiento mongol para preguntar la dirección correcta ya que nos habíamos perdido varias veces. Es lo que tiene no usar un GPS como debe ser y marcarte las rutas por coordenadas. Allí un viejo mongol nos invita a queso, que la verdad es que estaba bastante malo, muy agrio y fuerte. Menos que Elena, que le gusta todo, se los acabó comiendo, los demás casi no lo pudimos terminar. El hombre emocionado acabó haciéndose unas fotos con nosotros y le estuvo dando la brasa a nuestra guía.


Los 9 en una parada en media de la nada



Te gusta conducir?






Campamento mongol



Mongol



El hombre de los quesos



Más paisajes



Seguimos la ruta y nuestra próxima parada es un poblado con 4 casas de madera, donde está el monasterio de Sangin Dalai, construido en el s. XIX en conmemoración de la primera visita del Dalai Lama a Mongolia. Está cerrado pero Mendee va a buscar a alguien para que nos lo abra.

Monasterio de Sangin Dalai



Niña mongola pobre y sonriendo.



Es tarde ya cuando llegamos al campamento de gers, tras casi 13 horas de ruta en coche. Estamos petados. Cenamos y nos ponemos a jugar a las cartas. Hace una noche estrellada como no recuerdo hace tiempo, se ve perfectamente la Vía Láctea y millones de estrellas que giran en el firmamento.

Noche estrellada
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:40

Jueves 9 de agosto

Hoy nos pegamos un buen madrugón, para que luego digan que estamos de vacaciones. A las 5.45 estamos en pie y poco más tarde salimos. Debemos llegar antes de las 4 a la capital, ya que si no, corremos el riesgo de perder el vuelo, que sale a las 6. El paisaje, como en días anteriores, es calcado al fondo de escritorio predeterminado del windows XP, que curiosamente se llama felicidad. Más tarde cambia ligeramente y ya cuando empezamos a atravesar el Gobi medio, empezamos a ver parajes semidesérticos con arenilla que nos mantiene atentos a la ventanilla. Seguimos ruta a toda ostia, a veces parece que nuestros conductores se pican entre ellos y se entretienen compitiendo para ver quien va por la mejor senda. Hacemos algunas paradas técnicas para ir al lavabo, estirar las piernas y hacer el pino-puente, y poco después, en lo alto de un puerto, aprovechamos para comer, de nuevo picnic en medio de lass llanuras mongolas. De ahí a Ulan Bator queda algo más de una hora.

Todo el cielo estrellado girando en el firmamento



Último amanecer en mongolia



Escritorio del windows xD



Entrando en el desierto del Gobi medio





Los 9 en el Gobi medio



K_lero haciendo el pino-puente



De rallyes por el desierto del Gobi



De picnic



Mongoles a la última moda



Seguimos por rutas de cabras hasta que por fin llegamos a una carretera asfaltada y dejamos de botar y botar en los asientos. De ahí nos vamos directos hacia el aeropuerto de Chinggis Khan y nos despedimos de Mendee y los conductores y facturamos el equipaje. Dejamos ya Mongolia con las últimas compras y volamos hacia China. Por la ventanilla desfilan desde lo alto las últimas praderas de este hermoso país al que nos gustaría volver algún día.

Aeropuerto


Adiós a Mongolia



Próximo capítulo: llegada a Beijing...
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:42

Jueves 9 de agosto (escrito por Illenca)



Vamos a bordo del vuelo 223 de Mongolian Airlines. Empiezan a pasar con el carrito y to'Dios pillando bebidas... ¿A ver si van a ser gratis? ¡Pues va a ser que sí! Anda, ¡si también dan cacahuetes! (bueno, o su equivalente asiático: unas galletitas con apariencia de saladas pero que son dulces). Esto es como en los viejos tiempos... Y rematan el vuelo con la cena. ¡Olé! A todo esto vamos comentando nuestras impresiones sobre Mongolia, país que dejamos atrás y empezamos a mentalizarnos del giro radical que va a dar el viaje: después de tres días en la desértica Mongolia estamos a punto de aterrizar en una macrourbe de 16 millones de habitantes, que vamos a afrontar por libre y con la única ayuda de una mini guía de conversación de bolsillo.

Cuando aterrizamos, intentamos aprovechar el bilingüismo del aeropuerto para aprender algunas lecciones útiles en plan autodidacta: "entry" = lambda-mesa, "exit" = 'dos tenedores-mesa', "toilette" = 'tres simbolitos y el último es algo rodeado por una puerta'; ¿y cual es mi "toilette"? Pues el 'triángulo invertido con patitas que le salen'. Eso sin olvidar el omnipresente 'cactus', que no nos abandonará en nuestros días de convivencia con la escritura china.

Preparándonos para cuando nos encontremos cosas como estas:





Vamos a pasar la aduana y hay mogollón de peña. A nosotros nos parecen todos chinos, o sea, que no son occidentales, pero va a ser que no son chinos porque están en la cola de extranjeros. Abren otro mostrador para extranjeros y unos cuantos corremos y conseguimos situarnos bien, pero se nos queda medio grupo rezagado al que se le cuelan tropecientos 'no chinos con aspecto de chinos' así que no avanzamos nada porque hay que esperarlos.

Los chinos son fans de las nuevas tecnologías y justo llegar al aeropuerto aprovechan la oportunidad para demostrarlo. Los mostradores de aduana tienen unos botoncitos para que evalúes de forma automatizada al funcionario de turno que te está atendiendo.

Mientras esperamos a los rezagados, hacemos fotos a lo guiri:





Después de las lecciones autodidactas de chino, los botoncitos y las fotos, por fin vamos a la zona de recogida de equipajes. Por primera vez en la historia de la aviación no tenemos que esperar las mochilas. ¿Nos están esperando ellas a nosotros? Nooo. Nuestra cinta está parada, pero no en plan 'todavía' está parada sino 'ya' está parada y allí no queda nadie. Vemos a un chino con un carrito con todas nuestras mochilas; las ha retirado porqué no las ha recogido nadie; nos lanzamos a por él y las recuperamos.

