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 Irlanda 2007

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Nymeria
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MensajeTema: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:39

Hola a todos! :)

acabo de llegar de Irlanda, he hecho un viaje de 10 días, os cuento el itinerario y si a alguien le interesa alguna parte os amplío la información que queráis, vale? como veréis, nos centramos sólo en zonas más bien de paisaje y monumentos, y casi nada en las ciudades (sólo vimos un poco Dublín, pero tampoco tiene mucho más, aunque nos hubiera gustado ir al Casino Marino y no hubo tiempo).

Fue un viaje bastante intensivo, madrugando bastante para aprovechar bien el tiempo, pero valió la pena, nos salió todo perfecto y además nos hizo buen tiempo! :cool:

Para movernos utilizamos tren y bus en Irlanda del Norte, y para el resto de Irlanda, aparte de algún billete que tuvimos que comprar (por cierto, tienen descuento cuando los compras por internet), utilizamos un Open Road Pass de 3 días que se convirtieron en 4 con la típica picaresca española :P

Bueno, os cuento el itinerario (los días 6 y 9 son más o menos de "transición" entre una zona y otra del país, parando para ver algo y que no se hiciese muy pesado el viaje):

Día 1- Oporto-Dublín-Drogheda.

Día 2- Newgrange y zona del Bru na Boinne. Bus y tren a Portrush, en Irlanda del Norte.

Día 3- Calzada del gigante. Bus a Belfast y vuelta a Dublín por la noche.

Día 4- Valle y monasterio de Glendalough. Bus por la tarde a Galway.

Día 5- Inis Mór (Aran)

Día 6- Cliffs of Moher, Limerick y bus a Killarney

Día 7- Lagos de Killarney, bus a Caherciveen y autostop a Portmagee.

Día 8- Skellig Islands y Caherciveen

Día 9- Castillo de Cahir y Rock of Cashel, bus a Dublín

Día 10- Dublín y vuelo a Santiago

Lo mejor del viaje, sin duda, Aran y Skellig Islands.

Si tenéis alguna pregunta ya sabéis! :bye2:
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:39

Jueves 5 de abril de 2007
Santiago-Oporto-Dublín-Drogheda


El día anterior nos acostamos tarde (revisando todo, etc.), y por la mañana me desperté un poco hecha mierda, con catarrazo y dolor de garganta, pero cuando vi que estaba así empecé a doparme con mil cosas y al cabo de unas horas estaba ya mucho mejor. Como aún no había vuelos Santiago-Dublín teníamos que salir de Oporto, pero no fue un problema, convencí a mis padres de que fuesen a pasar un fin de semana allí y listo, aprovechamos el viaje :P

Nos fuimos turnando para conducir yo y mi padre hasta llegar al aeropuerto Sa Carneiro, y allí nos pusimos a hacer los bocatas antes de despedirnos.
Cuando fuimos a pasar el control en el aeropuerto nos pusieron problemas, resulta que llevábamos una lata de calamares (primera vez en la vida que nos ponen problemas por llevar algo así!), y como en los calamares también hay algo de aceite, aunque no sean líquidos, pues nos los confiscaron. Estuvimos todo el vuelo muriendo de risa al acordarnos del portugués muerto de hambre que estaba en el control, si la quería para comer que nos lo dijera, joder! XDDD Además según él era porque pesaba más de 100 gramos, pero además se cuenta en litros! Y la capacidad de la lata no era mayor que 100 ml. En fin, el hombre se ve que tenía hambre, porque sino no creo que pensase que iba a salir el calamar gigante de la lata durante el vuelo, dispuesto a secuestrar el avión y sembrar el pánico! Shocked

Justo antes de salir andaba un tío medio loco por el aeropuerto, con una camiseta estilo Ryanair, hablando solo, haciendo aspavientos, se puso de rodillas... y yo hice una coña en plan “si no es nuestro piloto, todo va bien”; al final el tío estaba en nuestro avión!! Y le dejan subir a él y no a nuestros calamares...

El vuelo salió a las 12:30, y llegamos a Dublín a la hora prevista, las 15:10. Por culpa del puto portugués de los calamares perdimos un montón de tiempo y no pillamos buen sitio en el avión, pero al menos no hubo ningún retraso, incluso llegamos media hora antes (y durante el vuelo sobrevolamos el condado de Kerry, es precioso!).
Los equipajes salieron enseguida y salimos a buscar el bus 16A o el 41, que son los dos urbanos que pasan por el aeropuerto (cuesta 1,90€, pero dádselo justo que no dan cambio!)). Ojo! En el aeropuerto hay un montón de empresas que te llevan al centro por precios “módicos”, entre 4 y 7€, obviamente no compensa! Los urbanos tampoco tardan mucho en llegar al centro.

Al cabo de un rato llegamos a O’Connell Street, que reconoceréis porque hay una especie de aguja altísima, a la que sigo sin encontrarle mucho sentido, y nos bajamos del bus. Desde allí cruzamos el río (los puentes de Dublín son de lo más mítico de la ciudad; eso os da una idea de que hay poco interesante para ver) y fuimos bordeándolo hasta Four Courts. Desde allí giramos hacia Christ Church, donde había unas estatuas simpáticas de unos niños saltando, ideales para hacerse unas fotos en plan coña.
Desde allí fuimos hasta St. Patrick’s Cathedral y nos tumbamos un rato en el césped, hacía solecillo y se estaba genial allí... nos cundió mucho, además seguíamos cargando con las mochilas y estuvo bien descansar un poco.


Río Liffey

Four Courts

Niños saltando

Pensábamos ir al Castillo, pero nos desviamos sin querer y acabamos en St. Stephen’s Green, un parque precioso con un lago, lleno de flores, un riachuelo... es muy bonito. Justo al lado había un centro comercial súper bonito, y entramos a comprar algo para preparar la cena. Al salir fuimos un rato más al parque a sentarnos y merendar, se estaba muy bien pero había mogollón de borrachos en los demás bancos (destacaba uno, sentado en una estatua con forma de silla que hay junto al lago, que se estaba quedando sopa, y cada vez que daba una cabezada se balanceaba peligrosamente, estuvo a punto de caerse de cabeza varias veces, estaba un poco alcoholizado también).



St. Stephen's Green

Al salir del parque pensábamos ir tirando hacia la estación, pero pasamos junto al Trinity College y como estaba abierto decidimos entrar a echar un vistazo. Dentro hay unos edificios bastante chulos de estilo georgiano, con escalinatas, pórticos con columnas, etc. Vimos que uno tenía la puerta abierta, y nos metimos a curiosear. Ahí organizaban debates y actividades con personajes célebres y relevantes. Casi morimos de risa! Tenían un cartel con las personalidades más importantes que les habían visitado, y era gracioso ver cómo junto a Winston Churchill o Bill Clinton estaba nada menos que.... Chuck Norris!! XDDDDDDDDD va a ser que las patadas giratorias crean escuela! :P


Trinity College

No es coña, fijaos...

Al salir del Trinity fuimos ya hasta la estación, donde compramos los billetes a Drogheda (desde allí se va a Newgrange) y unos Open Road Passes (se puede viajar en todos los buses los 3 días que se elija dentro de 6). Sale más barato comprar los billetes con antelación por internet, pero no lo sabíamos. Al cabo de nada salió el bus a Drogheda, tuvimos que sentarnos separados porque iba bastante lleno. El bus tenía que llegar en 1h. 20 min., pero se retrasó bastante, unos 20 min. Al llegar estábamos bastante cansados, así que fuimos a buscar el albergue (Green Door Hostel). La recepción estaba cerrada (y eso que les habíamos dicho a qué hora llegábamos) y tuvimos que llamar al tío por teléfono, había un cartel en la puerta. El chico tardó unos 20 min. en llegar, hacía frío y nos entretuvimos como pudimos, haciendo bromas, pero no nos hizo mucha gracia estar allí congelados en la calle. La cocina, y también el desayuno, estaban en ese edificio, pero nuestra habitación no, así que decidimos cenar ya y luego ir al otro sitio (a 10 min. andando). Preparemos pasta y unas latas, y comimos allí, mientras unos rusos nos observaban de vez en cuando desde la mesa de al lado, eran un poco raritos.

Después cogimos nuestras cosas y nos fuimos a ver la habitación, que estaba bien, aunque al baño no le hubiera venido mal una limpieza un poco más a fondo. Después ya nos fuimos a dormir, estábamos exhaustos!

Gastos del día (por persona):
1,90€ bus al centro
5€ bus a Drogheda
47€ Open Road Pass
25,20 Green Door Hostel (habitación doble con baño)
2,70 € comida del súper
Total: 81,8€
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:39

Sigo con el diario...

Viernes 6 de abril de 2007
Newgrange-Belfast-Portrush


Nos despertamos tempranito, a las 8:15, para aprovechar bien el día, nos arreglamos, recogimos las mochilas y subimos a desayunar al otro edificio ya con todo listo. Al llegar dejamos todo en recepción para recogerlo a la vuelta y fuimos a desayunar (desayuno incluido: leche con cereales, tostadas, mantequilla y mermelada). Cuando acabamos nos fuimos ya a la estación de Drogheda, para coger el bus a Newgrange, y en el e-mail que nos habían mandado los de la oficina de turismo nos decían que fuésemos con antelación, que se solían formar largas colas... Total, llegamos allí, ni un alma en la estación, y el bus iba así de lleno:



El trayecto en bus a Newgrange fue bastante corto, pero había tramos bonitos, con el valle de Bru na Boine y alguna que otra casa típica con tejado de paja. Al llegar vimos que estaba abierto también Knowth porque hacía buen día, fue una suerte! En el valle de Bru na Boine se han descubierto 40 tumbas prehistóricas de alrededor del 3.200 a.c., son más antiguas que las pirámides! Muchas de esas tumbas son pequeñitas (pueden verse bastantes alrededor de Knowth), pero hay 3 muy grandes, que son Newgrange, Knowth y Dowth, y están orientadas de manera que entre la luz en ellas hasta la cámara funeraria en alguno de los solsticios o equinoccios. Además, para construirlas tuvieron que traer piedra tanto de las montañas de Wicklow (donde está Glendalough, a unos 70 km; de ahí trajeron el cuarzo, que tiene un significado espiritual para los pueblos de raíz céltica, en Galicia también hay ejemplos de esto) como de los montes de Mourne, en Irlanda del Norte (de donde trajeron la piedra negra); algunas de las piedras pesan entre 1 y 7 toneladas, y en esa época no había ni rueda ni caballos! Son una pasada.