Prueba superada. Ahora nos toca llegar al albergue. Tenemos indicaciones de como ir en transporte público, pero hay que hacer varios transbordos y es de noche; a ver si nos vamos a enredar y nos vamos a quedar a mitad de camino. Además, en el albergue nos han dicho que si somos 9 lo mejor es ir en taxi y tenemos un precio de cuanto debería costarnos; eso sí, tenemos nuestras dudas de si ese precio es por grupo, por taxi o por persona; tampoco tenemos claro si es en yuanes, dólares o euros. Vamos, que nos encontramos en unas condiciones inmejorables para negociar :wacko:

Después de varios intentos fallidos un flipado nos dice que nos lleva a todos, o sea, a los 9 y a las 18 mochilas (las grandes y las pequeñas). En una ciudad de estas dimensiones los taxistas no se saben las calles así que llamamos al albergue y allí le explican como llegar. El tío acepta, nos apretujamos todos en el taxi-furgoneta y pa'llá que vamos.

Al cabo de un rato el tío para y nos hace entender que ha llegado el momento de bajarnos. Miramos por las ventanas y a través de la oscuridad de la noche solo acertamos a distinguir algo que parece un suburbio con una pinta muy chunga. ¿Qué nos bajemos? ¿Es una broma, no? Por mi cabeza pasan dos opciones: o el tío se ha colado y no ha entendido las indicaciones del albergue o nos la ha colado y pretende cobrarnos y dejarnos allí. Desde el asiento de atrás llega una voz que ha pensado en una tercera opción: ¡secuestro! :blink: El tío, viendo que no tenemos intención de bajarnos, avanza unos metros y nos señala un cartel: "Sleepy Inn Downtown Lakeside". La única opción que no se le había ocurrido a nadie era la buena: es aquí.

Al final resulta que el albergue está muy bien. Hay una sala común súper acogedora, donde pasaremos largas veladas echando continentales con cervezas de 600 ml a 0.80 euros, con Internet. Las chicas de recepción son un cielo y se lo curran un montón, y Estela, la gatita, es otro cielo. A las chicas nos dan una habitación para nosotras solas, con baño privado; al final el baño no es tan privado porqué los chicos tienen problemas para usar el baño común, que es el que, en principio, les correponde: que si a uno le da igual ducharse ahí pero quiere váter de taza; que si al otro el váter le da igual, pero que le gusta más nuestra ducha... Pero si los baños comunes tienen unos váter-ducha 2x1 que parecen la mar de prácticos, el invento del siglo, ¿verdad, K_lero? ;)

Y el barrio... visto a la luz del día y a la luz de las siguientes noches pues resulta que no está mal; solo había sido una primera mal impresión.
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:43

Viernes, 10 de agosto (escrito por Illenca)

Pequín, día 1. Nos levantamos para empezar la exploración de esta macrociudad. Vamos bordeando el lago al que hace referencia el nombre del albergue para ir a coger el metro. El metro no tiene ninguna complicación y el hecho de que los nombres de las paradas estén transcritos en caracteres latinos facilita mucho las cosas. Es sorprendente que una ciudad como Pequín solo tenga dos líneas de metro en el centro de la ciudad, y otra más, en total, tres. Eso sí, para el año que viene habrá tropecientas, porque hay un huevo de ellas en construcción según un mapa que vimos.



Nuestro objetivo es Tiananmen, la plaza más grande del mundo. La verdad es que no da la sensación de ser tan grande porque, además de monumentos, la plaza incluye varios edificios (en la misma plaza, a parte de los que forman sus lados) y eso hace que la vista no alcance toda la plaza. Eso sí, cuando vas por un lateral, sin obstáculos y te pones a patear desde el principio hasta el final, ¡telaaa!





Tras las fotos correspondientes nos dirigimos hacia la entrada de la Ciudad Prohibida. Ya dentro del recinto pero antes de llegar a las taquillas hay varias tiendas y nos pasamos allí un buen rato hasta que algunos sacian su hambre consumista. Cuando por fin conseguimos llegar a las taquillas decidimos pillar dos audioguías porque ir los 9 con una se antoja difícil. A los dos minutos de haber entrado ya nos hemos perdido, y hacemos la visita divididos en dos grupos, siguiendo las indicaciones de la audioguía, que más que dar instrucciones de cómo hacer la visita o explicar lo que estás viendo, va narrando historias surrealistas de emperadores y concubinas.









Somos los primeros en salir y montamos un campamento base a la espera del resto.



La idea es ir a comer, que es tardísimo, pero ninguno ha comido por esperar a los demás y comer juntos. Al final decidimos que ya puestos, como todos hemos picado algo dentro de la Ciudad Prohibida (patatas, galletas…), pues nos esperamos y ya cenamos. Buscamos sin éxito una supuesta oficina de turismo y acabamos a las puertas del parque Beihai (Palacio de invierno). Decidimos entrar. Son jardines con diversas construcciones, pero algunos de los edificios ya los encontramos cerrados.











Cuando salimos nos ofrecen dar un vuelta en rickshaw por los hutongs. Los hutongs son callejoncillos del centro de Pequín, turísticos pero muy auténticos. Se nos ha acercado un conductor a ofrecerse pero le decimos que somos 9; en dos segundos ya ha traído a toda la panda de amigos; empieza ahora la negociación; en principio nos pide 180 yuanes por rickshaw; K_lero, de coña, y más que nada para escandalizarlo le dice que por 200 nos tiene que llevar a todos y va el tío y acepta; nos quedamos flipando y, sin comerlo ni beberlo, acabamos en los rickshaws. La verdad es que nos sentimos un poco culpables al verlos resoplando, dejándose el alma en los pedales y a ratos bajándose para tirar de nosotros andando; la culpabilidad se nos pasa cuando vemos a la típica pareja americana, bien hermosos ellos con sus caras (¡y cuerpos!) aburguerkinados y tan felizones. El paseo es algo surrealista porque nos intentan explicar cosas pero no nos enteramos de nada. Hay uno que habla algo de inglés y hace un poco de guía para todos y otro se ve que tiene el papel de llevar las cuentas y es el que negocia en nombre de todos sus compañeros. Al final del paseo la verdad es que, pese a haber negociado al principio nos piden algo más de dinero de lo acordado.









Cuando acabamos el paseo vemos que estamos bastante lejos del metro. No vale la pena andar tanto hacia atrás, porque total, el metro tampoco es que nos deje en la puerta. Decidimos ir a cenar e ir tirando hacia el albergue andando.

Es nuestro primer día en Pequín y todavía no conocemos nada así que nos metemos en el primer sitio que vemos. Es un sitio súper auténtico, donde no ha pasado un turista en su vida. Parece un sitio de comida rápida, china claro, pero de la de verdad, no de la que nos venden aquí.

Hay que pedir en el mostrador y después pillar mesa. No hay carta en inglés, solo en chino, así que elegimos señalando una foto que hay detrás del mostrador y pa no complicarnos le decimos que de “eso” que parece un menú (ni idea de que estamos pidiendo) traiga nueve. Intentamos pedir cerveza, pero no está fría; nos ofrecen hielo, pero va a ser que no: cerveza con hielo no suele entrar en nuestros planes pero además, por mucho que comamos señalando fotos a boleo, intentamos cumplir alguna de las normas de sanidad para mantenernos vivos y la de no tomar hielo es una de ellas. Lo intentamos de nuevo pidiendo Coca Cola, que eso fijo que lo entienden; y sí, lo entienden, pero no tienen. Siguiente intento: ¿agua? No, eso es demasiado complicado, no lo pillan hasta que saco una botella vacía que llevo en la mochila; pues resulta que no, que tampoco hay agua. La china nos señala la bebida que hay en la foto del menú que hemos pedido. Que sí, maja, que nos pongas lo que quieras.

Llega el momento de sentarnos. Está bastante lleno. La china nos hace señas para que la sigamos y nos lleva al piso de arriba, que está vacío. La verdad es que es lo mejor que ha podido hacer dado el espectáculo que se avecina, aunque todavía no lo sabemos. Al poco empieza a traernos la comida: nos pone a cada uno un bol con caldo, fideos tipo espaguetis, algo así como albondiguillas, brotes de no sé que y… ¡guindillas! Además empieza a llenar la mesa con platos variados que es imposible saber lo que son (desde luego no es ni pollo con almendras ni ternera con setas y bambú). También nos trae la bebida: vasos de estos de plástico con tapa y pajita (tipo McDonalds para entendernos) llenos de una bebida no envasada y con hielo, ¡hemos triunfado! La bebida es algo que recuerda al Tang, así que encima parece que está hecha con agua, ¡juas! Pero no acaba aquí la cosa, todavía nos falta el elemento que acaba de rematar la noche: ¡¡¡los palillos!!! Sí, claro, es muy obvio, pero nunca me había visto en la necesidad real de usarlos y no tengo ni idea (ni yo ni la mayoría). El espectáculo es dantesco: ahí estamos intentando comer espaguetis caldosos con tropezones con palillos, con los morros en carne viva, moqueando y con los ojos llorosos por el picante e intentando beber lo menos posible. La verdad es que me invadió una sensación de impotencia increíble. Allí estaba yo, intentando comerme aquello y despesperándome cada vez más porque no había manera. Primero lo intenté “como toca”; después ya probé con un palillo en cada mano, haciendo palanca, con los morros dentro del bol… Y claro, éramos 6 haciendo lo mismo, y la comida no siempre acababa exactamente en nuestras ardientes bocas… Por descontado aprendo la lección: ¿aprendo a usar palillos? Noooo, ¡meto un tenedor en la mochila! Pero pese a todo tengo súper buen recuerdo de esa cena, por lo “auténtico” del sitio, por la situación y por todo.



Después de la cena (o del intento de cena) nos vamos andando al albergue y descubrimos, una calle que nos encanta: tiene un ambiente increíble de tiendas que todavía están abiertas y bares con muy buena pinta. Nos tomamos una cerveza en una terracita y fichamos la calle, a la que volveremos.



Salimos del bar y seguimos andando hacia el albergue. La calle da a un lago rodeado de bares y con un ambiente muy guapo. ¡Nos apuntamos también esta zona! Pero por hoy ya toca dar el día por acabado.



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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:43

Bueno, a la espera de que k_lero prosiga con el diario, os dejo nuevas fotos de nuestro primer día en Pekín:

Plaza de Tiananmen y retrato de Mao


Llegamos!!



Entrando a la Ciudad Prohibida











Chino cabezón xDD


Parque Beijai (Palacio de Invierno)






Flor de loto


De compras y copas por Chinatown
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:44

SÁBADO, 11 de Agosto (escrito por k_lero)

Tras la paliza de la inagotable Ciudad Prohibida y el Palacio de Invierno el día anterior decidimos por la noche que hoy era el día de ver la Reciente Maravilla del mundo: la Gran Muralla.
Teníamos publicidad de una agencia que te organizaba un tour en el mismo día a las tumbas de la dinastía Ming y a la Gran Muralla en el tramo de Badaling, teóricamente uno de los mejores conservados y más característicos, pero por tanto también más rebosante de turistas. Desde el albergue se ofertaba una excursión a otros tramos, pero el precio era varias veces mayor y no estábamos para tirar el dinero, así que nos decantamos por Badaling.

Nos recogieron a eso de las 8:00 a.m. en nuestro albergue y nos montaron en un minibús exclusivo para nosotros. Nuestro guía era... ufff, nuestro guía era estresante. Era una especie de Jackie Chan chiquitito y escurrido, todo nervio, que hablaba a toda hostia en ingles y no había forma de pillarle una. Yo solo aguantaba unos pocos minutos a su lado escuchando explicaciones.

Bueno, evidentemente un precio de excursión tan terriblemente barato tenia sus pegas... Las tumbas de la dinastía Ming se encontraban a unos 50 km de Pekín, mientras que la Gran Muralla estaba a unos 70. Pues bien, en el recorrido total del día, entre la visita a las tumbas, la Gran Muralla y la vuelta a Pekín, nos comimos las siguientes visitas “gratuitas”:
- 2 fábricas de jade, con explicación de cómo se hace y paseo por salón de exposición para que compráramos
- 1 fábrica de perlas, con explicación y compras opcionales
- 1 fábrica de productos artesanos chinos, con blablablablabla y compracompra.
- 1 tetería de Pekín a la vuelta, con degustación y “mira que té mas maravilloso, cómpralo!”
- 1 escuela de masajes, a petición nuestra, para recibir un merecidísimo masaje en los pies por apenas 5 euros, aunque luego un abuelo tibetano experto en medicina tradicional nos hiciera un chequeo y nos encasquetara unas pastillas para nuestro podrido hígado, que según él estaba “on fire” (totalmente verídico).