Valle del Boyne, junto a Newgrange

Newgrange

La entrada combinada a Newgrange y Knowth con ISIC cuesta 4,5 €, y vale la pena. Te dan un papelito con la hora a la que te toca entrar, y es una visita guiada. Para que la gente no estropee el entorno han puesto unos minibuses que te llevan justo hasta los dos sitios arqueológicos, y allí te explican todo. Estaba muy bien, no nos pareció nada caro. En Newgrange se entra hasta el fondo del pasillo de 19 metros, donde está la cámara, que nunca llegó a derrumbarse en más de 5000 años y se conservó intacta. Ahí se ven una especie de capillas, algunas con grabados de espirales y demás, muy chulo. Nuestra guía nos apagó la luz para hacer el efecto que se vería el día del solsticio de invierno, está guay.


Entrada a Newgrange (el sol entra hasta la cámara por el ventanuco que hay encima de la puerta)

Después nos llevaron a Knowth, donde se ve más bien lo que está por fuera. La gente pensaba que era un monte, y llegó a haber encima una granja, una capilla, una fortaleza... es muy curioso verlo. Esta tumba tiene dos cámaras, una en cada lado, y el sol entra en ellas el día que empieza la primavera y el otoño, respectivamente. Ahora se puede entrar pero se ve poco, en este caso lo mejor está fuera, hay un bosque de troncos para hacer rituales, piedras haciendo dibujos, otras enormes y labradas con serpientes y espirales, un montón de túmulos y alguna que otra tumba celta. Se puede subir a lo alto del “monte” y ver la vista. No me extraña que lo utilizasen como fortaleza, se ve todo el valle del Boine y los alrededores.


Corredor en Knowth

Yo sobre la "colina" de Knowth, con el río Boine al fondo

Túmulos en Knowth

Luego volvimos al centro de visitantes, y allí nos regalaron unos mapas de la UNESCO con todos los sitios patrimonio de la humanidad que se salen! Los vimos en la pared, eran chulísimos y se nos ocurrió preguntar dónde se podían comprar... resultó que los tenían allí, y gratis. Antes de irnos cubrimos una papeleta para el sorteo que hacen para elegir a los visitantes que podrán ver Newgrange y estar en la Cámara cuando sea el solsticio de invierno. Lo malo es que puedes llegar, pillas un día nublado y no se ve nada...
Después comimos algo en la cafetería (yo tarta de chocolate, vaya comida equilibrada de mediodía :P) y un rato después fuimos a esperar al bus de vuelta.


Puertas típicas irlandesas en Drogheda

Volvimos a Drogheda y estuvimos un rato paseando por allí, antes de volver al albergue a por nuestras cosas. Después fuimos ya para la estación, a esperar el bus de Dublín (teníamos que volver allí, a la parada del aeropuerto, para coger la conexión a Belfast). Iba bastante lleno cuando llegó, pero había sitio para nosotros (otra gente que llegó más tarde no tuvo tanta suerte y se quedaron en tierra), así que nos subimos. Este viaje se nos hizo un poco largo, nos echamos unas risas pero era bastante tiempo de bus. El bus no llegó puntual a Belfast, sino con un poco de retraso, con lo que tuvimos que salir pitando para la estación de trenes, teníamos que coger un tren a Portrush. Por el camino un tío medio pirado nos paró y nos dijo que nos llevaba, decía que se llamaba Marco Polo y estaba como una cabra. Al final llegamos antes de que saliese el tren, pero como había cola para comprar los billetes y no nos dejaron comprarlos ya en el tren tuvimos que esperar e ir en otro, mucho más tarde (estuvimos como 2 horas pasmando en la estación; y no había donde dejar las mochilas, con lo que nuestra idea de salir e ir a ver los murales se nos fastidió por completo).

Estuvimos cenando unas latas de ensalada y nos aburrimos bastante hasta que llegó el tren. Los trenes del Ulster son bastante buenos, modernos, rápidos y con asientos cómodos, pero tienen unos anuncios publicitarios de lo más siniestro, sobre la gente que muere al cruzar las vías. Dan mal rollito!

Cuando íbamos en el tren nos llamó el chico del albergue de Portrush, nos dijo que nos venía a buscar a la estación. Cuando llegamos le llamamos y nos llevó allí; más bien es una casa reconvertida en albergue, que está bien pero a tomar por culo de toda civilización. Nos dijo que si queríamos (habíamos reservado en habitación compartida) nos daba una habitación pequeña para los dos, y le dijimos que sí. Lo malo es que la habitación estaba como a medio arreglar, el colchón era bastante chungo (de estos que tienes que buscar la postura en que menos hierros notas), estaba colocado sobre unas tablas a modo de cama, y había un baño al lado (se oía todo cada vez que iba alguien). A pesar de todo, estaba tan cansada que me quedé sopa y dormí ya del tirón hasta la mañana siguiente.

Gastos del día:
5,25 € bus a Newgrange i/v
4,5 € entradas a Newgrange y Knowth
4 € bus a Dublín
20 € bus a Belfast i/v
12,53 € tren Belfast-Portrush
20 € albergue
(no gastamos nada en comida, porque comimos de lo que habíamos llevado desde casa)
Total: 66,28 €

Mañana os pongo más fotos, que hoy no tengo más tiempo! :bye2:

Próximo capítulo: Calzada del Gigante
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:40

Sábado 7 de abril de 2007
Portrush-Giant's Causeway-Dublin


Nos levantamos a las 8, tras haber descansado sorprendentemente mejor de lo esperado. Nos arreglamos, recogimos todo y bajamos a desayunar (el desayuno estaba incluido). Se planteaba el problema de cómo salir de allí, porque el albergue estaba a tomar por culo de todo. Mientras desayunábamos había 6 chinos dando vueltas por la cocina, uno de ellos con un simpático gorro invernal, con pompón incluido (quedó bautizado como el chino friolero), y poco después llegó el dueño (que era estilo Mc Gyver, todo el rato haciendo tareas de bricolaje). Nos dijo que si queríamos nos llevaba a la estación de buses por una libra cada uno. Le dijimos que sí, al fin y al cabo un taxi hubiera salido más caro, y fuimos con él.

Al cabo de un rato estábamos en la “estación” de buses de Portrush: un par de marquesinas, nadie para decirnos nada y una información difícilmente entendible en un par de carteles, que además no nos servía por ser Semana Santa. Total, que le preguntamos al del albergue por un cajero, le dimos sus 2 libras y fuimos a sacar pasta (habíamos pensado comprar los billetes con la tarjeta, pero era imposible… Y sólo teníamos unas 2 o 3 libras que nos había dado de cambio el del albergue (le habíamos pagado en euros). La zona del pueblo que estaba cerca del cajero era bonita, estilo típico de ciudad de vacaciones con playa de principios de siglo (recordaba un poco a postales antiguas de Coruña o San Sebastián). Estaba bastante bien, la verdad. Presumen de tener las mejores playas de Irlanda, y no lo dudo, pero no sé si tendrán muchos días de sol al año para poder disfrutarlas.


Portrush

Volvimos a la “estación” después de ir al cajero (clavada de 3€ de comisión), y pronto llegó un bus que iba a Coleraine. Nosotros queríamos ir a Giant’s Causeway, pero el hombre miró en su horario y dijo que justo aquel día, por ser Semana Santa, no había ninguno… Vaya gracia… podíamos haber dormido en Coleraine (tuvimos que cambiar de tren allí para ir a Portrush), en un sitio mejor, mierda! Así que la única opción era volver a Coleraine y de allí coger otro bus; eso hicimos. El busero nos hizo descuento con el ISIC (aunque en realidad se necesitaba una tarjeta especial de estudiante de Translink, no nos tenía que hacer descuento pero se portó bien ;) ), y pronto llegamos a Coleraine. Allí la estación era de verdad, con edificio y todo! XDD pero tuvimos que esperar un ratillo para coger el bus a Giant’s Causeway (hasta las 10:40), de paso confirmamos los horarios a Belfast.

Cuando por fin llegamos a la entrada del Centro de Visitantes teníamos el problema de las mochilas, no sabíamos dónde dejarlas, pero el chico del parking nos dijo que las dejásemos apoyadas allí en una caseta que utilizaban ellos. Como llevábamos un candado y una cadena agarramos bien las mochilas, cogimos algo para comer a mediodía y echamos a andar. Había dos opciones para llegar a la calzada, una que subía hacia los acantilados y otra que bajaba directamente al mar. Decidimos hacer esto último. El paisaje era muy bonito, una pequeña bahía con paredes escarpadas en algunos puntos, y se escuchaba cantar a un pájaro rarísimo, parecía un sonido casi humano (le llamamos el pollo DJ xDDD).


Acantilados cerca de Giant's Causeway

Cuando llegamos abajo giramos a la derecha y pronto llegamos al primer tramo de la calzada. Es una pasada estar allí, aunque está excesivamente masificado, eso le quita bastante encanto… Pero ver un amanecer ahí debe ser la caña, sin legiones de gente por el medio. La piedra forma unas estructuras muy curiosas, parecía mentira que la naturaleza pudiera haber hecho algo así, eran columnas más o menos hexagonales de distintas alturas y bordes perfectamente definidos… nos dejó bastante fascinados, la verdad.


Panorámica de Giant's Causeway






Caminar por allí a veces cansa un poco, al tener cada columna una altura distinta es como ir por una escalera de peldaños irregulares, pero vale la pena acercarse a la zona que está más cerca del mar. Ojo! En esta zona hay que tener mogollón de cuidado, que en algunas partes hay algas y se resbala muchísimo, da igual el tipo de calzado que lleves, te puedes matar. Pero si te quedas a una distancia prudencial y no te acercas a donde rompen las olas es muy chulo ver cómo la calzada se mete en el mar como si fuera un camino empedrado… que lleva hasta la isla de Staffa, en Escocia (otro lugar impresionante, aunque sea caro llegar).

Luego pasamos a la zona de la Calzada Media, donde hay una zona a la que llaman el “panal”, que destaca porque tiene una forma más o menos de pirámide. Mola mucho, pero esa sí que estaba bastante llena de gente, más que otras partes, y costaba un poco abrirse paso y subir. Aunque no lo sabíamos, en teoría ahí está la Silla de los Deseos que según la leyenda hizo el gigante Finn Mc Cool (la leyenda de la Calzada no la cuento, que ya la ha contado muy bien otra gente del foro), y donde, obviamente, se pueden pedir deseos. Estuvimos un poco sentados, pero había mucha gente y nos rayamos un poco… es que tiene que ser un lugar mágico estando vacío.