Bueno, todo eso amenizaba el día, por supuesto, y la historia es que las fabricas pagan a las agencias para que les lleven hordas de turistas ávidos de souvenirs, aunque con nosotros no se puede decir que hicieran el Agosto y a cambio teníamos una excursión con un suculento descuento. Eso sí, creo que hubiera sido bastante más educado por su parte avisarte de todo eso en el momento en que contratas la excursión...

Bueno, ahora centrándonos en las visitas de verdad, llegamos a las tumbas de la Dinastía Ming a media mañana, el día estaba despejado y el calor era asfixiante, mientras paseábamos por el enorme recinto nuestro guía nos contaba el ritual de entrada y salida a las tumbas como si fuera el hombre de los Micro Machines y nos explicaba que allí había 13 emperadores enterrados y que las tumbas habían sido construidas entre los siglos XV y XVII, también que una vez terminados los sepulcros, que eran subterráneos, éstos eran sellados, estando alguno a mas de 25 metros de profundidad.
Hoy en día no es posible acceder a los sepulcros.


Tumbas de la dinastía Ming


La visita nos llevó cerca de 1 hora, después de lo cual nos llevaron a comer a un megasalón en el que ademá había una fábrica de artesanía (que he mencionado anteriormente). Posiblemente fue la comida más “china occidental” que comiéramos en todo Pekín, pero la verdad es que estaba todo muy rico.

Y por fin llegamos a la Badaling, la Gran Muralla se alzaba imponente a nuestros ojos, y sobre ella los 1300 millones de habitantes de la Republica Popular China, debían haber quedado allí todos hoy.
Teníamos cerca de hora y media para subir hasta arriba y bajar, nuestro guía nos esperaba abajo (yo también lo haría si fuera allí a menudo).

Comenzamos la ascensión poco a poco entre la muchedumbre y el calor sin saber muy bien cual de los dos era peor, y finalmente fuimos llegando escalonados (saturados de escalones, vamos) a lo más alto después de una media hora o tres cuartos en los que recorreríamos cerca de 3 km de escalones, bastante cabrones en algunos tramos.
Realmente la Gran Muralla es impresionante, 7300 km de Este a Oeste construidos a lo largo de unos 1000 años avalan esta gran obra, la más grande construida por el hombre, y viendo la parte que vimos, en zona montañosa y construida con grandes bloques de piedra, se debieron gastar muchísimas vidas en su construcción.
Desde mi punto de vista, habiendo visto 4 de las 7 nuevas Maravillas del Mundo, esta es sin duda la que más merece serlo con diferencia. Cuando vea el resto opinaré...


Gran Muralla

















Volvimos a Beijing, haciendo las paradas que ya os he contado, y finalmente nos dejaron en el albergue, donde nos dimos una merecidísima ducha (el calor y la ascensión nos habían convertido en fétidos) y después salimos a cenar y a tomar algo. No se por qué leches mi plato se debió caer en la marmita de las guindillas o debí pedir sopa de mosquitos pero estaba tan jodidamente picante que perdí la sensibilidad de la lengua y necesité levantarme varias veces a refrescarme la cara durante la cena.

En la tienda de perlas. No desentonábamos en absoluto entre las perlas de miles de euros



Futuro estadio Olímpico


Luego en la zona de fiesta nos metimos en un garito en el que había un chino tocando su guitarra y cantando (había actuaciones en bastantes bares) y estuvimos echando unos cubatas (desafiando todos los consejos sanitarios, como durante todo el viaje) y cervezas. Buscamos algún otro garito y nos metimos en uno con karaoke; al principio nos resultó gracioso pero al poco de estar sentados agradecimos de corazón que el karaoke se acabara.

La zona de fiesta estaba bien, animada, iluminada al estilo oriental con mucha luz roja, un lago al lado... y no era excesivamente caro. Lo único es que cerraban pronto, y creo recordar que para la 1:30 o 2:00 nos fuimos para el albergue cuando aquello comenzó a quedarse muerto.
De todas formas el descanso apetecía, había sido un día agotador y mañana lo sería más... el Palacio de Verano nos esperaba.


Beijing by night, zona de fiesta



PD: Javi o Cris, si teneis mas fotos poned porque yo aqui no tengo las vuestras ni las del Lyon. Hay un video bueno de cuando subimos a la Gran Muralla, pero creo que es demasiado grande para subirlo al Youtube, no he probado...


Última edición por caravanserai el Lun 29 Sep 2008 - 21:47, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:46

Domingo 12 de agosto - decimoséptimo día de viaje

Hoy nos vamos al Palacio de Verano. Pero antes tenemos que ir a cambiar pasta, y comprobamos in situ lo embarazoso que es cambiar euros en un banco, donde no tenían ni papa de inglés. Después del papeleo cogemos unos taxis en grupos de 3, que por 35 yuanes nos dejan en la entrada del Palacio, que está a las afueras de la ciudad y es la opción más rápida para ir.

Al entrar todo es tan grande que no dividimos en 2 grupos, y empezamos a ver más y más templos. El conjunto resulta ser impresionante, con largos caminos y un enorme lago en medio del parque –Palacio.

Palacio de verano





Bueno, si queréis saber más sobre el palacio de verano, os dejo esto que lo explica mejor:

El Palacio de Verano (Chino: Yí Hé Yuán, Jardín de la Salud y la Armonía) es un jardín situado a unos 12 kilómetros del centro de Pekín, y desde 1998 está considerado como Patrimonio de la Humanidad

El Palacio está situado en medio de un extenso parque de casi 300 hectáreas, a orillas del lago Kunming. Fue originariamente construido en el año 1750 por el emperador Quianlong. En 1860 el Palacio fue prácticamente destruido por las fuerzas franco-británicas. Fue restaurado y embellecido por la emperatriz Cixi en el año 1899. La emperatriz lo utilizó como su residencia temporal a partir de 1901 y fue la sede del Gobierno hasta 1908.

La mayoría de los edificios que forman el Palacio están situados entre el lago Kunming y la Colina de la Longevidad Milenaria.

Una de las obras destacadas es el Gran Corredor, un pasillo techado de más de 750 metros de largo. La emperatriz ordenó construir este corredor para poder moverse por el Palacio sin preocuparse por las inclemencias meteorológicas. El techo del corredor está decorado con más de 14.000 pinturas con escenas sobre la historia de China. En la mitad del corredor se encuentra la Pagoda del Buda Fragante, construida en la Colina de la Longevidad Milenaria.

En la Sala Yulan del Palacio de Verano estuvo recluido durante más de 10 años el emperador Guangxu, nieto de Cixi, después de protagonizar un intento de reforma 1898 que no fue del agrado de su abuela. No se le permitía ningún contacto con el exterior y las ventanas y puertas de la sala estaban selladas. Sólo tenía acceso a un pequeño patio interior.

También destaca el Barco de Mármol. La nave original estaba construida con mármol y cristal (actualmente, una gran parte del barco es de madera) y era utilizado por Cixi para celebrar sus fiestas. La construcción de este barco se financió con el presupuesto destinado a renovar la Marina. El pueblo chino lo considera como un símbolo de la corrupción.

Finalmente destacar el Puente de los Diecisiete Arcos, situado muy cerca de la isla de Nanhu, en el lago Kunming. Tiene una extensión de 150 metros y ancho de ochos metros. Está decorado con 540 leones esculpidos en diferentes posturas. El puente es una réplica del puente Marco Polo situado a unos 15 kilómetros al sudoeste de Pekín.



Lo que más nos impresiona es el gran templo, situado en lo alto de una colina, es enorme, de 6-7 plantas, con una decoración exquisita y donde puedes hacerte una idea de las dimensiones de todo el recinto, con unas vistas increíbles sobre el lago.


Vista desde el palacio







Al bajar, hacemos un alto para comer y probamos unas salchichas dulzonas típicas que vendían clavadas en un palo, y que a mí particularmente me gustaron bastante. Luego seguimos paseando por el largo corredor, el barco de mármol, el puente de piedra…




China vestida de china xDD



En uno de los corredores





El barco de mármol



Como guiris que somos, nos resulta cuando menos curioso, que a veces nos pidan no que les hagamos fotos a ellos, sino que nos las hagamos con ellos, como si fuéramos famosillos xDDD. La verdad es que nos llama mucho la atención, tenemos nuestro pequeño momento de gloria, y como no, hacemos el paripé. La verdad que el parque es increíble, nos aconsejaron que el Palacio de Verano es lo último que se ha de ver, porque si fuera lo primero lo demás ya te sabe a menos. Y tienen toda la razón. Seguimos con largos paseos entre islitas unidas por puentes arqueados alucinantes. Para dar la vuelta se necesita más de una hora, y a mitad de camino cogemos una barca que cruza parte del lago hasta el puente de los 17 arcos. Seguimos paseando, y nos vamos a descansar a un hermoso jardín, lleno de casitas y un estanque de flores de loto. Esto parece el paraíso.


Puente





Puente arqueado





El jardín de las delicias



Los hermanos k_lero machacando al Regue



Atardecer en el Palacio de Verano


Después de pasar casi todo el día, y no es para menos, conseguimos que un taxi-furgoneta ilegal nos lleve al centro por unos 100 yuanes todos. Tal como llegamos, nos vamos a cenar a un lujoso restaurante chino donde nos ponemos las botas probando un poco de todo. La clave está en que cuantos más platos diferentes pidas, más posibilidades tienes de acertar, jejeje. Es pura lógica, porque como te toque un plato picante la has cagado pero bien xDD. Y nada, allí como buenos españoles, a guarrear de plato en plato, menos mal que la mesa era de esas giratorias.

Típico restaurante chino con comida picante xDD (observese la cara de k_lero)


Al salir de cenar, nos vamos otra vez a la “calle de las compras”, donde algunos nos sentimos de nuevo abducidos por comprar y comprar xDD. Y más tarde, las birras de rigor y de vuelta al hotel, en lo que parece ser la última noche en Pekín…
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:49

Martes, 14 de agosto (escrito por Illenca)

Madrugamos para aprovechar el que, ilusos de nosotros, pensamos que es nuestro último día en la capital china. Recogemos todo y dejamos las mochilas en recepción. El plan para hoy es ir al Templo del Cielo pero antes tenemos asuntillos que aclarar: se supone que esta noche cogemos el tren a Lhasa pero todavía no tenemos permisos ni billetes ni nada de nada; lo último que tenemos es un mail de la agencia que nos lo tramita diciendo que los permisos están de camino (tienen la dirección del albergue de Pekín), pero nada más.

Llamamos a Nepal, a la agencia con la que hemos contratado el tour al Tibet y que se encarga de permisos y billetes para llegar allí pero no conseguimos nada; nos llaman desde una agencia china y en principio pensamos que es un corresponsal de la agencia nepalí en Pekín, pero no, simplemente es una agencia subcontratada a la que le han dicho que tiene que conseguir billetes para nueve personas a Lhasa y les han dado la dirección y el teléfono del albergue donde estamos para que se las arreglen con nosotros; por supuesto no saben de que va la película que les estamos contando. Por lo visto de tren, nada de nada. ¿No queríamos “camino al cielo”? Pues lo vamos a tener y literalmente, por gentileza de Air China. Nos encasquetan unos billetes de avión y, encima, resulta que son para pasado mañana, cuando contábamos con salir hoy. Quedamos con la chica de la agencia china para el día siguiente por la mañana, para que nos traiga los billetes, para los que encima tenemos que pagar un suplemento, que es la diferencia de precio entre el tren y el avión.

Pasamos toda la mañana llamando a Nepal y bombardeándoles a correos. Miramos por Internet a ver si encontramos alternativas por nuestra cuenta y lo que encontramos es ¡que han cerrado las fronteras del Tibet! ¡Lo que nos faltaba! Seguimos investigando y resulta que no, que de cerrar las fronteras nada, pero que han dejado de emitir permisos y nosotros sin saber seguro si los nuestros están listos o no. Después de toda la mañana en el albergue decidimos que ya está bien de perder el tiempo; volvemos a meter las mochilas en las habitaciones y les mandamos un mail con varios de nuestros móviles para que nos puedan localizar y nos vamos.