Cuando salimos de ahí fuimos a la otra parte, la Gran Calzada, atravesando una zona donde hay bastantes columnas rotas (hay que fijarse para no torcerse un pie, pero con un poco de cuidado es fácil pasar), y luego nos metimos en la zona que baja hacia el mar, esta parte se adentra mucho, pero como es más baja hay que tener mucho cuidado con las algas, es bastante peligroso. Al volver hacia el acantilado hay otra zona con columnas altísimas, por la que subimos, pero a la parte más alta nos fue imposible llegar, había mucha gente subida, entre ellos unos españoles hablando a grito pelado!

Después de recorrer todas las zonas de la calzada seguimos por los acantilados, por un camino que los atraviesa a mitad de altura. En ese tramo hay unas columnas impresionantes, altísimas, a las que llaman el Órgano. Seguimos caminando, pasamos un par de bahías, con unos acantilados preciosos, hasta que llegamos a una valla que cortaba el paso… no se podía seguir por peligro de desprendimientos, pero el paisaje era muy bonito, en esa bahía había más columnas con formas curiosas (la Chimenea y el Arpa).


El Órgano

La Chimenea

Tuvimos que volver sobre nuestros pasos, hasta llegar a una escalera, ya cerca de la calzada, que subía a lo alto del acantilado. Fue un poco extenuante, al llegar arriba nos sentamos a descansar y ya de paso comimos (de lo que habíamos traído de casa). Estuvimos bastante rato allí sentados, junto al camino, rodeados de prados donde pastaban ovejas (si hay algo en Irlanda, son prados llenos de ovejas… no sé quién le habrá sacado parecido con Galicia! salvo por el verde, casi nada). Luego nos levantamos y seguimos caminando.

La ruta que va por la parte alta de los acantilados es impresionante, hay unas vistas magníficas de los acantilados y las distintas bahías que se van pasando, vale la pena hacerla. El tramo que hay justo al pasar el arpa y la chimenea es precioso, el acantilado tiene tonos rojizos y verdosos y va formando columnas, creo que fue la parte que más me gustó. La bahía siguiente se llama Port na Spaniagh porque ahí se hundió el Girona, uno de los barcos de la armada invencible, que al tratar de huir pilló una tormenta terrible y se estrelló contra el acantilado. Sólo se salvaron 5 personas de unas 1300 que iban a bordo (eran tantos porque habían ido recogiendo náufragos de los otros barcos que habían perdido en la batalla). Por cierto, los tesoros del barco se encontraron, y están en el Museo de Belfast. Otra parte la recuperó el Señor del castillo de Dunluce y utilizó el oro para mejorarlo y ampliarlo (los cañones del castillo son del Girona!). Agobiaba un poco pensar en la gente que murió allí, justo abajo hay una playa pequeña pero debe ser casi imposible trepar por el acantilado, y no pudieron salvarse.





Estuvimos ahí un ratillo, y luego seguimos caminando, atravesando un par de bahías y promontorios más, hasta llegar a Benbane Head (el punto más al norte del Ulster). Desde ahí se veía Escocia a lo lejos, me hizo una ilusión! Estoy enamorada de ese país :P Como llevábamos prismáticos estuvimos mirando un rato, se veía un faro, y hacia el este estaba Sheep Island (cuando vuelva a Irlanda espero ir a esa zona, que me quedé con ganas) y la isla de Rathlin. En ese momento decidimos volver al centro de visitantes, había margen pero tampoco queríamos perder el bus de vuelta.

Volvimos al punto de las escaleras, y esta vez seguimos por arriba. Ahí hay un mirador desde donde se ve la Calzada desde arriba, muy chulo! Curiosamente, nos reencontramos con el chino friolero del albergue, siempre con su gorrito (no hacía nada de frío!), estaba donde el mirador. Desde ahí el centro de visitantes estaba a tiro de piedra, y como nos sobraba tiempo fuimos a tomar algo a la cafetería (nos sablaron casi 5€ por un trocito de pastel y una bebida), y compré unas postales (no queríamos que nos sobrasen libras, y ya teníamos apartada la pasta para el bus).

Luego volvimos a por las mochilas, que seguían allí en perfecto estado (llega a ser en España y no queda ni el candado), y fuimos a la parada del bus a hacer cola. Después de un rato llegó (salía a las 16:30) y cogimos un buen sitio, aunque había mucha gente. Este bus tarda 3 horas y poco en llegar a Belfast, y va recorriendo toda la costa. El paisaje es muy bonito, pasamos por Ballintoy (nuestra primera opción de alojamiento era ahí, pero ya no había sitio), donde está el puente de Carrick-a-rede (no se ve desde el bus), se veían pueblecillos costeros, interminables praderas llenas de ovejas y corderos, la bahía de Whitepark (ahí también tenemos que ir la próxima vez), el castillo de Carrickfergus, etc. Hicimos una parada por el camino y aprovechamos para ir al super a comprar galletas.

Al cabo de un rato llegamos a Belfast, y enseguida vino el bus de Dublín. Una vez en Dublín fuimos al albergue (el Barnacle’s), que está bastante bien (un poco caro, eso sí, pero en Dublín no hay muchos baratos) y muy céntrico (en Temple Bar), dejamos las mochilas en la habitación, cenamos y salimos un rato por ahí, pero no nos quedamos hasta muy tarde. El rollo que llevan los irlandeses era curioso, era muy temprano y ya estaban todos que se caían, borrachísimos! y estaba todo lleno de españoles, por todas partes se oía hablar español (más que inglés!). La zona está chula, la única pega era que al tener el albergue ahí se hacía difícil dormir bien, se escuchaba algo de ruido. Al cabo de un rato volvimos a la habitación y dormimos, al principio regular, luego cuando cesó un poco el barullo ya mejor.

Gastos del día:
1 £ ir a la estación
1,70 £ bus a Coleraine
2,70 £ bus a Giant's Causeway
9 £ bus a Belfast
2,55 £ merienda
28,50 € albergue (en habitación de 6)

Total (ya en €): 53,50 €
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:41

Domingo 8 de abril
Dublín-Glendalough-Galway


Aunque estábamos un poco cansados decidimos madrugar para poder ver algo de Dublín antes de coger el bus a Glendalough, que salía a las 11:30. Nos levantamos algo antes de las 8, desayunamos en el albergue (estaba incluido) y dejamos las mochilas en un armarito que había en recepción (1€ cada uno). Luego salimos y echamos a andar hacia la zona donde está el castillo de Dublín, donde también está el Parlamento.

Por la calle no había mucha gente, era domingo temprano, estarían todos durmiendo aún. Nos llevó poco tiempo llegar, está bastante cerca de la zona de Temple Bar. Estuvimos un ratillo por allí, recorriendo el patio, el jardín, etc, pero eso sí, los edificios sólo pudimos verlos por fuera. Lo que más nos gustó fue la capilla, que es una pasada, y lo que menos los colores que le han puesto a una parte de la fachada del castillo (trozos en azul, rojo, amarillo... horroroso). Estuvimos un poco haciendo el tonto por allí, en una verja que había, estilo “exposición medieval de prisioneros”, y nos reímos un montón.


Atrapado!

Luego decidimos ir tirando hacia la zona de la que salía el bus (cerca de Grafton Street), y por el camino vimos una especie de supermercado un poco fashion, el único que habíamos visto abierto. Tenían bastante fruta a precios prohibitivos, nos clavaron 2,10€ por dos manzanas y tres mandarinas (las mandarinas estaban “tan buenas” que una de ellas vino a España cuando volvimos...).


En la frutería cara

Un poco cabreados por los precios, salimos de allí y fuimos hasta la parada del bus. Había una cola bastante grande, y eso que aún faltaban 20 minutos para que saliese el bus. Por un momento pensamos que no habría sitio, pero vino un segundo bus y no hubo problema. Tuvimos que esperar un poco, pero fue bastante gracioso, apareció una señora toda vestida de rosa intentando colarse delante nuestra, pero le puse una cara de perro que se asustó y se coló, pero detrás nuestra xDDD

Tardamos algo más de 1 hora en llegar a Glendalough. Es un valle precioso de origen glaciar, con dos lagos y un monasterio celta del siglo VI. El monasterio lo fundó San Kevin, que se fue para allá en plan ermitaño, y empezó a unirse mucha gente a él (pobre hombre, que quería estar allí solo :P), de hecho cuando murió ya existía un monasterio bastante importante allí. El cementerio se sigue utilizando aún, y tiene bastantes cruces con diseños celtas, aunque son relativamente modernas. En el monasterio hay una torre circular típica de las que solían construir los monjes para poder divisar a los enemigos ya desde lejos (hay unas cuantas por Irlanda; nosotros vimos otra en el Rock of Cashel), entonces metían allí las cosas de valor, se encerraban y quitaban la escalera (veréis que la entrada está a mucha altura). En la zona donde está el monasterio se conservan algunos edificios muy chulos, entre ellos una iglesia pequeña con un campanario circular que nos encantó (St. Kevin’s Kitchen), y una catedral del siglo X, que está un poco destruida. También hay restos de unos cuantos edificios más, y se conserva la puerta (es la única puerta de entrada a un monasterio que se ha conservado en toda Irlanda).


La torre circular de Glendalough

St. Kevin's Kitchen

Cuando llegamos dimos una vueltecilla y, tras rayarme como 10 minutos a ver si conseguía sacarle una foto a un pájaro que se empeñaba en volar cada vez que lo intentaba (no lo conseguí :P), decidimos comer ya (era un poco temprano, eso sí), había unas mesas con bancos al lado del riachuelo y se estaba genial allí.


Glendalough

Después de comer hicimos la ruta que va desde el monasterio a los dos lagos, el Upper Lake y el Lower Lake. La ruta es muy fácil, no tiene ninguna dificultad, y además se llega enseguida (yo creo que en 20-30 minutos, más o menos, ya estábamos allí). Al llegar al Upper Lake, el más grande, vimos una caseta de información, y compramos un plano con rutas. Vimos que había una muy cerca que llevaba a una cascada, y decidimos hacerla.