Visto lo visto, mañana seguiremos aquí y hoy ya no son horas de ir al Templo del Cielo así que nos dedicaremos a ir de compras para superar la frustración. De camino al metro paramos a comer, que ya es tardísimo. Después pillamos metro y nos plantamos en el Mercado de la Seda; se supone que es un mercado tradicional, que antiguamente estaba en la calle, pero ahora funciona dentro de un edificio. Desde luego lo último que esperábamos es lo que encontramos: un pedazo centro comercial que, según acabo de descubrir (anda que ya podríamos haber investigado antes) el Daily China describe como "the third best-known tourist destination in Beijing after the Palace Museum and the Great Wall"; resulta que recibe 20.000 turistas a diario que se incrementan a 50.000 o 60.000 los fines de semana.

Y, tras los datos oficiales, mi impresión personal: ¡arggggh! Son varias plantas de puestecillos, llenas de chinos agobiantes a más no poder, nunca había visto nada igual. Nada más entrar dos chinas enganchan a Regue y tiran de él una por cada brazo sin dejar que se vaya; Regue, con las dos chinas enganchadas, nos mira con ojos suplicantes pero ninguno se atreve a ir a rescatarlo. Nuestra distancia prudencial no nos sirve de nada porqué sin saber ni como otra china ya le ha encasquetado una camisa a Caravan; se la ha colgado del cuello, percha incluida y el argumento de Caravan de que él no usa camisas no parece ser válido para ella. Lo de huir no sirve de nada porqué te persiguen al grito de “amigo, amigooo”. Hasta ahora los problemas de comunicación se han sucedido porqué nadie habla ni papa de inglés pero parece que hemos entrado en una dimensión paralela donde todos los chinos han pasado por los cursos del Instituto Cervantes. Ya no sé si reir o llorar cuando por megafonía se oye: “señola Catalina Malía, señola Amalia Concepción y señola Malgalita Lobelta, su autocal las está espelando”. ¿Que no hay ninguna vacuna obligatoria para entrar en China? Pues Sanidad debería replanteárselo: la de alergia a los chinos me parece imprescindible. ¡Pero que horror de sitioooo!

Tras esto, decidimos ir a una calle comercial, ¡juas! Es una de las avenidas principales y me apetece verla porque tengo la impresión de que, aunque haya turistas, también habrá chinos, pero haciendo su vida diaria, no gritando “amigo, amigooo”. Pillamos metro y nos plantamos allí. Simplemente, alucinante: estamos en una calle peatonal llena de comercios y todos ellos con tecnología punta; sus carteles no son los típicos sino unos pedazo neones enormes completados con pedazo pantallas donde ponen vídeos, etc. Los anuncios de Picadilly no les llegan ni a la suela de los zapatos a estos. Fijo que la mitad del consumo eléctrico de Pekín es de esta calle. Parece increíble que los hutongs y esta calle formen parte de la misma ciudad.





De esta calle sale un callejoncillo lleno de puestos de “comida”. Os dejo unas fotillos:





Ahí, catando las delicatessen:





Después de guarrear escorpiones, estrellas de mar y varias cosas que ni siquiera sé lo que son considero que ya he cumplido con creces con la comida local y decido que, para rematar mi cena-guarreo me he ganado el derecho a zamparme un McMenú de postre. Para los que me conocéis, deciros que, en contra de lo que estáis pensando, fue el único McDonalds que pisé en un mes: ¡Asia me transforma! ;)



Antes de ir al albergue y dar por terminado el día, parte de la expedición decidimos ir a ver la plaza de Tiananmen de noche.




DIA 19 – Martes 14 de Agosto (escrito por k_lero)

Otro día más en Beijing, un día más de lo planeado.
Ahora mismo deberíamos estar en el tren mas alto del planeta, rumbo al techo del mundo, rumbo al Tibet, pero la mezquindad de nuestra agencia hizo que tuviéramos que esperar y coger un avión.
Que no había billetes de tren disponibles hasta Noviembre, nos dicen.
Entonces... por qué cojones no lo sabemos hasta el día en que se supone que debíamos partir?
Por qué nos garantizaron el billete de tren cuando ninguna otra agencia lo había hecho? Desde luego olía muy mal...

Pese a esto todos sabemos que no hay mal que por bien no venga, así que aprovecharíamos para exprimir un poco más esa fascinante ciudad que es Pekín, y que, al menos a mí, me tenía totalmente sorprendido. No era esa ciudad milenaria y tradicional que yo esperaba. O digamos mejor que no era “sólo” esa ciudad milenaria y tradicional que esperaba, ya que compaginaba a la perfección los hutongs en los que parecía que el tiempo se había detenido siglos atrás con el desarrollo tecnológico y las infraestructuras de cualquier gran capital de nuestros días.

4 de nosotros (Regue, Raquel, Tere y yo) decidimos alquilar unas bicis ese día. Las alquilaban en el albergue, para todo el día, por 4 duros, y creímos que Pekín se merecía verla en bici, el vehículo por excelencia de sus habitantes. Quedamos con los otros 5 (mi hermano, Elena, Caravanserai, Illenca y Lyon) en las puertas del Templo del Cielo, el destino elegido para ver durante esa mañana.
La verdad es que fue todo un acierto lo de las bicis, Pekín no solo está perfectamente acondicionada para las bicis si no que además es la ciudad perfecta para ello. Es todo llano, sin cuestas, las enormes calles y avenidas tienen todas carril bici (algunos de ellos gigantescos) y es un verdadero gustazo pasear con la bici por la enorme ciudad y ver mil detalles.

El Templo del Cielo... bueno... digamos que no estaba mal. Visitable. Como bien dijo Caravan en el otro capítulo, una vez que has visto el Palacio de Verano todo parece quedarse pequeño. Y en última instancia y generalizando, era más de lo mismo.
Lo recorrimos durante alguna hora, comimos básicamente arroz blanco y albóndigas en uno de los puestos de comida de dentro y luego nos echamos un siestorro en un césped hasta que nos echaron unos seguratas (después de ser el foco de numerosas fotos por parte de los chinos, que horror!)

Templo del Cielo


Cuando conseguimos ser personas de nuevo, ya por la tarde entre todo el caloruzo, nos pusimos nuevamente en marcha y fuimos a ver el “Jingshan Park”, justo al norte de la Ciudad Prohibida y desde donde, según nos dijeron, había unas vistas impresionantes de ésta y del resto de ciudad. Consistía en una especie de parque en cuyo centro había una colina de más de 40 metros de altura, construida artificialmente y que al parecer fue creada hace medio milenio con el material sobrante en la construcción de los canales y fosos del Palacio Imperial, todo ello llevado a mano y con animales (ya sabemos como se las gastan los chinos).