Lower Lake


Era más bien una mini ruta, llegamos enseguida, y desde ahí seguimos subiendo un poco por el bosque (era precioso). Luego llegamos a un punto donde el camino bajaba y, sin saberlo, llevaba a St. Kevin’s Cell, donde estaba la choza en la que vivía San Kevin (tonto no era si eligió ese lugar, vaya vistas tenía, impresionantes, con el bosque y el lago allá abajo). Por cierto, allí nos encontramos de nuevo con la señora que se nos había querido colar en el bus xDD. Desde ahí bajamos hacia el lago por un camino que resultó llevar a una iglesia en ruinas con un pequeño cementerio celta (Reefert Church), tenía cierto encanto. Estuvimos un ratillo por ahí, y luego el sendero torcía siguiendo un riachuelo, hasta llegar al lago.


En St. Kevin's Cell

Cementerio

En la zona donde se juntan los dos lagos hay puestos turísticos, había bastante gente, pero aún así mirabas hacia el lago y el paisaje era precioso, naturaleza virgen, muy chulo. Ahí nos comimos un helado y empezamos el camino de vuelta al monasterio.


Upper Lake

Nuestro bus salía a las 17:40, había tiempo de sobra pero así fuimos con calma. Al llegar dimos una vuelta más por allí, volvimos a la torre, y como nos quedaba tiempo compramos unas postales y nos sentamos un rato a comer chocolate en el césped del parquecillo mientras veíamos jugar a los niños (había uno que se caía para todos los lados, era muy gracioso). Después vimos llegar el bus, subimos y regresamos a Dublín. Una vez allí dimos una vueltecilla por Grafton Street, le hicimos una visita a Molly Malone y luego fuimos a recoger nuestras mochilas para ir a la estación. al ir hacia allá vimos un súper abierto y compramos unas cosillas para la cena.

Ese día habíamos decidido ir a Galway para pasar en ferry a las islas Aran, hay un bus cada hora desde Dublín. Para este trayecto utilizamos el Open Road Pass, pero en principio no escribimos nada en él, y al llegar el busero le preguntamos, y nos hizo un agujerito en el primer día, que no tenía fecha!! así que dos días después le pusimos la fecha del día 10 y así tuvimos pase para 4 días.
Nosotros cogimos el bus de las 20:00, y llegamos a Galway a las 23:30. Las carreteras son una caca, mucho peores que las de los pueblos de Galicia, así lleva tanto tiempo recorrer distancias relativamente cortas. Además, están llenas de baches. El bus hizo una parada en Athlone (dicen que es bastante chulo), a donde nos hubiera gustado ir, y después de un rato llegamos a Galway.

Nos quedamos en el Kinlay House, uno de los albergues más chulos en los que he estado, está todo decorado de una forma muy original (incluso los baños! el de chicas tiene dibujadas cosas como del fondo del mar, sirenas, etc), y el staff es muy amable (por cierto, nos hicieron descuento con el Carnet Joven). Era un poco tarde, pero nos dieron permiso para hacer la cena (la cocina ya estaba cerrada), y después de comer algo nos fuimos a descansar, que al día siguiente, cómo no, había que levantarse temprano.

Gastos del día:

18 € bus a Glendalough i/v
1 € consigna
2,10 € manzanas y mandarinas
0,75 € agua
17,9 € albergue Galway
5,12 € supermercado Dublín

Total: 44,87 € (teniendo en cuenta que lo de la comida fue para los dos)
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:42

Lunes 9 de abril
Galway-Aran (Inis Mór)


Para variar, nos tuvimos que levantar más o menos temprano, porque a las 9:00 había que estar abajo para coger el autobús que nos llevaría a Rossaveal, desde donde se cogen los ferrys a Aran. Nosotros habíamos decidido ir a Inis Mór, la más grande de las islas, y uno de los lugares que más nos gustó del viaje.

Desayunamos en el albergue (estaba incluido, había lo típico; tostadas, cereales, leche, café, mermelada, etc.) y luego bajamos. Aunque ya teníamos comprado por internet el billete del barco, en el bus nos dijeron que no les servía con el resguardo que teníamos, así que tuvimos que cruzar la calle para que en la oficina de la compañía nos lo canjeasen por los bonos para los dos trayectos de bus y barco. Por suerte no había mucha cola y habíamos llegado pronto, así que enseguida nos lo dieron y subimos al bus. El paisaje que se veía era un poco agreste, pero bonito (muy cerca está Connemara, lugar al que nos quedamos con muchas ganas de ir), me recordaba un poco a los páramos escoceses.

Después de un rato llegamos al embarcadero, donde nos dieron un mapa bastante bueno (que perdimos después al ir en bici, lo llevábamos en el bolsillo y se nos cayó al pedalear; quisimos conseguir otro y nada, nos dieron otros pero mucho peores), y por fin subimos al ferry, que tarda unos 40 minutos en llegar a Inis Mór. Una vez allí desembarcamos en un puertecito pequeño y fuimos andando hacia Mainistir, donde estaba nuestro albergue (a unos 2 km., más o menos). Por el camino vimos un par de sitios de alquiler de bicis y un supermercado. La carretera era casi todo cuesta arriba hasta el albergue, nos cansamos un poco pero se llevaba bien. Por el camino paramos a hacer unas fotos a unos gallos que estaban delante de una casa amarilla, el efecto cromático era muy chulo.



Un ratito después llegamos a Mainistir House, nuestro albergue. Habíamos reservado una habitación doble con baño compartido (las dobles están en el piso de arriba, y sólo había ocupada una habitación más, con lo que prácticamente era para nosotros solos), que resultó ser muy bonita. Lo único malo era que las habitaciones no tenían cerradura por fuera, pero como tampoco íbamos a dejar nada de valor allí no nos rayamos mucho y nos fuimos (la puerta parecía cerrada, pero con empujarle se abría). Bajamos de nuevo hacia el pueblo y allí alquilamos un tandem, pensábamos pasar el día recorriendo la isla y ver algunos fuertes prehistóricos. Primero fuimos hacia el sureste de la isla, a Dun Duchatair, menos conocido que Dun Aonghasa pero no menos impresionante.

Había que subir unas cuestas infernales, y luego el camino dejaba de estar asfaltado y empezaba a ser muy pedregoso, lo que hacía casi imposible seguir con la bici, así que después de un rato la dejamos apoyada en un cercado y continuamos a pie. Había que seguir subiendo un poco, hasta que se llegaba a un acantilado impresionante, desde donde se veía tanto el fuerte como la línea de acantilados que se perdía en el horizonte, hacia Dun Aonghasa (otro fuerte que veríamos después, que es el más famoso). La piedra estaba erosionada por el viento y cortada como con un cuchillo gigante, era algo rarísimo pero muy chulo.



Una ventaja de ir a este fuerte es que no hay casi nadie, cuando llegamos había un par de personas pero luego estuvimos todo el tiempo solos, y la sensación de inmensidad con el fuerte, el océano, el viento y los acantilados es una pasada. Siguiendo el acantilado se podía llegar fácilmente hasta el fuerte, y resguardados del viento tras la muralla exterior comimos sentados en unas piedras. Después recorrimos aquello un rato, dentro había casitas circulares estilo castro, y una entrada hacia el lado del acantilado que era de vértigo, sólo hay como un metro de distancia entre la pared y el abismo!


Acantilados en Dun Duchatair




Luego decidimos volver, regresamos a por la bici y pasamos de nuevo por el pueblo, para subir esta vez hacia la zona del oeste, donde está Dun Aonghasa. Al ir hacia allá nos dimos cuenta de que habíamos perdido el mapa, y pedimos otro, pero nos dieron uno de los que usan los buses turísticos y era un poco chunguillo. Se nos hizo un poco largo el camino hasta el segundo fuerte, pero hicimos algunas paradas para sacar fotos y paramos en una playita un rato, antes de llegar al fuerte. En este hay que pagar para entrar (como siempre, hay descuento con ISIC, igual que en el barco y en casi todo), y dentro hay una pequeña exposición que era muy interesante pero sólo vimos a medias, nos dijeron que cerrarían en un rato.


Casita típica y tandem

Desde allí parte un camino pedregoso que va subiendo hacia lo alto del acantilado, y cuando llegas ahí te encuentras el fuerte. Es una especie de semicírculo con una gran piedra en el centro, muy chulo, pero lo que lo hace realmente especial es su situación, desde él se ve toda la parte del sureste de la isla, con los acantilados cayendo a pico sobre el mar, es un paisaje realmente increíble. Pasamos un buen rato sentados mirando cómo rompían las olas allá abajo, fascinados, y después volvimos hasta el parking de bicis.





Ahí miramos el mapa, y vimos que había un lugar desde donde en teoría se podían ver focas en el mar, así que decidimos ir (además llevábamos mis prismáticos). Está en una zona muy poco transitada (de hecho no nos cruzamos con casi nadie), en la parte norte de la isla. Al llegar vimos que había un par de huecos en los omnipresentes muros de piedra que recorren toda la isla, desde donde se pasaba a unos campos junto al mar, y desde allí se veía la bahía. Nos sentamos y al principio no vimos nada, pero después... una foca! Y otra! Así hasta 5 a la vez, eran tan bonitas! Con los prismáticos se veían genial. Estuvimos allí un buen rato contemplándolas, y luego nos fuimos, faltaba ya menos de una hora para que anocheciera.


Observando focas

Para atajar nos metimos por un camino de piedras, tuvimos que llevar la bici a mano, que atravesaba en línea recta hacia la zona de Mainistir. Tardamos un buen rato, pero estuvo bien, había un montón de vacas, un potrillo y animalillos diversos, y tras la vuelta por el “zoo” llegamos a la carretera principal. Me di cuenta de que estábamos cerca de otro fuerte, Dun Eochla, y le propuse a Jorge ir, pero él ya estaba un poco cansado y fui yo sola. Me encantó: no había ni un alma, se escuchaba cantar a los pájaros y el sol se estaba poniendo, pero aún había mucha luz; eché a andar camino arriba hasta llegar a un faro súper tétrico y luego llegué a una zona llena de los típicos muros bajos de piedra, con pequeños caminos entre ellos.

Lo malo es que me equivoqué de camino, veía el fuerte pero no la manera de llegar a él, y tuve que volver sobre mis pasos al cabo de un rato (pero no me importó mucho, estaba más contenta sola con mis pensamientos en aquel paisaje agreste y salvaje...). al final me di cuenta de que tenía que saltar una verja, y luego abrir otras dos, me costó un poco (era tal cual los pasatiempos de laberintos de los periódicos, pero con muros) pero llegué, y justo al ir a entrar me topé con una vaca descomunal! Vaya susto... menos mal que había un mini muro de estos entre ella y yo... Entré en el fuerte, que me gustó mucho (este era de otro estilo totalmente distinto, circular, con una estructura también en forma de círculo en el interior, y se conservaban las escaleras que subían a los muros), y estuve solo un poquito, después volví (Jorge debía estar preocupado, estaba tardando muchísimo), cuando ya se había puesto el sol casi de todo.


Camino a Dun Eochla (el faro tétrico)

Mientras bajaba empezó a caer una llovizna fina, me empapé un poco, pero no tardé mucho en llegar de nuevo a la carretera (esta vez ya sabía la salida del “laberinto”), y luego seguí hacia el albergue. Cuando estaba llegando vi a Jorge que volvía con la bici! Y eso que iba a ir a devolverla... Resulta que llegó y ya estaba cerrado, así que la teníamos que devolver al día siguiente antes de salir el barco (y tenían su DNI como fianza; aunque, obviamente, también llevábamos pasaporte, sino no lo hubiésemos dejado).

Así que volvimos al albergue, fuimos un momento al supermercado, preparamos la cena, estuvimos un rato hablando con una chica chilena-española que vivía en Mallorca pero estaba estudiando en Irlanda, y luego nos duchamos y nos fuimos a dormir, estábamos agotados después de todo el día por ahí.

Gastos del día:
3,53 c/u supermercado
15 € c/u alquiler del tándem
24,75 albergue
1,10 € entrada a Dun Aonghasa (con ISIC)
Ferry y bus Aran 25 € (con ISIC)

Total:
69,38 €


El próximo capítulo... Cliffs of Moher y Limerick...
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:43

Os cuelgo el siguiente capítulo, espero que os guste! :)

Martes 10 de abril

Aran-Cliffs of Moher-Limerick-Killarney


Este fue el primero de los dos días de “transición” que tuvimos durante el viaje. En vez de estar en un lugar y centrarnos en verlo, se trataba de recorrer una distancia considerable haciendo un par de paraditas para ver cosas. Queríamos ver los Cliffs of Moher, así que decidimos ir yendo hacia el sur pasando por allí y cambiar de bus para llegar a Limerick, donde haríamos otra parada antes de seguir camino a Killarney.

Nos levantamos muy temprano, a las 7 y poco, recogimos nuestras cosas rápidamente y salimos. Queríamos llegar pronto al embarcadero para devolver la bici y recuperar el DNI de Jorge, y nuestro barco de vuelta salía a las 8:30 (hay que embarcar un rato antes). Así que hicimos el check-out (nos quedamos sin bollos recién hechos por salir tan temprano :angry: ) y nos fuimos; como teníamos la bici bajamos en ella con las mochilas hasta el pueblo y llegamos enseguida. Lo malo es que al llegar al negocio de alquiler de bicis no había nadie. Preguntamos en el hotel de al lado y la señora me dijo que creía que el chico de las bicis dormía en la caseta donde te atienden, así que le estuvimos llamando, pero nada, no había nadie. Nos empezamos a agobiar un poco, porque si a las 8 no habían abierto, probablemente ya no lo harían antes de que saliese el barco... :unsure: Preguntamos a un chico, y nos dijo que el de las bicis era colega suyo y creía que no había dormido allí esa noche, así que abriría un poco más tarde. No podíamos esperar, así que escribimos una carta explicando que nos teníamos que ir (con nuestros datos para que nos enviasen el DNI) y se la dimos a una señora que trabajaba en el supermercado (es del mismo dueño que el alquiler de bicis), nos dijo que se la daría en cuanto abriesen. Por si acaso, le dejamos también una notita por debajo de la puerta, y devolvimos la bici, la dejamos junto a las otras. Al parecer, el día anterior habían cerrado a las 17:00, pero no nos había avisado nadie... Y ese día ya no podíamos esperar más (al final el DNI llegó a Santiago al día siguiente que nosotros, junto con una nota de disculpa, qué amables son los irlandeses! llega a ser en otro país y como no volviésemos a por él no lo enviaría nadie...)

No podíamos hacer otra cosa, así que embarcamos y enseguida salió el barco, muy puntual. Al cabo de 40 minutos ya estábamos en tierra, donde nos esperaba el bus a Galway. En Galway no tuvimos tiempo a ver nada (y tenía muy buena pinta), llegamos sobre las 10 y a las 10:30 salía el bus a los Cliffs of Moher (creo que es el único bus público que hay, sin coger tours, y las combinaciones no son muy buenas ni frecuentes). Como teníamos un agujerito en el primer día del Open Road Pass, pero no una fecha apuntada, pusimos 10 de abril y fuimos a mirar a qué hora llegaban los primeros buses a Galway y de dónde, por si preguntaban. Había uno de Athlone que llegaba temprano, así que si preguntaba alguien, habíamos llegado desde Athlone. Obviamente, no nos preguntó nadie, y nos ahorramos un día de viaje :cool: . Curiosamente, el bus a los acantilados no iba muy lleno, y fuimos muy cómodos. Por el camino se veía un paisaje muy chulo, lleno de praderas y montañas. También se veían unos cuantos castillos, como el de Dunguaire (S. XVI), en el que se hacen banquetes medievales. Después el paisaje daba paso a la zona del Burren, con montañas de piedra pelada, muy chulas, en las que hay muchos restos arqueológicos y una ruta pedestre, me gustaría volver algún día para ver esta zona un poco mejor.


Dunguaire Castle


El Burren



A las 12:20 llegamos a los Cliffs of Moher, por fin. No teníamos mucho tiempo, porque a las 13:10 salía nuestro bus a Limerick, pero fue suficiente. Primero fuimos al Centro de Visitantes para orientarnos e ir al baño, pero no paramos casi nada, que había prisa! vimos un cartel que decía que habían llegado los puffins (frailecillos), y teníamos muchas ganas de verlos, así que nos dirigimos rápidamente a los acantilados y preguntamos a un capitán pescanova que había por allí (son unos señores vestidos de amarillo que ayudan a los visitantes). Nos dijo que quizá les veríamos en una islita a la que suelen ir para alimentarse, pero que solían ir pronto, sólo para comer, y volvían al mar. Fuimos hasta el acantilado, y ahí la primera decepción: han puesto unos muros de hormigón para proteger a la gente, que hacen que la sensación de estar en un acantilado salvaje se esfume inmediatamente. Son muy chulos, eso sí, pero me gustaron más los de Aran y los de Giant’s Causeway, que están más en plan naturaleza salvaje. Había mucha niebla y no se veía mucho, pero llegamos a donde estaba la islita, y con los prismáticos se veía bastante bien... aunque ni rastro de puffins, qué rabia!

Estuvimos allí un rato, y luego fuimos recorriendo el acantilado hacia la derecha (por izquierda ya no se podía seguir, estaba prohibido), hasta llegar a una pequeña torre en lo alto del acantilado. La niebla empezaba a disiparse poco a poco, y ya se veía mejor todo. Estuvimos un buen rato contemplando el océano y los acantilados, y después dimos la vuelta.




Cliffs of Moher


Junto a la torre

Fuimos a información para confirmar la hora del bus a Limerick, y resulta que debía haber salido hacía 5 min! no nos dimos cuenta y eran ya las 13:15... Nos dijeron que fuésemos igual a la parada, que quizá no hubiese llegado... y por suerte era así, justo al salir vimos al bus que llegaba, con retraso. Nos fuimos de los Cliffs of Moher con una sensación un poco agridulce. Son impresionantes, sin duda, pero los han modificado demasiado para los turistas, los muros no nos gustaron nada (aunque entiendo que los haya porque hay gente muy imprudente), y aquello estaba un poco masificado de gente. Aún así, vale la pena ir (y en un día completamente despejado tienen que ser una pasada).

Fuimos descansando en el bus, y a las 15:10 llegamos a Limerick. Tenía curiosidad por esta ciudad tras haber visto Las Cenizas de Ángela, y a mí me gustó algo más que a Jorge, pero es una ciudad un poco deprimente, bastante gris. No nos compensaba deja las mochilas en ningún sitio por tres horitas, así que las llevamos con nosotros (no pesaban casi nada). La estación de buses no está muy lejos del centro, fue fácil orientarnos y llegar a una de las calles principales. Aún no habíamos comido nada, y Jorge me metió a regañadientes en un Mc Donalds, donde él dio buena cuenta de un menú. Yo sólo me tomé un batido (la comida rápida no me entusiasma demasiado), y en cuanto terminamos echamos a andar hacia la catedral de St. Mary. Pasamos por Baker Place, con su Tait Clock (es una plaza muy chula), y al cabo de un rato llegamos a la catedral. Era un poco tarde y cerraban en media hora, pero me apetecía verla, así que entré, mientras Jorge esperaba fuera. Por dentro está bien, tiene un par de tumbas medievales y vidrieras que son chulas, pero tampoco es nada del otro mundo. El cementerio de fuera, con muchas tumbas de estilo celta (aunque son modernas) también está bien. Una cosa que me moló fue una plaquita que habían puesto en recuerdo de una señora que iba todos los días a arreglar las flores, durante más de medio siglo, hasta que se murió con 97 años!


Tait Clock


St. Mary's Cathedral


Entrando


Cementerio

Al salir de allí fuimos hacia el castillo, para verlo por fuera (estaba claro que a esas horas ya no se podría entrar en ningún sitio, pasaba ya de las 17:00), y por el camino atravesamos algunas calles con viejas casas típicas irlandesas (tal cual como las que salen en la peli, pero algo más arregladas y asfaltadas). Estuvimos un ratillo por allí, luego atravesamos el puente sobre el río Liffey y fuimos tirando hacia la estación, para coger el bus de las 18:35.




Río Liffey


Junto al castillo

Aprovechamos para parar en un super y comprar algunas cosillas para la cena, y llegamos a la estación un ratito antes de que apareciese el bus por allí. No tuvimos que esperar mucho, y cuando llegó cogimos un buen sitio. Luego fuimos descansando y escuchando música, hasta que a las 20:40 llegamos por fin a Killarney. La estación de buses no está lejos, pero hay que caminar un poquito hasta llegar al centro (para quien le gusten las compras, hay un centro comercial outlet junto a la estación). Al principio nos despistamos un poco, pero pronto encontramos el camino y llegamos al albergue, el Neptunes town hostel, muy céntrico y con muy buen ambiente, donde pagamos poco más de 18 euros cada uno en habitación doble (era un poco pequeña, con 2 literas, pero estaba bien). Luego bajamos a hacer la cena, comimos de maravilla y nos fuimos para cama, al día siguiente nos esperaba otro día intenso!