Fuimos, claro, unos en bici y otros en metro, y nos encontramos ya dentro, en lo alto de la colina, apreciando la descomunal ciudad desde un bonito mirador.
Luego estuvimos haciendo el indio abajo jugando al recién comprado diábolo y a la indiaca con una china local (que llevaba una indiaca en el bolso!) y decidimos que iba siendo buena hora para volver hacia el albergue.

Hicimos una parada táctica en las puertas del palacio de Invierno y compramos cerveceo y algo de picotear y echamos un agradable rato allí sentados en un banco tranquilamente.

Por último regresamos al albergue, donde algunos nos quedamos despiertos con la birra hasta que llegó la hora de irnos, jugando a las cartas, haciendo el enfermo o simplemente rastreando la web en busca del nombre de una canción que nos atormentó por 3 dias en Mongolia y de la cual no conocíamos nada, solo la habíamos escuchado, hasta que finalmente dimos con ella: “Moskau”. Enorme.
Al fin llegó el taxi que nos llevaría al aeropuerto, creo recordar que a las 5:00, y algunos ya íbamos mamados de aguantar toda la noche despiertos. En el aeropuerto hicimos el decrépito (putos videos del Lyon y puto Lyon!) hasta que llegó nuestra hora de partir. Lhasa, allá vamos!


Última edición por caravanserai el Lun 29 Sep 2008 - 22:02, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:50

Miércoles 15 de agosto

Llegada a Lhasa. Tras los pasos de Alexandra…

El avión despega. Beijing queda atrás mientras me sumerjo en un sueño profundo después de no haber pegado ojo en toda la noche. Tras casi 4 horas de vuelo, llegamos por fin a la capital del Tíbet. Nada más bajar del avión, Lyon y Regue empiezan a sentirse mal, con dolores de cabeza, cansancio, mareo,.. los primeros síntomas del mal de altura se cobran sus primeras víctimas. :wacko: Vamos a recoger nuestras cosas y fuera nos está esperando nuestro guía, Chun Gi, con unos pañuelos de oración blancos para darnos la bienvenida al techo del mundo.

Llegada a Lhasa


El camino desde el aeropuerto dura cerca de una hora. Paramos 15 minutos en un lugar donde hay pinturas budistas en la pared de la montaña y en el que la gente suele dejar su pañuelo de oración.

Primera parada


Seguimos el trayecto en nuestra furgoneta hasta que vislumbramos, allá a lo lejos, la mítica ciudad de Lhasa, que hasta principios de siglo XX tenía prohibida su entrada a los extranjeros. Tuvo que ser increíble lo que pudo llegar a sentir Alexandra David-Neel, la primera occidental en llegar aquí, cuando tras una odisea de viaje y años intentándolo, lo consiguió. Nosotros habíamos llegado en avión, no era la manera soñada, pero al fin estábamos en Lhasa, a 3650 metros de altitud, uno de los sueños del viaje.

Lhasa tiene una población de 300.000 habitantes, entre tibetanos y chinos. Teniendo en cuenta que hace sólo 40 años contaba con 20.000 habitantes podemos hacernos una idea de la brutal transformación que ha habido en la ciudad después de la ocupación china. La primera impresión al llegar a Lhasa es un tanto decepcionante, ya que se ven calles anchas, flanqueadas de edificios feos, modernos, sin ningún tipo de encanto, con un aire un tanto occidental, aunque todo esto se olvida rápidamente cuando empiezas a ver los magníficos templos, como el palacio de Potala, que nos recuerdan que Lhasa fue un día la capital de un reino. La actual Lhasa, bajo la dominación china, ha perdido parte de su esencia, pero todavía se puede sentir en su parte tibetana, ecos de lo lejano, de lo auténtico, de lo inalcanzable. De hecho Lhasa significa "lugar de los Dioses".

En seguida nos dejan en el hotel, un hotel demasiado lujoso para unos mochileros como nosotros. Entre Lyon, Illenca y yo nos sorteamos la habitación individual que había, y suerte la mía, que me la quedo yo, jeje. La verdad es que tiene unas bonitas vistas sobre las montañas. Eso sí, estamos en la 2ª planta del hotel y cada vez que tocaba subir, llegábamos arriba asfixiados. Todavía cansados, decidimos echarnos una buena siesta para reponer fuerzas, de hecho nos han recomendado que no nos duchemos y que no hagamos muchos esfuerzos, para aclimatarnos a la altura.

Vista desde mi habitación del hotel



Ya después de descansar, decidimos callejear por la Lhasa tibetana. El choque de culturas es brutal y nos sumergimos de lleno. Se puede respirar un ambiente mágico que recuerda al pasado, en sus mercadillos, en sus monasterios, en sus calles y sobre todo en su gente, que recorren la plaza Barkhor rezando sus plegarias y moviendo su molinillo de oración. Nos adentramos por callejuelas que están llenas de tiendecitas y puestos, con mil cosas para comprar, que curioseamos aunque algunos no podemos resistirnos. Después de habernos pateado toda la zona tibetana y habernos quedado con varias tiendas, acabamos cenando en una bonita terraza en una esquina de la plaza Barkhor.

Plaza de Barkhor



Rueda de la fortuna del templo de Jokhang, en la plaza Barkhor



Monje tibetano



Niños tibetanos



Callejeando por Lhasa











Luego decidimos ir a acostarnos pronto, que bastante hemos tenido por hoy. Eso sí, antes de sobarme me llama una china del hotel que en un perfecto inglés, se ofrece para hacerme un masaje. Sorprendido, le digo que no, pero qué risas, porque no fui el único, qué clase de masaje sería? la verdad es que nunca lo sabremos xDDD
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 21:52

Jueves, 16 de agosto (escrito por Illenca)

En nuestro aparentemente súper hotel, tenemos el desayuno incluido así que, en grupillos nos vamos dejando caer por el comedor. Sinceramente, y teniendo en cuenta que esto es un hotel, esperaba algo más… ¿internacional? El comedor no parece ni hecho para el público, sino que tiene pinta de sala de empleados o algo así. Nos preguntan si queremos te o café pero no sé para que preguntan porqué, total, da igual lo que respondas, que ya deciden ellos. De comida nos dan arroz con pinta de estar sacado del menú de un hospital: lo sirven dentro del agua con la que lo han hervido y es asquerosamente insípido. Hay también una masa igualmente insípida y bolitas de esta misma masa pero rellenas de carne y, para completar, un platito con una cosa verde no identificada que parece que pertenece al mundo vegetal. Además, no hay manera de que nos entiendan cuando pedimos azúcar y hay que ir a por él a la pocilga-cocina… Después de esto, en cualquier pueblo perdido del Tibet los desayunos mejorarán considerablemente.