Nuestra bien merecida cena

Gastos del día (por persona):
18,50 € albergue
5,05 € Mc Donald's
4,10 € compra
1 € donativo catedral
Total: 28,65 €

Próximo capítulo: Killarney-Portmagee :bye2:
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:45

Miércoles 11 de abril

Killarney-Ross Castle-Portmagee


Nos levantamos de nuevo muy temprano para aprovechar bien la mañana, queríamos coger el bus a Caherciveen a las 15:00 para poder llegar a Portmagee a una hora razonable. Recogimos todo, dejamos las mochilas en la sala de equipajes e hicimos el check-out (no estaríamos a tiempo para hacerlo a las 12). En la zona de Killarney hay un enorme parque natural con 3 lagos preciosos (que merece dedicarle unos cuantos días), y decidimos ir allí dando un paseo.
La ciudad-pueblo es muy pequeñita pero agradable, está llena de las típicas casitas irlandesas, muy cuidadas, lo que hace que las calles sean muy bonitas. El albergue estaba muy céntrico, así que se podía apreciar bastante bien el ambiente al pasear por las calles.




Killarney

Compramos unos bollos muy ricos en una pastelería allí al lado y salimos de Killarney hacia los lagos por Kenmare Road. El camino bordea una carretera junto al bosque, y lleva directamente al Ross Castle, un castillo muy bien conservado que está en una isla del lago Leane. Nos habían dicho que valía la pena verlo por dentro, la entrada incluía la visita guiada y era barato (2,10 € con ISIC), así que entramos. Dentro del castillo se conservan aún muchos muebles de época, está bien ambientado para que uno pueda hacerse una idea de cómo era la vida en la Edad Media. Es del siglo XV (aunque fueron haciéndole añadidos y modificaciones con los siglos), y nos contaron que en aquella época todos los señores, ya fuesen nobles, granjeros con pasta o lo que fuese, tenían que construirse un castillo por necesidad, porque había continuas luchas y era imprescindible tener un lugar seguro en el que refugiarse. En este caso lo había construido la familia que dominaba la zona de Killarney. La mayor parte de los habitantes dormían sobre paja en el suelo (independientemente de su rango), no era un lugar nada lujoso ni cómodo, de hecho la vida allí debía ser bastante difícil. Se veían bien las letrinas, los mecanismos de defensa, la sala de banquetes… nos pareció un lugar muy interesante (al menos para quien le gusten los castillos), estuvimos más o menos una hora dentro.


El lago junto a Ross Castle



Ross Castle

En el castillo


Al salir fuimos a dar un paseo por la isla del castillo, siguiendo la orilla, y nos encontramos con unas vistas del lago impresionantes, una antigua explotación de cobre (incluso había una mina de la Edad del Bronce) y unos bosques preciosos llenos de pájaros que cantaban. Cuando vimos que se hacía un poco tarde volvimos hacia el castillo y continuamos hasta llegar al pueblo.


Lagos














Teníamos margen, así que recogimos las mochilas y fuimos a un fish&chips a comprar algo para comer. Menos mal que cogimos sólo uno para compartir, por mucho que fuese bacalao con patatas fritas tenía una cantidad de mantequilla infame! Tardaron bastante en servirnos, así que lo guardamos y nos lo comimos ya en la estación mientras esperábamos al bus, aún tuvimos que esperar un buen rato. Cuando por fin llegó, conseguí abrirme paso entre una multitud de colegialas que se me querían colar y cogí sitio para los dos, mientras Jorge dejaba las mochilas abajo. Utilizamos el 2º día del Open Road Pass (en principio este día pensábamos pagarlo aparte, porque era el trayecto más barato de los 4 días que íbamos a viajar, pero como había habido suerte… :P), y mientras nos poníamos en marcha llamé por teléfono a uno de los marineros que llevan gente a las Skellig (según la época, salen barcos casi todos los días si el tiempo es bueno, entre las 10 y las 11). Él no salía al día siguiente pero nos dio el teléfono de otro que sí saldría, aunque ya nos avisó de que no sabía si aún tendría sitio! Llamé y me dijeron que si sólo éramos 2 creían que habría sitio, iban a comprobarlo y me dijeron que llamase al llegar al pueblo (yo ya estaba toda rayada por si no podíamos ir).


Dejando Killarney

Por el camino fuimos viendo desde el bus un paisaje precioso, con pequeñas montañas, bosques, riachuelos y, más tarde, el mar. Al cabo de una hora y media estábamos llegando a Caherciveen, pero se nos ocurrió preguntarle al conductor si nos podría dejar en el cruce de la carretera a Portmagee (nos ahorrábamos caminar 4 km.), y nos dijo que sí. Cuando nos bajamos nos dijo la dirección que debíamos seguir, y echamos a andar hacia el pueblo (no llega el transporte público regularmente). Hacía mucho calor, y se nos ocurrió hacer autostop (el trayecto eran 4 o 5 km. pero estábamos asados). Tuvimos muchísima suerte, porque en menos de un minuto nos había recogido una chica muy simpática, que no iba a Portmagee pero nos llevó igual. Nos contó que hacía años había viajado como mochilera y le hubiese gustado que también la tratasen bien, nos habló de su familia, de los pueblos de por allí y de las islas Skellig, y luego nos dejó en el pueblo.


El mar desde el autobús


Un amigo al que encontramos al llegar al pueblo

Portmagee es diminuto, un pueblecito pesquero con casitas pintadas de colores que vive del mar, y desde donde salen los barcos que van a las Skellig. Aunque estas islas no son aún muy conocidas y están en un lugar un poco remoto, en ellas está uno de los dos únicos lugares Patrimonio de la Humanidad que hay en Irlanda (sin contar con el Ulster; el otro es Newgrange), el monasterio de Skellig Michael.

Al llegar localizamos un pequeño supermercado y llamé al del barco, que me confirmó que teníamos sitio para ir a las islas!! Luego preguntamos por el albergue, que está en una zona nueva del pueblo, recién construida, subiendo por una carretera que va a otros pueblecillos perdidos del Skellig Ring. Nos dieron una habitación para los dos, que estaba bastante bien, y nos costó 13,10 € a cada uno. Dejamos las cosas en la habitación y fuimos a dar una vuelta por el pueblo y a comprar un par de cosas para la cena (y postales de frailecillos, que abundan en la isla grande a partir de finales de abril-mayo). Cruzamos el puente hasta la isla de Valentia, desde la que había buenas vistas del pueblo, luego fuimos a un pub a tomar una Guinness, y paseamos por el puerto. Como no faltaba mucho para la puesta de sol y sentíamos que estábamos en un lugar especial, esperamos allí hasta que se escondió detrás de una colina, y valió la pena, fue precioso.


Guinness moment!


Portmagee desde Valentia


En el puerto:





Puesta de sol en Portmagee


Después de disfrutar del atardecer volvimos al albergue a preparar la cena y unos bocatas para el día siguiente. En la cocina había dos chicos que trabajaban allí, uno irlandés y el otro americano, muy simpáticos, con los que estuvimos hablando un buen rato, y que nos dijeron que las previsiones del tiempo eran buenísimas para salir al mar al día siguiente (cada mañana el patrón de cada barco decide si se sale o no, según el tiempo que haga). Luego cenamos, dejamos listos los bocatas y nos fuimos a dormir, al día siguiente también tocaba madrugar!

Gastos del día (por persona):
2,10 € entrada Ross castle
10,65 € fish&chips/2
3,40 € bollos/2
13 € albergue
10 € otros gastos (Guinness y súper)/2
Total: 27,12 €
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:47

Día 12 de abril. Portmagee-Skellig Islands-Caherciveen

Teníamos que estar en el puerto a las 9:30, así que nos levantamos un rato antes para poder ducharnos y recogimos todo. Cuando tuvimos las mochilas listas hicimos el check-out y salimos. Durante un rato nos acompañó el perro del albergue, muy simpático; y al cabo de 5 minutos ya estábamos en el puerto. El día anterior habíamos preguntado por teléfono si podríamos bajarnos del barco en Renard Point (un embarcadero cerca de Caherciveen), si les daba igual, porque así nos ahorrábamos un montón de kilómetros andando, y nos dijeron que sí, así que ya llevábamos todo con nosotros. Cada día en el puerto, según cómo sea el tiempo, se decide si los barcos pueden salir o no, y teníamos la suerte de que hacía un día muy bueno! :)

Al llegar había un hombre que organizaba todo, le decías el nombre de la persona que había reservado y te decía dónde amarraría tu barco. El nuestro no salía hasta casi las 10:30, pero dejan un margen para que la gente vaya llegando y subiendo a los barcos. El nuestro era el Sea Quest, uno de los barcos que tienen licencia para llevar a gente a las Skellig (sólo hay 19 licencias, para que no se masifiquen las islas y se respete la naturaleza). No sé cómo serán los demás barcos, pero yo volvería con ellos y los recomendaría mil veces. Tienen una [url="http://www.skelligsrock.com"]Web[/url] muy completa en la que podéis consultar sus datos de contacto, ver la historia de las islas, el tipo de fauna que hay, etc. Y son gente muy amable, nos encantó ir con ellos (si a alguien le interesa le puedo pasar una lista con los datos de contacto de algunos de los otros barcos, por si no hubiese sitio en éste). Vimos que estaba también el chico americano del albergue, nos contó que trabajaba en Skellig Experience (un centro sobre las islas Skellig que está en la isla de Valencia, justo al pasar el puente que va desde Portmagee), y era la primera vez que iba a las islas (empezaban a salir barcos en abril, en invierno no van debido al mal tiempo), por casualidad habíamos reservado plaza en el mismo barco! 🆒

Esperamos un ratito y cuando llegó el barco embarcamos, otros ya estaban saliendo (van por turnos, porque en Skellig Michael sólo hay un lugar en el que se puede amarrar), y en unos minutos partimos nosotros también. Las islas están a 12 km. de la costa, y el viaje dura 1 hora y media en cada sentido (aproximadamente, un poco más a la ida y menos a la vuelta), pero se pasa rápido. Justo al salir del puerto se ve una pequeña isla con unas ruinas, que parecen de estilo celta, pero no conseguimos averiguar de qué eran. Al irnos alejando empezamos a ver cormoranes en las rocas, y la costa de Kerry al fondo, con sus pequeños cabos y bahías. Los paisajes eran preciosos! Al salir del cobijo de la bahía el barco empezó a moverse un poco (a los que se mareen mucho les recomiendo tomarse una biodramina, nosotros vimos que sólo teníamos una en la caja y se la tomó Jorge, pero yo tampoco noté ningún síntoma de mareo), pero se llevaba bien. Cada vez veíamos más cerca las islas, la pequeña de un color blancuzco, y Skellig Michael a su lado (de lejos parece menor que la otra), muy escarpadas, y se empezaban a ver aves marinas, sobre todo araos y alcatraces (también algunos paíños, en pequeñas bandadas). Pasamos el camino haciendo fotos, disfrutando del paisaje y hablando con la gente (la mayoría de EEUU), algunos se llevaron un pequeño susto cuando entró agua por atrás y mojó a varios! :P

De camino a las Skellig


Skellig islands


Little Skellig


Se nos pasó enseguida el tiempo, y pronto estábamos justo ante Little Skellig, donde el barco paró un ratito, tras rodearla, para que pudiésemos contemplar el espectáculo de la naturaleza (se para cerca, pero no en la isla misma, está prohibido porque es un refugio para aves marinas).
Esta isla es de lo más increíble que he visto nunca. El color blancuzco no es de la isla en sí, sino que se debe a los miles de alcatraces que anidan en ella, decenas de los cuales sobrevolaban la isla (y a nosotros) y pescaban alrededor del barco. Un espectáculo tan hermoso como indescriptible. Por si fuera poco, apoyada en un saliente del acantilado, debajo de todo, había una pequeña foca, preciosa, que nos miraba. La colonia de alcatraces que anida en esta isla es la segunda más grande del mundo, con unas 20.000 parejas, y verla es absolutamente impresionante :rolleyes:

Little Skellig




Alcatraz saliendo del agua junto a Little Skellig


Tras un rato flipando con los alcatraces, que se sumergían en picado justo junto al barco y salían con pescados en el pico, el barco se puso en marcha para ir a Skellig Michael, la otra isla. Vista de lejos parece imposible atracar en ella, por lo escarpada que es. Pero hay un pequeño refugio en un lado, donde los barcos pueden parar un momento para desembarcar a la gente, y vuelven al mar. Esta isla es Patrimonio de la Humanidad, y en ella, aunque parezca increíble, se establecieron unos monjes cristianos en el siglo VI, buscando aislarse del resto del mundo, y fundaron un monasterio. Para llegar a él hay una serie de empinadas escaleras que trepan por la roca, hasta unos 150 m. sobre el nivel del mar. Aunque los monjes sufrieron varios ataques de los vikingos en el siglo IX, se recuperaban como podían y continuaban viviendo allí, hasta que en el siglo XIII lo abandonaron.

Llegando a Skellig Michael


Cuando llegamos, quedamos en estar de vuelta al cabo de poco más de 2 horas, y salimos enseguida hacia la zona donde empiezan los peldaños. Por el camino se veían pequeños salientes escarpados y rocas que caían en picado sobre el mar, donde anidaban muchos fulmares, gaviotas (tridáctilas, argénteas y sombrías) y araos. Decidimos subir primero, para aprovechar al máximo el tiempo en el monasterio, que prometía mucho. La escalera cuesta un poco, pero al llegar arriba el esfuerzo se ve compensado con creces: te encuentras con un monasterio primitivo, casi irreal, donde las celdas de los monjes tienen forma de colmena, hay una iglesia, oratorios, tumbas con antiguas cruces de piedra… es impresionante. El oratorio más pequeño está un poco oculto, y justo detrás de él, metido casi en la ladera, hay un primitivo “cuarto de baño”. Estuvimos un buen rato curioseando por los edificios y luego nos alejamos un poco del monasterio hasta llegar al borde de un pequeño acantilado lleno de nidos de aves. Había un camino que descendía justo al lado, empinadísimo, pero era peligroso, así que dimos la vuelta y nos sentamos en un saliente a comer, disfrutando de unas vistas privilegiadas. A mitad de la comida se nos unió una gaviota argéntea, que estuvo dando vueltas como quien no quiere la cosa, mirándonos, hasta que le dimos un poquito de pan al terminar de comer ;)

Subiendo


Celda en el monasterio


Monasterio


Nuestra amiga la gaviota


Luego subimos a la parte más alta de la roca (es muy fácil, no hay ningún peligro porque sólo hay que subir la ladera, que asciende suavemente desde la zona donde está el monasterio), y estuvimos contemplando el mar, rompiendo allá abajo, y el paisaje que se extendía ante nuestros ojos, precioso, con la costa de Kerry recortándose al fondo y Little Skellig en primer plano. Uno de esos momentos para recordar, sin duda.





Aunque se empezaba a hacer tarde nos quedaba todavía un ratito, así que bajamos y dimos otra vueltecilla por el monasterio y el oratorio pequeño antes de volver al barco, que cuando llegamos estaba allí, esperando a que terminase de subir la gente. Me dio mucha pena dejar las Skellig, es un lugar especial, casi mágico. Sin duda, lo mejor del viaje junto con Aran.

El monasterio y el paisaje desde lo alto


Dos gaviotas sobre una celda


El oratorio y el "baño"


Las escaleras que suben al monasterio


Volviendo al barco


El viaje de vuelta fue un poco más corto, pero tampoco se hizo aburrido, fuimos contemplando el mar, el paisaje y las aves y se pasó rápido. Lo mejor llegó cuando estábamos ya cerca de la costa de Kerry, vimos pasar a un frailecillo volando!! Al parecer, por la mañana temprano se veían muchos en el mar, pero hasta mayo no anidan en las islas (al parecer es fácil verlos en Skellig Michael de esa época en adelante). Pronto llegamos a Portmagee, donde se bajó el resto de la gente, y nosotros seguimos hasta Renard Point. Nuestro capitán era el típico marinero curtido en la mar, muy simpático, y fuimos hablando con él. Al cabo de un rato nos estaba explicando cómo se manejaba aquel barco, y nos dejó conducir a los dos! Fue muy divertido, yo hacía mucho tiempo que no llevaba un barco y me encantó (además, me dijo que lo hacía muy bien :P).

Jorge llevando el barco


Entretenidos como íbamos, se nos pasó volando el tiempo que tardamos en llegar a Renard Point, donde le pagamos (40 € cada uno) y nos despedimos de él. Desde allí a la carretera principal había 3 km., y un poco más hasta el centro de Caherciveen, así que echamos a andar enseguida. Intentamos hacer autostop, pero sólo pasaron dos coches con bastante gente, así que no quedó más remedio que hacer todo el trayecto andando. No nos importó demasiado, el paisaje valía la pena, y fuimos dando un paseo (lo peor fue que hacía bastante calor). Llegamos a Caherciveen sobre las 16:00, y paramos en un supermercado a comprar algunas cosas para la cena.

De camino a Caherciveen


Después localizamos nuestro albergue, el Sive Hostel (está bien situado, justo en la carretera principal que cruza el pueblo), y fuimos a hacer el check in y dejar las mochilas. La señora era un encanto, aunque se le entendía fatal cuando hablaba, tenía un acento muy, muy fuerte (en esta zona mucha gente todavía habla gaélico como lengua principal). Nos dio una habitación en el último piso, muy curriña. Estábamos un poco hechos papilla de caminar bajo el sol, así que descansamos media horita y luego salimos a dar un paseo. Nos metimos por un camino que salía de una zona donde hay un edificio con aspecto de castillo, the Barracks, y seguimos por él hasta llegar a un desvío. Queríamos ir a unos fuertes circulares de la alta edad media, que están a unos 2,5 km. del pueblo, y allí torcimos a la izquierda. Al cabo de un buen rato andando encontramos la entrada a uno de ellos, Cahergall, el más grande y espectacular, con muchas escaleras que suben para llegar a los distintos niveles, y los restos de una construcción en el medio. Subimos a la parte más alta y descansamos un rato, contemplando el paisaje.

Llegando al fuerte


En Cahergall




Al fondo se veía la bahía y un castillo, el de Ballycarbery, en estado bastante ruinoso pero que me encantó al instante. Al bajar le dije a Jorge que me gustaría ir hasta allí, pero él estaba cansado de andar, así que al llegar al desvío le dije que si no le importaba iría yo sola, y él podía esperarme descansando. El sol ya se empezaba a poner, y por el camino me dieron un buen susto unos perros que salieron de repente de una casa, pero valió la pena. El camino iba entre campos de vacas y ovejas, había grandes árboles llenos de cuervos, y al fondo, ya junto a la playa, se veía el castillo, que parecía más cercano desde la carretera (el camino daba un poco de vuelta). Finalmente llegué, y una vez allí me metí dentro, pero no había mucho que ver y estaba todo en un estado bastante ruinoso, así que no estuve mucho rato. El castillo fue construido a finales del siglo XIV, y perteneció a varias familias diferentes, que le fueron añadiendo nuevas partes hasta el siglo XVIII; luego fue abandonado, y ahora ya no queda mucho.

Saliendo del fuerte


De camino al castillo


Cría cuervos...


Castillo de Ballycarbery


Estuve unos minutos por allí pero enseguida di la vuelta y me reuní con Jorge, aún quedaba un buen trecho hasta el pueblo y el sol ya estaba muy bajo. Por el camino disfrutamos de una puesta de sol muy chula, y luego volvimos al albergue a preparar la cena. Mientras Jorge cocinaba fui a comprar leche para el desayuno a la gasolinera de enfrente, y al volver cenamos. Estábamos cansados y un poco quemados por el sol, pero habíamos disfrutado de un día como pocos! Luego nos fuimos a dormir, al día siguiente también había que madrugar, teníamos que coger el autobús a Killarney a las 8:00.

Puesta de sol




Preparando la cena


Gastos del día (por persona):
40 € viaje a Skellig Islands
5,90 € supermercados
15,30 € albergue (en hab. doble)
Total: 61,20 €

Próximo capítulo: Caherciveen-Cahir-Cashel-Dublín
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:48

Día 13 de abril. Caherciveen-Cahir-Cashel-Dublín

Nos levantamos sobre las 7 de la mañana para tener tiempo suficiente, nuestro bus salía a las 8:00 (por suerte, la parada estaba justo al lado del albergue, sólo había que cruzar la calle). Jorge bajó a preparar el desayuno mientras yo terminaba de recoger, nos tomamos unas buenas tostadas con mermelada y mantequilla y bajamos las mochilas. La señora aún estaba durmiendo, así que le dejamos la llave en una cajita que tenía allí, con una nota, y nos fuimos.