Hemos quedado con nuestro guía a las 10 para empezar la visita a Lhasa.

Nuestro guía:



Empezamos con el templo de Jokhang, en pleno centro de Lhasa. Es un lugar sagrado y, como tal, uno de los rituales es dar un número determinado de vueltas a su alrededor siguiendo un sentido determinado (para ellos un lugar sagrado puede ser un montoncito de piedras, como en Mongolia, un templo, como en este caso o incluso una montaña; en este último caso dar las vueltas pertinentes puede llevar días); esto hace que en las calles de Lhasa todo el mundo ande en un mismo sentido (esto, por supuesto, nos excluye a nosotros, que somos unos herejes: cuando te gritan desde atrás “oyeee, mira que tienda más chulaaa” pues no vas a dar la vuelta a medio Lhasa pa volver atrás XD).

Justo delante del templo se lleva a cabo otro ritual: se tumban boca abajo, extienden los brazos delante de ellos y, manteniéndolos estirados los llevan hacia los lados para levantarse otra vez y vuelta a empezar.

El exterior del templo de Jokhang, con los tibetanos llevando a cabo los ritos budistas:





Entramos dentro del templo. La estructura no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados. Hay un gran patio central, solo cubierto por una gran tela, y, rodeando el patio, está la parte techada: un pasillo que se extiende por los cuatro lados del patio y por donde se accede a múltiples capillas con diferentes imágenes. Pero, aunque sea algo muy diferente de lo que estamos acostumbrados, lo que sorprende es el ambiente que se vive ahí dentro: está abarrotadísimo de fieles increíblemente devotos. La mayoría de ellos llevan la misma ofrenda: mantequilla de yac. La mantequilla se usa para mantener las velas encendidas y la gente la lleva en grandes cantidades, bien sea en grandes termos para llevarla ya derretida, bien sea sólida, en bloques enormes. Pero la cosa no se queda ahí. Mires donde mires, en el rincón más escondido e insospechado hay billetes. La gente va pasando por todo el templo y van dejando billetes en diferentes partes. Las abuelas, los niños… ¡todos! La verdad es que dan ganas de coger el billete, devolvérselo y decirles que con eso se compren una barra de pan, pero bueno… Esto de la mantequilla y el dinero es algo que iremos viendo repetidamente a lo largo de nuestras visitas a los templos en el Tibet.

La sensación allí dentro es agobiante: hay muchísima gente y huele a mantequilla rancia, inciensos extraños, humedad y yo que sé, pero estamos flipados y lo aguantamos bien.

El templo de Jokhang por dentro:



Y nosotros en él:



Las velas ardiendo en mantequilla:



Un vez vista la parte de abajo, subimos. La parte de arriba es descubierta y las vistas son increíbles. Estamos en pleno centro de Lhasa y tenemos vistas a la plaza de Barkhor, al Potala y al Himalaya, ¡impresionante!













Tras la visita a Jokhang, callejeamos de forma “oficial” por el centro de Lhasa, algo que algunos ya habíamos hecho el día anterior, cuando se supone que debíamos estar en el hotel descansando para aclimatarnos. Después de esto vamos a comer y, tras la comida quedamos de nuevo con el guía para continuar con la visita.

Por la tarde toca el monasterio de Sera, en las afueras de Lhasa. En el edificio principal hay una sala enorme llena de una especie de sofás sin respaldo o de bancos con cojines donde encontramos a los monjes haciendo un ritual. El guía nos explica que uno de ellos hace preguntas y otro las tiene que contestar y si este no las contesta bien es sustituido por otro monje que pasa a sentarse en una especie de trono donde estaba el que ha fallado. Además de la parte puramente oral, el ritual se acompaña con algo parecido a palmadas en momentos concretos. Esto sirve para ejercitar la agilidad mental. Lo practican dos o tres horas cada día, en grupos pequeños, pero esto que estamos viendo nosotros es como una especie de examen.

El monasterio de Sera y el ritual:















Acabada la visita, vamos al hotel donde perreamos un rato, demasiado largo para mi gusto, que me muero por hincarle el diente a esta ciudad-mercado que es Lhasa. Salimos tarde y tardamos mil en conseguir encontrar un cajero (sí, ya estamos sin pelas otra vez…) y nos quedamos sin tiempo para compras. Vamos a cenar y, después, como está lloviendo y no está la cosa para salir (nosostros pensamos que diluvia, pero no, todavía no sabemos lo que es diluviar en Lhasa, eso lo descubrimos al día siguiente) nos vamos al hotel a echar unas partiditas.





¡Y a dormir, que mañana nos espera el Potala!
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Lun 29 Sep 2008 - 22:03

Bueno, añado unas cuantas foteles más..

Maestro y alumno, a la entrado del Jokhang


Tibetana y su hijo "cowboy"


Pintando, en el monasterio de Sera


La abuela y su nieta


Aquí se me cae la baba, aunque a ella parece que no le hace mucha gracia xDD


k_lero y su diavolo hicieron estragos entre los tibetanos, si algún día vais y veis que se ha puesto de moda, ya sabéis quien es el precursor


Mientras estos perreaban, yo no pude resistirme más y me fui a ver el Potala, que aunque lo veríamos al día siguiente, estaba ahí, a tan sólo 15 minutos del hotel, y aprovechando que había buena luz, me fui corriendo. Tanto tiempo planeando el viaje, uno de los mayores sueños era llegar hasta aquí, al fin podía verlo delante de mí, el mítico Palacio de Potala. La alegría era inmensa.







Desde el mirador



Bueno, ya k_lero nos explicará más cosas del Potala en el siguiente capítulo...
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MensajeTema: Re: Transiberiano 07   Hoy a las 4:10

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