Este era nuestro segundo día de transición, en el que debíamos recorrer una gran distancia, aprovechando de paso para hacer un par de paradas y ver cosas interesantes. El destino final era Dublín, y por el camino veríamos el castillo de Cahir y el Rock of Cashel.

Nuestro albergue


El bus llegó bastante puntual, un par de minutos después de la hora prevista, y nos fuimos de Caherciveen. El bus iba a Killarney, donde teníamos que hacer transbordo para ir a Cork. Fuimos mirando el paisaje, pero el sueño nos podía y echamos unas cabezaditas antes de llegar, sobre las 9:20. Una vez allí, preguntamos por el bus a Cork, que estaba a punto de llegar, y en cuestión de 5 min. ya estábamos de camino hacia allá. A las 11 llegamos a Cork. Teníamos casi una hora para dar una vuelta, eso sí, cargando con las mochilas, y aprovechamos para pasear un poco. La ciudad no nos pareció gran cosa, vista muy superficialmente; tampoco es que nos pareciese fea, sino una ciudad normal y corriente.

Cork


A las 12 cogimos un bus que iba hacia Dublín, para bajarnos en Cahir, donde hay un castillo muy chulo. Llegamos allí a las 13:20. El castillo de Cahir es uno de los más grandes de Irlanda, y nos gustó mucho, está muy bien conservado y se ven muy bien los elementos defensivos. La entrada nos costó 1,30 € a cada uno, con ISIC, y nos permitieron dejar las mochilas en recepción mientras veíamos el castillo. Se construyó en el siglo XII, y luego le fueron añadiendo más dependencias hasta quedar como está ahora. Hay algunas salas amuebladas, entre ellas un salón de banquetes con un techo de madera muy medieval, y también una sala con una enorme maqueta de una batalla que se libró en el castillo. La maqueta me gustó mucho, estaba muy lograda. Dimos una vuelta por todas las salas y torres en las que se podía entrar, estuvimos un rato hablando con un chico polaco y después salimos.

Salón de banquetes


Maqueta




En el castillo






Cahir desde el castillo


Jorge


Yo en Cahir


Nos quedaba algo de tiempo y entramos en un fast food (lo único que había a mano) a comer algo antes de coger el siguiente bus. Fue carillo, como Irlanda en general, 9,25 por una hamburguesa y unas patatas. Acabamos con el tiempo justo para coger el bus a Cashel, allí al lado, a las 15:20. Cahir y Cashel están muy cerca, sólo lleva 15 minutos llegar de un pueblo al otro.

Una vez en este último preguntamos por el camino al Rock of Cashel, no está muy lejos del centro (10 minutos como mucho). Es una gran colina fortificada llena de edificios medievales, majestuosa, rodeada de un gran llano verde. Desde el siglo IV fue la sede de los reyes de Munster, convirtiéndose en uno de los grandes centros de poder de Irlanda, primero secular y luego eclesiástico. En el siglo XII la Roca se cedió a la Iglesia, y a partir de ahí se construyeron en ella los edificios más importantes: la torre circular (c. 1100), la Catedral de St. Patrick (entre 1235 y 1270), y la Cormac’s Chapel (1127). Siempre estuvo ligada al culto a St. Patrick, que visitó Cashel en el siglo V para bautizar al rey.
Cuando llegamos arriba sacamos los tickets (2,10 € por persona) y pudimos dejar las mochilas en la entrada. Se entra por un edificio del siglo XV muy chulo, el Hall of the Vicars Choral, que da al espacio interior delimitado por la muralla. Justo al entrar lo primero que se ve es la Cruz de St. Patrick.

La gran torre contigua a la catedral estaba llena de andamios, pero el resto se podía ver bastante bien. Primero fuimos a ver la catedral gótica, bastante grande y muy bonita aunque en ruinas, me recordó bastante a la de St. Andrews, en Escocia. Dentro hay unos cuantos sepulcros y relieves medievales que me encantaron, y si te fijas bien puedes ver pequeñas cabezas labradas en los capiteles. La catedral fue destruida por el ejército de Cronmwell en 1647, una lástima.

Bóveda de la Catedral


Catedral




Sepulcro románico






Cabezas


Al salir dimos una vuelta por la zona donde están el cementerio, con muchas tumbas antiguas, y la Torre Circular, muy parecida a la de Glendalough.
Luego nos metimos en la capilla, que es románica y se considera una joya, pero está muy oscura. Podían verse algunos relieves interesantes y un sarcófago medieval que dicen que perteneció al rey Cormac; ya sólo por eso vale la pena entrar a verla, aunque era difícil distinguir algo con claridad.





Cormac Chapel desde fuera


Al salir de la capilla fuimos al piso superior del Hall of the Vicars Choral, donde se pueden ver el antiguo comedor y la cocina, que todavía conservan sus muebles y tapices antiguos y están bastante bien. Desde ahí dimos una última vuelta por el recinto y desde una aspillera vi en medio de los pastos, allá abajo, una abadía en ruinas. Luego recogimos nuestras mochilas y salimos.

Hall of the Vicars Choral y Cruz de St. Patrick


La antigua cocina




Como aún teníamos tiempo de sobra y me apetecía ir hasta la Abadía se lo comenté a Jorge, pero él no tenía muchas ganas, así que bajé sola. Está más o menos a 1 km. de la Roca, y se baja por un camino que se ve cuando sales, a mano derecha. Una vez se sale a la carretera que rodea el prado en el que está, hay dos posibilidades: o saltas el muro y vas por donde las vacas, por un terreno un poco enfangado y desigual por los agujeros que quedan al pisar los animales; o das una vuelta del copón y entras por el camino normal, a través de la verja. No hace falta decir que elegí el camino de las vacas :P. Salté el muro y fui andando con cuidado hasta que llegué a las ruinas de la Abadía de Hore, del siglo XII. Por la noche debe ser un lugar bastante tétrico, con sus paredes ruinosas y su cementerio medieval, me gustó mucho. Estuve un buen rato curioseando por todas las estancias, luego salí al campo, me alejé y estuve haciendo fotos de la Abadía con el Rock of Cashel al fondo.
Luego volví sobre mis pasos, de nuevo campo a través, salté de nuevo el muro y empecé a subir. Me encontré con un chico con una camiseta de Irlanda que me estuvo preguntando cómo llegar a la abadía, le enseñé el camino y estuvimos un poco hablando en inglés, hasta que me pregunta de dónde soy... xDDD también era español.

Abadía de Hore con Rock of Cashel al fondo


Dentro de la Abadía


Antiguo cementerio de Hore con la Roca al fondo


Volví junto a Jorge y regresamos al centro del pueblo. Todavía nos quedaba un ratillo hasta que viniese el bus, y pasamos por correos para mandar unas postales. Luego fuimos a la parada, y tuvimos que esperar mucho rato antes de que llegase el autobús, hubo algún momento en que ya nos estábamos agobiando pensando si no pasaría... pero por fin llegó, y pronto estuvimos camino de Dublín. Al principio se veía aún el Rock of Cashel, majestuoso en medio del paisaje; luego lo perdimos de vista.

Centro de Cashel

Un castillo desde el bus


Tardamos casi 3 horas en llegar a la capital, y fuimos directos al albergue (el Barnacle's, el mismo de la otra vez) a dejar las cosas. Después preparamos la cena, comimos y salimos a dar un pequeño paseo nocturno, pero volvimos pronto para poder dormir bien y madrugar bastante; al día siguiente nos despediríamos de Dublín.

Vista nocturna de Ha'penny Bridge


Gastos del día:
9,25 €/2 hamburguesa y patatas
1,30 € c/u castillo de Cahir
2,10 € c/u castillo de Cashel
18,50 c/u albergue (Barnacle's House)
Total: 26,53 €


Espero que os haya gustado! ya sólo falta un capítulo cortito, del último día, espero acabarlo muy pronto. Después os pondré un apartado con links útiles sobre lugares, transportes, etc, y esto se habrá acabado! :P
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MensajeTema: Re: Irlanda 2007   Dom 28 Sep 2008 - 22:49

Día 14 de abril. Dublín-Santiago

Madrugamos mucho para poder aprovechar al máximo el poco tiempo que nos quedaba en la ciudad; a las 12:25 salía nuestro vuelo y teníamos que estar con un poco de antelación para facturar, así que no había mucho margen.

Desayunamos algo, y antes de las 8 ya estábamos recorriendo las calles de Dublín. Atravesamos la zona de Temple Bar y pasamos junto al Bank of Ireland antes de llegar a Grafton Street, que estaba casi vacía (claro, un sábado a esas horas... :P). Desde ahí fuimos a St. Stephen’s Green a pasear un rato, había muy poquita gente y se estaba muy bien.

Bank of Ireland

En Grafton Street

Centro comercial junto a St. Stephen's


Caminando entre los árboles llenos de flores encontramos una estatua de James Joyce muy chula; luego dimos otra vuelta y salimos hacia Grafton Street de nuevo, donde Jorge quería comprar una camiseta de Irlanda (al final compró una en Carroll’s). Miramos algo rápido y después fuimos yendo hacia el albergue, tras despedirnos de Molly Malone.

En St. Stephen's Green

Joyce& George

Joyce

Molly Malone


Volvimos a Temple Bar, cogimos nuestras mochilas y fuimos hacia la parada del autobús (en Dame Street, muy cerca del Central Bank), pasando por delante del Wall of Fame. Me di cuenta de que no teníamos cambio para dar las monedas justas al conductor (y no devuelven lo que sobra), así que fui corriendo a comprar una postal, con un poco de apuro (tuve que atravesar un par de calles del Temple Bar, pero finalmente encontré una tiendecita abierta y solucioné el problema).

Temple Bar

Wall of Fame


Volví junto a Jorge y esperamos unos 5 min. hasta que pasó el bus que iba al aeropuerto. Llegamos allí poco después de las 10:30, facturamos, pasamos el control y buscamos nuestra puerta de embarque. Por fin poco antes de las 12 pudimos subir al avión, y al cabo de un rato estábamos volando hacia Santiago, echando ya de menos Irlanda, ese precioso país en el que habíamos pasado unos días increíbles :rolleyes:

Gastos del día:
1,90 € c/u bus al aeropuerto

---FIN---
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